Inicio Registro

Más allá del Libro Vaquero

Agosto 31st, 2005
Para nadie es cuestionable (ni novedosa) la famosísima sentencia de que “en México, nadie lee“. Lo sabemos, lo vivimos, y hasta parece que nos hace felices: la mayor parte de la información/cultura que le llega a buena parte de la Banda proviene de ese inagotable e irrefutable borbotón de datos y sonrisas que se llama TV. Los bajos índices de lectura suelen referirse a libros, tesis (de éstas ni se habla: su único destino posible es el anaquel más oscuro de la biblioteca de una universidad), ensayos, novelas, cuentos, y demás producción intelectual o artística. Pero el déficit no se limita a la literatura en forma; porque los mexicanos tampoco leemos el periódico. Hoy en la Ibero hubo una conferencia sobre periodismo elegantemente intitulada: “¿Por qué leer periódicos?”. Amén de las presentaciones de Lajornadistas y demás especies en peligro de credibilidad, el ciclo comenzó con unos numeritos muy interesantes, que les paso a continuación:

- Los niveles de lectura periodística en los países escandinavos ha bajado en los últimos cinco años, mientras que en el resto de Europa se mantienen altos.

- En Asia la estadística es más positiva. Tan solo en los últimos tres años, 37% de la población de Malasia ha tomado la lectura de un periódico como hábito.
- Ahora; en Latinoamérica, las cosas están más bien peludas: para empezar, no se cuenta con datos certeros, ya que las empresas dedicadas al periodismo no están dispuestas a revelar cosas como su tiraje. Además, los pocos datos que hay, son poco confiables.
- Tenemos, sin embargo, algunas cifras escrutadas por IBOPE. Por ejemplo: sólo el 5% de la población de Bolivia lee ocasionalmente el periódico.
- En lo general, se estima que los índices de lectura en toda Latinoamérica van a la baja.
- Se expuso el caso de tres países representativos: Brasil, Argentina y México.
- Lo interesante es ver qué segmento de la población consume medios periodísticos impresos en cada país: en Brasil, es la clase alta la que más consume periódicos; en Argentina, la baja; en México, la media baja.
- La tercera parte de la gente que lee el periódico en México, radica en Chilangia.
- Los mexicanos que más leen periódicos en México tienen entre 25 y 34 años. Los que menos, entre 20 y 24.
- Sólo el 20% de la población mexicana confía en la información que recibe de los medios informativos. Cosa curiosa, si nos damos cuenta de que la mayor influencia de compra para el mexicano son los medios de comunicación.

- En cada uno de los tres países latinos citados se hizo un estudio psicográfico (o sea: un mapa de las tendencias de pensamiento de la sociedad). Y quedaron así:

Los argentinos se interesan por trabajos que mejoren el medio ambiente, ya que consideran que es un área descuidada por su gobierno. La mayor parte de ellos se considera teleadicto, creen más en las noticias de la radio, y dicen ser perfeccionistas.

Los brasileiros buscan trabajos dedicados a buenas causas, se consideran buenos para arreglar cosas, les laten los eventos internacionales, son críticos ante sus medios, y consumen revistas de forma compulsiva.

Acá en Nopalandia es algo así: creemos que necesitamos mejorar el medio ambiente, decimos que somos buenos para arreglar cosas, nos gusta tomar riesgo, estamos satisfechos con nuestro lifestyle y nos consideramos work-a-holics, vamos un chorro al cine… ah, y vivimos bajo la premisa de que “beber es para emborracharse”.

De este fantástico mogollón de datos podemos sacar varias conclusiones, a saber: el futuro de los medios en México, a como están las cosas, es la publicidad, pero necesita una reestructuración que los haga más creíbles; algo pasa entre los 24 y los 25 años que hace que los adultos contemporáneos se pongan a leer; es la quinta parte del país la que consume por todo el resto, y es el DF el único lugar que parece necesitar información. Y que el trabajo, las playas vírgenes y la bebida son los tres ingredientes de la Felicidad Latina.

La cosa es que dos cosas: primero, ¿qué tanto se puede/debe confiar en estos datos? No lo sé. No creo en la estadística, pero sí creo que lo que vivo todos los días se parece bastante a estas cifras: sé que es la clase media mexicana (sus ruinas, vaya) la que todavía se preocupa un poco por producir nuevos caminos para el cambio. Sé que la Banda prefiere ver la tele antes que leer, y, sobre todo, sé que estas cifras ignoran otra cuestión, quizá mucho más relevante que saber que los mexicanos somos adictos a la adrenalina del riesgo (pensé que eso era claro después de Fox): la calidad de la lectura es, en muchos casos, pé-si-ma.

