Feben Renacentista
Septiembre 26th, 20051. Escribir post acerca de la aparente ola de autodestrucción bloguera.*
2. Conversar con la señorita Yosola acerca de blogs.
3. Comentar en los blogs de los amiguis.
4. Escribir texto para Nuestro Mundo acerca de las Batallas de ELK.
5. Escribir texto crÃtico-analÃtico sobre otro texto crÃtico-analÃtico sobre la novela histórica.
6. Promocionar el primer intento del Sr. Feben por incursionar de manera formal en el mundo del arte.
7. Hacer un par de cosillas para un proyectÃn.
8. Viajar a Acapulco de chamba.
9. Escribir texto reflexivo acerca de las polÃticas multiculturales.
10. Recaudar una buena cantidad de información acerca de la situación cultural del paÃs.
11. Trabajar en el proyecto de titulación.
12. Aprender a usar Flash.
13. Dormir.
14. Cumplir mis deberes maritales con Pinky Floyd.
15. Leer texto de Manuel Castells.
*Durante la semana pasada, tres de los blogs que orgullosamente linkeo en la sidebar de la derecha, tomaron la decisión de dejar de postear. De uno de ellos, ya hablé, porque era mi favorito y porque representó el final de una época. De otro no he dicho nada, porque siempre ha sido más como un placer culpable. Del último no sé qué pensar porque, aunque nunca le entendà bien, se convirtió en el único espacio netamente literario referido en este blog. Hasta hace un par de horas, no entendÃa las razones por las cuales un blog podrÃa desaparecer, pero ahora lo veo todo muy claro: las actividades lo rebasan a uno, y más cuando se tiene el Happy Place® de ser todo un Hombre Renacentistaâ„¢ con matices de ajonjolÃ-de-todos-los-moles. Para el consternado lector que ya ve venir una abrupta clausura del Claxon®, aclaro: este espacio no se cierra (aún). Pero, repámpanos, me encantarÃa tener un millón de amigos que me ayudaran a salir del mar de pendientes que ya trae intenciones de convertirse en tsunami. Si usted no puede ayudar con las múltiples actividades de Servidor, siempre puede aportar un bonito comment de apoyo, que si bien no es depositable en la cuenta 9999, seguramente servirá para salvar a un niño con amplias posibilidades que terminar en cuadraplegia autoinfringida.
El camión de mi compadre Filemón que va al Panteón™
Septiembre 20th, 2005Pero sÃ: todos los dÃas tomo, cuando menos una vez, el Peseroâ„¢ que sube de Metro Tacubayaâ„¢ a Santa Feâ„¢. Y no sólo eso: también me subo al Metroâ„¢, lÃnea naranja, normalmente de Barranca del Muerto a Tacubaya, cuando no es la verde vÃa Centro Médico al mismo destino. Y la verdad es que disfruto mucho viendo las asombradas caras de muchos compañeros y contertulios que de buenas a primeras dejan asomar rictus comparables con el huevo revuelto nomás porque resultó que el mundo no está donde debe estar. Porque todavÃa (hacer el fabrón cavor) hay quienes creen ciegamente en eso de que los niños-con-los-niños y la-banda-con-la-banda y no conciben que alguien que navega por las vicisitudes de la Regla de los Terciosâ„¢ pueda llevar su barquito por las aguas del Barrio Bravoâ„¢.
Mi parte favorita del dÃa es cuando subo al Peseroâ„¢, Salvajemente Gruperoâ„¢, para integrarme a un mundo con dimensiones. Para los que no han tenido el placer, una advertencia: el mundo de allá afuera tiene olor. Y clima. Por alguna extraña razón que desconozco, entre los ladrillos rojos y las grandes transnacionales enfrascadas caprichosamente en los prejuicios, el olor es un mero motivo de discusión teórica, y el clima es una ponderación arriesgada, quizá, en la clase de comunicación y tecnologÃa. Disfruto viajar en transporte público porque me siento frágil, porque temo por mi ajuar y porque acecho los asientos. Disfruto viajar en Peseroâ„¢ porque, después de cinco años, aún no acabo de acostumbrarme al salto cuántico-dimensional que se padece al cruzar la glorieta desde los vendavales de techos de lámina, y darse de frente con la panacea de la modernidad encarnada en Televisa Santa Fe.
