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3 episodios automotrices (con anexo de moralejas)

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Mi primer amor automotriz se llamó Bombita Silver Kaput. El origen de su nombre, sencillo: al ser un Chevy 98 negro, parecía una pequeña bomba (bueh, en realidad, parecía burbuja, pero yo nunca he sabido la diferencia entre los términos “bomba� y “burbuja�. Por desgracia, mi memoria sigue atada a mi pasado chiclero); Silver, porque había que echarle un par de “haio, silver�s para que subiera cualquier colina o anduviera cualquier rumbo; Kaput, porque tenía la singular habilidad de chocar a la primera oportunidad. Nuestros amoríos duraron tres años, y terminaron por culpa de la siguiente historia.

A principios del 2003, sólo una idea rebotaba con singular neumatismo en mi cabeza: “nomás me falta estamparme contra un auto estacionado�. No era para menos: la arpía acababa de hacer de las suyas mandándome al más pegajoso de los carajos, mientras buena parte de mis amistades de entonces escapaban por las rendijas de mi autoestima. Qué caray. Una mañana de febrero (creo que era 25), mientras salía alegremente a la H. Universidad, descubrí que, por las maquiavélicas perversiones del lava autos, el espejo lateral de Bombita Silver Kaput estaba mal orientado. El vidrio de la puerta no bajaba bien, razón por la cual me vi obligado a hacer un par de malabares y tantas más contorsiones para arreglar el desperfecto durante un alto. Lo que yo no sabía, era que el rojo se iba a convertir en verde, y que yo tendría la osadía suficiente para tratar de arregar el malentendido físico mientras el auto iba en feliz y campante movimiento, asesorado por el desbalanceo de las llantas. El resultado: Bombita Slver Kaput estampado en la flecha de un flamante Vocho 86, propiedad de un digno imitador de Gutierritos, de apellido Macías.

Sobra contar el Desmadre™ que fue pagar los daños a un auto cuyas partes estaban descontinuadas. El hecho es que tal suceso me orilló a salir del país lo antes posible, desencadenando otras historias. Bombita Silver Kaput desapareció de mi historia varios meses después, cuando su desdén y mi necesidad económica me orillaron a venderlo a un coyote de Coapa.

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Después de perder a Bombita Silver Kaput, mi medio de transporte tenía que arrendarse cada noche de fin de semana. La casera del auto era mi madre, quien amablemente me prestaba el Vochito Veloz sin más pancho que un par de jetas. Una noche, mientras iba a casa de Ro a echar unas chelas, dos hampones me asaltaron fuera de un Oxxo. Con la diplomacia de dos pistolas en mi cabeza, me convencieron de darles las llaves del auto. Se lo llevaron, pero tuvieron la amabilidad de no matarme.

Esto pasó en mayo del 2004. Hasta aquí, es una historia bastante común en Chilangia. Lo verdaderamente freaky, es que exactamente un año, un mes y un día después del altercado, subí a un taxi cuyo conductor había visto el incidente. Completito. Hasta me identificó: “¿no le volaron a usté un coche rojo hace como un año, mi jovenazo?�

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Después de más de un año de andar en transporte público, deleitándome con el folclor de los olores citadinos, hace una semana llegó a mi corazón un nuevo auto: un Pointer color gris urano. Al comprarlo, sólo tuve dos requerimientos:
Que los espejos puedan moverse desde dentro
Y que los vidrios tengan película de protección.

Mi madre, a su vez, tuvo otro requerimiento. No me quiso decir cuál era, pero volteó a no sé cuántos santos de cabeza, y prometió tener siempre chelas en casa, para evitar ahuevantes visitas a tiendas esquineras de conveniencia.

Lo malo del nuevo auto, es que no tiene nombre. Mis hermanos dicen que si no lo bautizo, será intocable para cualquier desgracia. Yo no lo creo así, pero tampoco puedo pensar en un buen nombre para mi bólido. ¿Alguna sugerencia?

5 Responses to “3 episodios automotrices (con anexo de moralejas)”

  1. Anonymous Says:

    Siempre me gustó Hortencia

  2. Anonymous Says:

    o quizas pepe

  3. Anonymous Says:

    llámale Hitler!!

  4. El Conde de Almaviva Says:

    A ver, en casa del Conde están Vicky y Caro (caray, lástima que son coches). Para seguir la tradición, que tal Majo?

  5. zukkaritaz Says:

    Ichabod.

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