No se trata de saber si el 20% de la población nacional lee el periódico; se trata de saber qué tipo de periódicos se leen, y averiguar qué hay detrás de ellos. Hay un teórico de comunicación de apellido Chomsky que explica muy bien la lógica detrás del medio, y aquí un brief: los medios son propiedad de la gente que puede tenerlos; esa gente, seguramente, se vincula con altas esferas de poder; esferas que no tendrán reparos en condicionar la información que se maneja en los medios de sus amiguis. En otras palabras: la información es de los poderosos. ¿Y qué hacen con ella? No: no nos manipulan; nos distraen. Así que es muy fácil entender por qué los periódicos que más se leen en México son el Récord, Metro, Alarma (si es que aún existe), y demás publicaciones de nota roja o amarilla.

La segunda cosa tiene que ver con eso. ¿Cuál es la relación que los latinos tenemos con nuestra propia información? ¿Qué exigimos de nuestros medios? Solemos echar culpas por todos lados, pero no tenemos la capacidad de entender que la información se genera. El uso que los mexicanos (y los latinos en general, al parecer) hacemos de la información es muy limitado. No existe una demanda de parte de todos que intente siquiera apropiarse de los medios y usarlos. Nos hemos conformado con saber que la elite los maneja, y que seguramente los manejan con la mejor de las intenciones. No digo que sean los malos del cuento, pero, ¿no habría que pensar en la forma de hacer de los medios de comunicación verdaderos medios de comunicación? Para ello habrá que apropiarnos de los medios. No, babas, no en el sentido futurista del término, no con revueltas, huelgas e invasiones. Debemos convertirnos en críticos inteligentes, en productores de información, opinión, crítica y análisis. De otra forma, Latinoamérica, antes de lograr el desarrollo alcanzado por los takatakas (ellos sí leen), se sumirá en una depresión socio/económico/cultural peor que la que vivimos.

Por lo pronto, el Departamento de Promociones y Dádivas del Claxon, pone a su servicio tres links de algunas agencias noticiosas y periódicos mexicanos, a continuación:

El Universal
La Jornada
Notmiex

Disfrútelos. Léalos. Destrócelos. Y gocemos todos.

¿Y qué son los Monicongos®?

Agosto 30th, 2005
Monicongos® fue el nombre que Cristóbal Colón utilizó para denominar a los seres que encontró en lo que él pensaba que eran las Indias. Los encontró chatos, salvajes, deliciosamente transportables para su exposición a la realeza, como si se tratara de animales de zoo.

Monicongos® es el concepto bajo el cual se englobó a ese pueril hombre de las colonias con ímpetus independentistas en el siglo XIX.

Monicongos® es el nombre que seguramente algunos colegas del primer mundo siguen utilizando para tratar de explicarse la naturaleza de los humanoides que, escapando de conceptos como “Primer Mundo” u “Occidente” (que no “Oriente”), se hacen llamar Latinoamericanos.

Peor: Monicongos® es la palabra que secretamente deben usar los encargados del gobirno de nuestros países para referirse a indígenas, marginados, y demás “variaciones” de la población a la que “sirven”.

Latinoamérica es una zona de duda. Ya sea por sus favelas (que, hay que decirlo, es un producto orgullosamente latino), ya sea porque no somos occidentales ni orientales ni nada que el primer mundo entienda, ya sea porque ni nosotros mismos sabemos bien a bien qué demostres somos.

El Departamento de Semiótica Cultural de Feben AC, junto con la empresa en que labora su fundador y presidente, han desarrollado un nuevo portal de internet dedicado a la reflexión para América Latina. Su nombre: Nuestro Mundo.

Este portal se lanzará al aire el proximo 2 de septiembre. Y este post, más que servir de promoción, tiene la intención de invitarlo a usted, asiduo y fiel lector, a que participe. Es un foro abierto en el cual se recibe de todo: fotos, textos, video, audio, mentadas, chicles y chocolates.

Como promoción de apertura, le ofrecemos la lectura exclusiva de los dos primeros textos que aparecerán en Nuestro Mundo. Uno, es a cargo de Servidor, y trata sobre la pobreza como herramienta turística y de identidad nacional en México. El otro es otra excelsa obra del Sr. Porter, y trata de las realidades de la educación pluricultural en Nopalandia. Ninguno de ellos tiene desperdicio.