La vida en el barrio es distinta. La gente se saluda y gasta albures. Grita y se sienta en las puertas a tomar el sol o el fresco. Se persigna al pasar frente a un templo. Hay un hombre que vive en un tendete caprichosamente armado con restos de basura, metros antes de un enorme multifamiliar. Su mascota es un desproporcional montón de basura. Siempre se le encuentra hurgando, peleando los restos de ropa con los perros, desmenuzando cosas, encendiendo boñiga urbana para simular que no padece frÃo. Casi frente a él hay una casa cuyos habitantes nunca he visto, pero he llegado a conocer morbosamente, gracias al tendedero improvisado que cuelga sobre la acera en desnivel.
La parroquia escribe en las paredes mensajes que no todos entienden. Llora al Papa muerto y reclama por la migración y la muerte en Nueva Orleáns. En la esquina del templo tenÃa una virgen de piedra cubierta con vidrio, que hoy también se enmarca con una reja porque alguien la quiso robar. El mercado de los lunes lo descuartiza todo y riega sangre color rosa-sobre-ruedas. Y la estética del grafiti tiene un rey llamado ELK que nadie conoce pero todos temen, porque ha logrado pintar sobre las rejas de uno de los grandes corporativos sin cara. Todos lo respetan porque saben que, de alguna manera, ELK es una voz muerta cuyos restos han apestado todo el continente.
La calle principal huele. Hiede. El calor es otro de los soldados del cuartel que está frente al Electra. Los niños viajan solos y me observan como sin querer creer que estoy calvo. Y el panteón ha retocado sus paredes exteriores otra vez, y de pronto el motivo de la Catrina, y la leyenda escrita en náhuatl, y los pictogramas, se van convirtiendo en grandes edificios que flanquean la favela, grandes murallas hacinadas de algo parecido a la vergüenza, grandes motivos perdidos en el umbral de las promesas y las copias al carbón que hicimos de algún cabrón que llegó del extranjero.

Y todavÃa hay quien no me cree que viajo en transporte público porque asà me siento más corpóreo y más terrible, y más sereno. Y todavÃa hay quien no encuentra gracia en el chiste que contó una niña ayer, poco antes de que arrancara el Peseroâ„¢:
- Mamá, ¿sabes qué hace un pingüino en medio del desierto?
- ¿Qué, mijita?
- Pues vende Bon Ice…
Master Blogger
Septiembre 19th, 2005Yo pasaba por una crisis que me provocaba la necesidad voraz por la escritura. El problemita era que no contaba con el medio. Porque esto ya lo sabe cualquiera que haya escrito algo alguna vez: de nada sirve si las letritas no son leÃdas por alguien más. Ro me habló de los blogs. Evidentemente, y como muchos, yo no tenÃa la más remota idea de qué demonios era un blog; fue entonces que el buen Ro me recomendó esta página. Recuerdo que comencé a leer algo acerca de la vida universitaria que el personaje en cuestión habÃa padecido en el ITAM. Comencé, y no pude dejarlo durante más de dos años. En todo ese tiempo, uno de mis ritos diarios obligados era teclear la dirección del blog de Salvador Leal y reÃr, llorar, o pensar a discreción. Con el tiempo, yo mismo comencé mi blog bajo su tutela. Recibà un par de regaños, como cuando una ex novia inició una polémica con respecto a los derechos de autor de una frase; pero también hubo buenos momentos, como cuando conversamos durante largo rato en un café de la del Valle por cuenta de un par de boletos para The Cure que Salvador me dio al costo, omitiendo toda regla de la reventa.
No quisiera ser categórico, pero me atreverÃa a decir que mucho de lo que hoy tenemos como blogósfera en México se lo debemos a la primera generación de bloggers, entre los cuales se encuentra Salvador. EspecÃficamente el Master Blogger (como llegué a llamarlo, junto con otros motes) dio varias pláticas sobre el fenómeno de los blogs en el mundo, organizó un par de reuniones, y una de sus últimas aportaciones fue participar en un eventillo llamado 1CWCOM, que a los ojos de muchos medios masivos fue el inicio del fenómeno bloguero en México.
