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E.N.O.U.G.H. episodio 2

Aproximadamente una vez al año tengo un encuentro cercano de octavo tipo con una Insoportable Muestra de Estupidez®. El año pasado, por ejemplo, tuvimos esta ávida muestra de Wannabesmo® mezclado con delirios de grandeza. En fin.

Este año ya pensaba yo que me libraba, pero no. No es secreto para nadie que mi trabajo en Pfizer no me satisface en lo más mínimo. Sin embargo, y muy a pesar de mi odio por los medicamentos químicos, hay cosas que sí puedo apreciar, como la total accesibilidad a la red, las cocas gratis y el humor sarcástico de mi jefa. Una de las cosas que más disfruto es hacerla de “corrector de estilo” para la revista interna. Lo pongo así, entre comillas, porque la revista per se carece de estilo: es apenas un triste aborto del ideal corporativo de crear un enredado mundo de comunicación constante y perfecta. Y esta parte del trabajo me gusta, entre otras cosas, porque me permite desarrollar las capacidades que sí tengo: el orden, la crítica constructiva, y otras, todavía más anales.

El trabajo de corrector de estilo, sin embargo, lo enfrenta a uno con insoportables personalidades desbordadas de ego y pretensiones, que creen que se las saben. Hoy tuve un desagradable episodio al respecto.

La semana pasada pasé cerca de tres horas corrigiendo la ilegible redacción de una mujer que trabaja en la mercadotecnia de uno de los medicamentos. Después de pelearme con el sinsentido de su texto y con las inútiles especificaciones médicas, por fin logré un frankenstein por lo menos respetable. Educadamente, mandé el artículo para su corrección, creyendo que le daría un vistazo y me lo regresaría a la brevedad. Pero su ego no lo permitió. Así que me respondió esto:

Hola Jose, (sí, JOSÉ)
Te pido por favor que dejen el articulo tal y como estaba anteriormente ya que al modificarlo afectaron términos médicos, el articulo ya estaba firmado por el médico de producto . se sometió a proceso de autorización, el texto no se debe cambiar y médicamente no se puede alterar, con los cambios que ustedes hicieron el articulo tiene información errada.

Y yo no tuve más remedio que pensar algunas cosas:

1. El espacio entre palabras nunca va doble.
2. Notarán que los cambios hechos al texto son sólo de redacción. No hay cambio en el sentido.
3. ¿Cómo decía la Miss Roxana? “Después del puntote, una letra grandota”. Hay que aprender a usar mayúsculas.
4. Un texto no se puede alterar médicamente. Es tanto como decir que vas a hacer una operación ortográfica sobre un ser humano; lo cual no sólo es aberrante, sino bastante cómico.

La señorita argumenta que el infortunio del texto responde a necesidades de diseño; la realidad es que no hay diseño que soporte sus incoherencias. Después de un par de horas debatiendo con ella, no tuve más remedio que responderle lo siguiente:

Hola, Paty,

Te ofrezco una sincera disculpa por atreverme a tocar tu Pulitzer siquiera con el pensamiento. La verdad es que mis conocimientos en redacción, gramática y pragmática estilística no abarcan todavía las novedades literarias que tu texto introduce con tanta fortuna: el desatino, la incoherencia, la arbitrariedad, el divertido lenguaje visual y las aburridísimas especificaciones técnicas repetidas hasta la náusea. Hay que decirlo: tu talento se ha materializado a través de un texto que sirve de metáfora perfecta para la posmodernidad (sic), conjugando, además, un ingenioso y práctico compendio de la literatura dadaísta y ultraísta. Way to go.

Entiendo que los genios suelen ser extraños en países extraños, y que la mezcla de sus acentos con los hedores de la población en la cual se insertan, suelen dar por resultado un enorme borbotón de mesianismo artístico. Así le sucedió con Borges, Cortázar, Monterroso y Ricky Martin. Me alegro de ver que tu caso no es la excepción. Pero tu caso, además, es, por mucho, más loable todavía: tu evidente habilidad para transitar sin mérito intelectual alguno por años de educación media, media superior y superior en instituciones cualesquiera, deja claro que la genialidad no lee; la genialidad se basta consigo misma.