Así que no se quede con las ganas. Lea Nuestro Mundo. Pero, sobre todo, participe en Nuestro Mundo.

(Si usted quiere colaborar en la página de Nuestro Mundo, contáctese con el Sr. Feben, aquí)

Esperanza

Agosto 29th, 2005

“El temor que en un estudiante causa el anuncio de examen oral provoca trastornos físicos, como falta de sueño, palpitaciones, problemas digestivos, cambios en el apetito y en el humor y temblores, entre otros.”

“Algunos de los premios Anti Nobel más destacados son, en el ramo de la medicina, James F. Nolan y su equipo, por su trabajo de investigación “Tratamiento agudo de penes atrapados por cierres de pantalónâ€?. Y el de química conferido al japonés Takeshi Makino, por desarrollar un spray detector de infidelidades, que las esposas pueden aplicar a la ropa interior de sus maridos.”

Ahora ya tiene usted dos buenos pretextos para no perder la fe en su propia estupidez.

Sociópatas

Agosto 24th, 2005
La eterna discusión de la identidad del blogger: WOM se cuestionaba la semana pasada por el “trasfondo social� de la blogósfera, y termina por hacer dos statements. Primero, todos somos percibidos como geeks. Segundo, no todos lo somos; algunos, increíblemente, poseemos vida real. También se cuestiona (no él, sino su extensión de los comments) por las distintas generaciones bloggers. Al parecer, la “tradición blogger� ya se ha pervertido por la entrada de nuevos blogueritos que están (¿estamos?) haciendo sus pininos. Controversia, controversia.

El tema no es para nada omitible ni baladí. Habla de cuestiones filosóficas, psicológicas y sociales (ergo, culturales) del uso de las nuevas tecnologías. La realidad es que sí hay distintas generaciones de bloggers. Definirlas es tan difícil como inútil, ya que no representan para la blogósfera más que ciertos niveles de credibilidad y, en el caso de los más experimentados, un rockstarismo que, por lo general, es buena onda (los rockstars blogueros han organizado, por ejemplo, el 1CWCOM, así como algunas cenitas de bloggers, y han servido a algunos de nosotros como mentores). Lo interesante es el uso: los blogs son para muchos la realización de intenciones que, de otra forma, no podrían concretarse. Esto no quiere decir para nada que todos somos antisociales: pensemos por ejemplo en un escritor que no tiene forma de ser editado, o en alguien que tiene amigos lejos y quiere contarles su vida, o en gente que tiene muchas cosas que decir acerca de su entorno social pero no es periodista. A pesar de que quizá los primeros blogs fueron de la autoría de un geek cibernético y de que los más actuales ya son de gente “normal�, no especializada en el ramo de la programación o los sistemas, no se infiere que todo aquél que se de tiempo para escribir, opinar, conversar, generar, crear o analizar, sea antisocial. Por el contrario: eso es super social. El blog es la reafirmación de cierto interés por pertenecer a una identidad y generarla constantemente, dentro y fuera de la web, ya sea como una afirmación o como una protesta (tampoco hay que negar la existencia de gente que sólo busca tener amigos a través de su blog).

Pensemos que la mera existencia de los blogs (y por supuesto, su uso), redefine nuestros rasgos y alcances culturales. Es la primera vez que la tecnología se articula a la perfección con la vida cotidiana, sirviéndole como instrumento de trazo, evaluación, y error. Lo que de aquí surge, sin embargo, refiere más a la sociopatía que a lo antisocial: no es un escape, sino una búsqueda, una ruptura, y una nueva propuesta.

Otra vez en el Primer Mundo

Agosto 19th, 2005
Somos la octava potencia de la economía mundial.

¿Y cuál es nuestro más exitoso producto de exportanción, el Atlante de nuestro Poder Internacional, nuestro rockstar a los ojos mercantilistas del mundo?

Fácil: los huaraches sucios.

Y si no creen que nuestra economía sea una de las más consolidadas del mundo, pregúntenle al plan Puebla-Panamá, al TLC, a los tratados de libre comercio con Europa y Japón, a los granjeros gringos que usan mexicanos como “inigualable” mano de obra, o a la economía familiar de millones de mexicanos, que no tienen forma de negar que, segurito, nuestra economía está de puta madre en algún limbo que acaso alcanzamos a imaginar entre la demagogia macroeconómica.