En lo personal, tengo mucho que agradecerle. Primero, mi incursión y estadÃa en este continente recién habitado que es internet. Segundo, la noción de que el blog sirve para mucho más que el incremento del egómetro. Tercero, que el lenguaje también puede enriquecerse desde la experiencia personal (en palabras de WOM, “Salvador registró su nombre como una Marcaâ„¢â€?). Finalmente, que el mundo que nos rodea no es más que la herramienta para su propio desarrollo, que el capitalismo no es el demonio, y que la espantosa experiencia de la Práctica 28 en el Instituto México Secundaria también puede dejar bonitas historias.
La semana pasada, el blog de Salvador Leal cerró sus puertas por tiempo indefinido. Triste, porque los fans sà extrañaremos todo lo que ese blog implica. Emocionante, porque sin duda esto abre un nuevo mundo de posibilidades, tanto para él, como para quienes hemos asumido la tarea de continuar el rock sin alguien que para muchos fue todo un parámetro. Lo bueno es que no se va como las Chachasâ„¢: Básico FM, su proyecto radiofónico, sigue en pie de onda con buenas rolas y mejores intenciones, y también, para los que se pongan más buzos, habrán textos de la autorÃa del Ñoñoâ„¢ más célebre de México en algunas publicaciones nacionales.
Una cosa es cierta: extrañaremos al Master Blogger. Lo bueno es que su blog seguirá abierto como testimonio de un internet habitado, una interfase inteligente, un sueño que, finalmente, todos quisiéramos ver realizado: el Ñoñoâ„¢ que al final del dÃa, ganó.
Crónicas del fin del mundo - Primera parte
Septiembre 11th, 2005SalÃa de una de las actividades que menos me emocionaban de tener ese grupo de amigos: la rutinaria práctica de frontón de los martes. Acababa de salir de un ataque de Anginas Marcianas®, y me disponÃa a ir a clase de Narrativa Latinoamericana 2 con el poeta VÃctor Sosa. Antes de salir, alcancé a ver en la TV que algo en Estados Unidos habÃa sido golpeado por un avión. No me pareció extraño, ni demasiado significativo. Ya en el auto, me percaté de algo que sà me molestó: Radioactivo habÃa cedido sus transmisiones a Imagen Informativa. Pedro FerrÃs de Con parloteaba cosas inteligibles; confundÃa, azoraba, y se notaba francamente desesperado. Erraba continuamente en la fecha de hoy, intercambiando repetidamente el mes y el dÃa. Yo solamente logré entender cabalmente lo que trataba de comunicar cuando apagué el auto: las Torres Gemelas de Nueva York habÃan sido “atacadasâ€?. El poeta no dio clase ese dÃa; en vez de ello, me mandó por un televisor a la bodega, donde un mar de alumnos curiosos peleaban arduamente por conseguir un aparato. Yo pensé en el conflicto árabe-israelÃ, en el poderÃo inútil de Estados Unidos, en la guerra que seguramente se avecinaba sin piedad. Pensé en Nostradamus y en una de las pocas imágenes que aún podÃa recordar de la advertencia de Welles: “…nada alentador…â€?.
El árabe no tenÃa turbante azul, pero Bush usaba un casco de ese color para vencer a Irak, un par de años después. No habÃa maquinaria ultramoderna en el escondrijo de los turbantosos agresores: habÃan cuevas, guerrilla, un mundo que no sabÃa si confiar en lo malo por conocido, o en lo peor por conocer. “Después de la tercera guerra mundial, la más cruenta y devastadora de todas, vendrán mil años de pazâ€?.
Pero no. El mundo no terminó. Su fin no fue un violento estallido sobre la cabeza de los grandes imperios. “Antes de la gran guerra la humanidad sufrirá de desastres naturales, terremotos e inundaciones�. El mundo ya no cree en Nostradamus porque ya sabemos que el final no será una bomba atómica aniquilante, sino la lenta y dolorosa convalecencia de los que menos tienen. La hambruna de miles, la ambición de unos cuantos, y la apabullante decepción del resto.

A cuatro años, las caras de terror son las mismas. So where is your fuckin’ Nostradamus?
