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Rock… ¿pop?

“El pop está en crisis”

Pinky Floyd pronunció esta apocalíptica frase con terrible ansiedad; y cuando escribo “terrible ansiedad�, me refiero a que lo dijo con la misma mueca que debió haber tenido Cuauhtémoc Cárdenas en el 88 cuando le informaron que siempre no. Para mi Flor de Limonero®, la inminente pérdida de terreno que el Pop está sufriendo a manos del infernal Rockandroll es motivo suficiente para tirarse a llorar y buscar salidas fáciles como la adicción por los Discos-del-Reencuentro-de-Timbiriche y los incontables kilos de memorabilia de OV7. Pinky Floyd (y muchos otros que vivieron una recalcitrante adolescencia en cualquier momento entre el 85 y el 99) observa cómo lentamente su modus vivendi comienza a diluirse por otro mucho más incierto y corrosivo, invadido de riffs y ácidos vocalistas con “actitud�.

Para mí esta crisis es también motivo de trauma. No: no tiene nada que ver con mi Fanatismo-de-Clóset® por Kabah (quien, por cierto, también abandona pronto la traqueteada escena pop dejando a sus feligreses con aún menos opciones). En el fondo, admitámoslo, esto de la Agonía del Pop® a todos nos tiene igual. Antes de aventarme en la cara sus playeras de Metallica y gritar que mueran los fresas, permítanme explicarme.

Una de las primeras mujeres de las que me enamoré fue Marcela. No hablaré mucho de ella; sólo diré que para conquistarme no tuvo más que decir la siguiente frase: “a mí me gusta la música de verdad�. ¿Y qué significaba esto? Que le gustaba la música que se podía interpretar en vivo. Al igual que toda una generación (o varias), crecí bajo el estigma de Milli Vanilli: el pop, para nosotros, era la artificialísima creación de maléficos productores que con su allure no buscaban otra cosa que llenarse los bolsillos con el dinero de jovencitas estúpidas altamente susceptibles a bailar al son de cualquier insulsa música ligera (en el sentido adorniano del término). Plus: mi generación vivió la rebaba de lo que fuera la Gran Rebelión Musical de los Noventas: el Grunge, que llevaba por bandera eso de sacar la música de cualquier pose y hacer de ella sencillamente eso, Música. Se inventó el pomposo término de Música Alternativa para albergar todo eso que sonara duper auténtico, y se creó un estigma del cual hoy todavía no podemos desprendernos: “wey, ya no me gusta lo que hacen Los Fulanitos. Ya se volvieron bien comerciales�. El mercado se convirtió en el gran enemigo de la autenticidad, y el rock, que para ser tal debía ser por necesidad underground, su única casa posible.

El primer disco compacto que compré con el fruto de mi sudor fue el “What’s the story (morning glory)?� de Oasis, y yo me sentía el patriarca de nuevos y más auténticos tiempos musicales: estos chicos sí que son igualitos a los Beatles, me decía cuando tarareaba “Don’t look back in anger�, dejando perplejos a todos los compañeritos que no habían podido escapar de las artimañas de los poppers. Nació y creció en mí una fobia por todo lo que sonara a pop. Sin embargo, yo me quedaba corto en esta Guerra Santa por la “música de veras�. Había quien entraba en ataques de rabia al escuchar una rola de Jeans. Todavía hoy, cuando imagino cómo sería la tercera guerra mundial, no pienso en grandes imperios peleando por petróleo, ni en países tercermundistas revelándose contra la miseria: cuando mascullo mi idea de la Gran Guerra, no puedo más que imaginarme a una bola de darketos agarrándose a putazos a unos adolescentes que cantan inocentemente una rola de Justin. Y veo las pancartas: “¡Mueran Puff Daddy y Kike Santander! ¡Libertad a los guitarrazos!�.

