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Crónicas del fin del mundo - Primera parte

Hace más de una década, una de las Películas Tabú™ de mi imaginario era “Las Profecías de Nostradamus�. Mis nulos conocimientos de historia se asombraban gratamente al ver cómo un hombrecillo francés del renacimiento había predicho, sin mucho esfuerzo, que una noche al año (aproximadamente), yo lograría escaparme de las inquisidoras miradas de mis padres para ver, con una mezcla de horror, curiosidad y ánimos redentores, el resto de sus profecías. Kennedy, Napoleón (el primer anticristo), Hitler (el segundo obligatorio): todo lo había dicho ya el desterrado judío que, seguramente, había huido de otras inquisiciones distintas a las que a mí me aquejaban en el dormitorio adjunto. De la película, lo que mejor recuerdo es lo que Orson Welles, narrador, anunciaba con maestría circense: “lo que están a punto de ver es lo que Nostradamus profetizó para nuestro propio futuro. Les anticipo que las imágenes no son nada alentador…�

Salía de una de las actividades que menos me emocionaban de tener ese grupo de amigos: la rutinaria práctica de frontón de los martes. Acababa de salir de un ataque de Anginas Marcianas®, y me disponía a ir a clase de Narrativa Latinoamericana 2 con el poeta Víctor Sosa. Antes de salir, alcancé a ver en la TV que algo en Estados Unidos había sido golpeado por un avión. No me pareció extraño, ni demasiado significativo. Ya en el auto, me percaté de algo que sí me molestó: Radioactivo había cedido sus transmisiones a Imagen Informativa. Pedro Ferrís de Con parloteaba cosas inteligibles; confundía, azoraba, y se notaba francamente desesperado. Erraba continuamente en la fecha de hoy, intercambiando repetidamente el mes y el día. Yo solamente logré entender cabalmente lo que trataba de comunicar cuando apagué el auto: las Torres Gemelas de Nueva York habían sido “atacadas�. El poeta no dio clase ese día; en vez de ello, me mandó por un televisor a la bodega, donde un mar de alumnos curiosos peleaban arduamente por conseguir un aparato. Yo pensé en el conflicto árabe-israelí, en el poderío inútil de Estados Unidos, en la guerra que seguramente se avecinaba sin piedad. Pensé en Nostradamus y en una de las pocas imágenes que aún podía recordar de la advertencia de Welles: “…nada alentador…�.

El árabe no tenía turbante azul, pero Bush usaba un casco de ese color para vencer a Irak, un par de años después. No había maquinaria ultramoderna en el escondrijo de los turbantosos agresores: habían cuevas, guerrilla, un mundo que no sabía si confiar en lo malo por conocido, o en lo peor por conocer. “Después de la tercera guerra mundial, la más cruenta y devastadora de todas, vendrán mil años de paz�.

Pero no. El mundo no terminó. Su fin no fue un violento estallido sobre la cabeza de los grandes imperios. “Antes de la gran guerra la humanidad sufrirá de desastres naturales, terremotos e inundaciones�. El mundo ya no cree en Nostradamus porque ya sabemos que el final no será una bomba atómica aniquilante, sino la lenta y dolorosa convalecencia de los que menos tienen. La hambruna de miles, la ambición de unos cuantos, y la apabullante decepción del resto.


A cuatro años, las caras de terror son las mismas. So where is your fuckin’ Nostradamus?

7 Responses to “Crónicas del fin del mundo - Primera parte”

  1. Adrián Says:

    Jajaja, qué acaso no tienes televisión por cable?
    De seguro te pusiste a ver las profecías de nostradamus que pasaron este domingo que canal cinco.

  2. El Conde de Almaviva Says:

    Hablando de películas, el domingo estaba viendo Independence Day. Si, esa película donde EEUU termina siendo el gran héroe mundial contra unos bichos con intenciones de terminar con el ser humano. Una semana antes, esos Bichos à la ET hicieron destrosos en mi salud. ¿Es contagioso, es la temporada, es el ambiente o somos nosotros? No lo se, pero ya, hora de decirles “shu-shu, sáquese” y que ya no den lata.

    Nos vemos a las 8?

    Saludos.

  3. lupilstinskin Says:

    mmmmmh desear que las profecías se realizaran sería buscar una salida fácil no?
    PUM y ia acabo
    jejeje
    Io

  4. El Terrible Funk Says:

    Quizás no eran mil años de paz sino de silencio… La profecía siempre va a depender del intérprete.

    Desear que la profecía se cumpla es la salida fácil, hacer que la profecía se cumpla es la salida dificil.

  5. zukkaritaz Says:

    Se pone peor, los judíos salieron de la franja, será el efecto tsunami?

  6. Adrián Says:

    como que ya te pones a escribir no?
    te ha de haber afectado el puente

  7. WallacE Says:

    Nostradamus es muy interesante porque en sus piterisisimos (disculpa, no encontré otra palabra) cuartetos nunca ha dicho nada. Pero ocuure el simpático fenomeno en el que pasa algo y la gente le encuentra chichis a las culebras: En un cuarteto Nostradamus menciona a un tal Mabus como el destructor del mundo. Ma de OsaMA y bus de BUsh. Ahi tiene usted una culebra pechugona. Nostradamus no predijo nada, la gente asocia eventos con las “profecías” (preguntale a cualquiera y pocos saben que escribia en versos de 4 lineas: eso no es una profecía).

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