En fin, Paty. Con esto sólo quiero decir que yo sólo soy un pobre comunicólogo que poco sabe de la vida y sus placeres; que, honestamente, creo que escribes peor que la pezuña de un ñandú; y que, para cuando quieras, mi pluma está a la disposición de tu enorme e inflado hocicote.

Saludos cordiales.

R.

Hacía mucho tiempo que no sentía tan extraña sensación a la hora de mandar un mail. Cuando di “send”, sin embargo, sentí una enorme paz interior: la certeza de que no me queda más de una semana en este trabajo, pero de que salgo por la grande, con el cinismo en alto.

Porque hay dos cosas que no soporto: la marginación verbal y la estupidez mal disfrazada de genialidad. *puaj*

7 Responses to “E.N.O.U.G.H. episodio 2”

  1. WallacE Says:

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    los tienes ENOOOOOOORMES y de oro puro!!!!!!!! Como dirían los panas: “¡Vamonos cuates, Rodrigo está bieeeeen cabrón!”
    Veelo por lo el lado positivo: no vas a renunciar, te van a correr a patadas.

  2. zukkaritaz Says:

    Ok… aunque… muchas veces es mejor una cachetada con guante blanco que un puñetazo.

    A pesar de que te desagradaba tu trabajo, desde mi punto de vista, es más inteligente esperar a que te sirvan frío el plato de la venganza y que ni siquiera tengas que meter las manos para servirte con la cuchara grande.

    Salu2.

    P.D. Que todo sea para bien.

  3. Salvador Says:

    Dos comentarios/correcciones de lenguaje.
    1. En el segundo párrafo del texto de ella (y del tuyo también), dice: “es una sustancia que nuestro cuerpo segrega de forma natural”. Yo le hubiera puesto el verbo ’secretar’ en lugar de ’segregar’, pues aunque los dos son correctos, secretar se refiere al proceso biológico.

    2. Ella termina su correo diciendo: “el articulo tiene información errada.” Una vez más, la tipeja no tiene idea. La información ES errónea o ESTÃ? errada, pero la información no puede SER errada.

    Saluditos y felicidades! Sos Rodrigo, el defensor de las causas sintácticas!!

  4. quack Says:

    Soberbio… pezuña de ñandú, ni a mi se me hubiera ocurrido.

  5. Kanon Says:

    A decir verdad no me moleste en revisar tu documento y el de ella. Se que el de ella seguramete tiene varias faltas de coherencia y de ortografia y que el tuyo esta bien pulido.

    Es obvio, al ser un corrector de estilo debes de exigir cierto nivel de escritura.

    Por otro lado opino que depende mucho del contexto en que se escriba, es la tolerancia que se debe tener a las faltas.

    Ejemplo: Si no me falla la memoria, este texto que estoy escribiendo no tiene un solo acento, no obstante, se que “no me moleste” deberia llevar acento en la ultima e, pero considero que mi enorme hueva ha tomado un trono en mi mente al menos cuando comento en blogs y cuando respondo comentarios en el mio. No me preocupa el caso, comentarios pasajeros.

    El caso que mencionas es diferente, al escribir un texto la señora aquella deberia de tener mucha consideracion en su ortografia o al menos aceptar tu correccion. He visto casos peores, en algunos noticieros que por ejemplo escriben palabras sin acentos, algo imperdonable.

    Creeme, he visto casos muy desafortunados. Un cuate que escribe “ya me digistes”[supongo que practicamente lo asesinarias, ya bastante es la g y remata con la s]

    Ahora, mi aportacion es que no puedes marginar a las personas por sus faltas de ortografia y coherencia, mientras puedan lograr transmitir una idea inteligente. Marginalas cuando digan estupideces, marginalas aun mas cuando escriban estupideces y para colmo mal escritas.

    Errr… eso es todo!

    Salu2
    Herr Kanon
    www.frialdad.com

  6. Armando Says:

    Yo lo que quiero es saber que te contestaron!!! (ando con vena telenovelera, usté disculpará)

    Genial mail el que enviaste!

  7. petit-mortem Says:

    Queremos saber lo que te contestaron!!!!

    Concuerdo con quack, “pezuña de ñandú”…es el climax de todo el correo.

    Saludos.

    … y bienvenido al club de los desempleados

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