Y, digo, esta dicotomía era bien fácil de mantener cuando cada bando tenía su esquina, unos vestidos de sweatercito y jeans y cantando sin reservas una de los Backstreet, y los otros su cavernoso rincón en el cual reverberaba Radiohead sin control. El problema comenzó cunado rockear se volvió cool. Yo no tengo muy claro de dónde surgió la “invasión�; sólo sé que de pronto un día encendí el televisor y ví a Britney haciendo un cover de “I love rockandroll�. La siguiente cosa que supe fue que los ochentas estaban de vuelta con su feeling de rock democrático y comercial, yet rocker. Y entonces la invasión del retro-cover: Moderatto con su indumentaria glammer, cantando “Isabel� y haciendo creer a más de dos que deveritas deveritas la versión original era de ellos; The Darkness, recuperando a Poison y otros quizá más macabros, hacía espantosos videos auspiciados por una música que, legalmente, no tendría por qué pertenecer a nadie nacido después de 1974. El Bull Dog Café, tugurio rocker chilango por excelencia, orgulloso heredero del Rockotitlán de antaño, de pronto se vio invadido por niñas del Regina y el Sagrado: gente usando playeras de los Ramones pensando que era un bonito brand para una tee de Sexy Jeans. La esencia del rock murió un poco. Los Backstreet Boys se desintegraron y uno de sus integrantes empezó a andar con Paris Hilton, mientras Avril Lavigne conquistaba a un sin fin de señoritas revelándoles lo que desde siempre había sido el sueño frustrado de una generación “sometida� por el marketing y la falta de leguaje. Hibridar el eclecticismo, mucha palabrería que nadie entendía, una generación Y culturosa hasta en las pláticas de antro y un ingreso desmesurado para los ambulantes de Coyoacán, las disqueras independientes y NaCo. So much for a happy ending…

Entonces se crearon licencias light para la música: Happy Punk, Nu Metal, Rock Pop. N’Sync se convirtió en Good Charlotte y Mercurio en QBO. Y fue entonces cuando Pinky Floyd exclamó que el pop estaba en crisis. Yo ya no partidismos. Me da igual escuchar Bosé que los Smashing Pumpkins. Es más: esta onda de rock admisible, los pantalones rotos y los covers punketos de rolas de Flans me divierte mucho. Sin embargo, después de harto pensarlo, ¿no será que el que agoniza moribundo a falta de nuevos talentos es el rock? Finalmente, lo único que realmente está en crisis es la credibilidad a priori de muchos músicos que bien podrían tener algo bueno que mostrarle al mundo.

Ahora: lo verdaderamente curioso, lo que realmente podría hacernos eco en las orejotas, es que esta situación del mainstream musical tiene apocalípticos matices que la hacen parecerse casi grotescamente a este otro mainstream.

5 Responses to “Rock… ¿pop?”

  1. Dr. Cáustico Says:

    A ver… leí todo tu post y en general, concuerdo en un 78% de los datos que proporcionas (si, soy muy dado a la estadística). Lo que no me queda claro es tu postura final frente al eterno conflicto rock-pop. Que como tu señalas y yo apoyo: ¿cuál pinche conflicto ya, si las dos madres son casi lo mismo? pero bueno…
    Me llamó especialmente la atención tu post, pues la semana pasada publiqué en mi blog un artículo similar. Similar hasta donde entiendo, porque como te digo, no me queda clara tu postura.
    En la conclusión si somos polos opuestos, aunque también está sujeta a análisis profundo. El que está, no en crisis, sino al borde del coma, es el Rock! en mi apreciación; quneu como te digo, todo depende de lo actualmente se considere pop ó rock.
    No soy humilde al reconocer, que sé cantidades enfermizas de música contemporánea, sobre todo de 1980 a la fecha. Y me gustaría saber qué demonios es lo que está pasando y a qué hora pasó, que ni me di cuenta, en esto de las tendencias musicales de la siempre vana generación “y” (verdad que así se llama?). Si quieres lee mi post. Advierto que está en un tono muy sardónico. Supongo que por eso los descerebrados bloggers, que en su mayoría componen la blogósfera, dejaron comentarios tan fuera de lugar… no es de extrañarse, sumidos en su anti-cultura, no agarran un libro ni para abanicarse las moscas en su cabeza.
    Saludos, y espero discernir el misterio si eres de los que quiere dar la última estocada al rock cuando está en la lona, ó eres un popero más.

    ah, el link:
    http://blogcatx.blogspot.com/2005/05/la-venida-de-las-boybands.html

  2. zukkaritaz Says:

    Suave… aunque el rock siempre será el rock…. y existirá toda la vida.. uste’ aguante vara

  3. Pinky Floyd Says:

    Jajajaja entonces el rock esta en crisis por que el pop … en realidad el publico de este… ha convertido su amada “musica de verdad” en algo fashion. Arriba la generación Moderatto!!!

  4. zukkaritaz Says:

    no no… mala percepción… guac..

  5. Marcela Says:

    La música de verdad es la que es capaz de trascender en el tiempo, no tiene que pertenecer a ningún género, época o a cierto sector. Es la que se lleva en el alma y que sirve de base para todos los que hagan rock, pop, house o lo que quieran.

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