Ruy Febenâ„¢
La primera cara de duda la ponen cuando les dicto mi mail y notan que lo que les deletreé no tiene nada que ver con mi nombre real. Los más curiosos preguntan, pero únicamente cuando les llega un cuento escrito o una canción interpretada por un tal Ruy Febenâ„¢. Y preguntan porque ese nombre extraño nada tiene que ver con cualquier cosa previamente conocida acerca de mÃ.
Todo empezó cuando la primera maestra de preprimaria (la que meses después me correrÃa de la escuela por las vandálicas intenciones que me orillaron a romper una banca a mis tiernos cinco años), emocionada por la celeridad que mi nombre implicaba, exclamó justo después de pasarme lista:
- ¡¿Rodrigo DÃaz?! ¡Como el Cid Campeador!
En lo sucesivo, mis compañeritos, ignorantes como buenos escuincles, me apodaron Cid hasta que esa banca rota me hizo buscar otros derroteros académicos. La historia no se quedó en esa primera escuela, sino que me siguió hasta el fin de los tiempos. Fueron muchos (y cada vez más baratos) los que hacÃan alarde de falsa intelectualidad: escuchaban mi nombre, y al instante apretaban más la mano que me saludaba, para redondear su gesto de infinita solemnidad con un “¡Ah! Rodrigo DÃaz (y engrosando la voz), como el Cid Campeador”.
Y no tenÃa por qué haber un problema. El niño pudo haber vivido con la carga de un célebre nombre, llamar “Tizona” su palo de hockey (y quizá algún otro palo…), “Bab” y “Eca” a sus patines, y dejar la cuestión zanjada. Pero no: resulta que el niño querÃa fama y otra insignificancia llamada Identidad Propiaâ„¢. Asà que llegó la adolescencia y el niño empezó a buscar pseudónimos bajo el pretexto de que querÃa-ser-escritor (sic).
Comenzó la búsqueda. Algunos nombres provisionales fueron bastante idiotas y bochornosos. En algún momento, el niño aplicó la de El Artista antes conocido como Rodrigo DÃaz. Pero nada funcionaba. Hasta que un dÃa, leyendo en el baño (por alguna extraña razón uno piensa mejor en el baño), encontró un artÃculo especial sobre los mayas, en el cual figuraban glifos, entre los cuales uno brillaba con especial fulgor: Ben, el signo mayadel Caminante del Cielo Rojo, mensajero de los dioses, y portador de la mÃstica luna número 13. Algo hizo click: al dÃa siguiente, el niño encontró en un libro de historia universal a Febo, dios del sol. Y recordó que su padre siempre lo llamó “Ruy”, como si todavÃa estuviera en España, el pobre. AsÃ, de la combinación aleatoria de varias mitologÃas, intenciones y embustes, nació el aspirante a leyenda, Ruy Febenâ„¢.
Y desde entonces las caras de huevo revuelto cuando dicto mi dirección-e a los compas. Y desde entonces las negativas para publicar cualquier cosa bajo ese nombre. Y desde entonces las ocasionales confusiones de suecos que me quieren ligar porque resulta que en su patria “Feben” es nombre de mujer, y de mujer normalmente bue-nÃ-si-ma.
Pero también las intromisiones: no pocos han intenado plagiar la grandiosa idea. RidÃculas combinaciones como “Herbeluc” o “Huitzitriskel” han sido, francamente, poco exitosas. Nada como el rimbombante Ruy Febenâ„¢ y la original creación literaria que le sigue. Porque Ruy Feben no es estático: escribe, y lo hace bien. Porque solamente sabe escribir, nada más.
En tales elucubraciones me encontraba hoy cuando me di de tope con varias evidencias de que plagiarios hay, y los hay por montones. ¿Recuerda usted este post, donde anunciaba con pompa el regreso de mi antiguo blog? Pues bien: un tipo llamado yakko1 lo plagió casi por completo acá, en un foro de Ensenada. Recordé en ese momento un post de Lord Orange donde se quejaba amargamente porque alguien le habÃa hecho exactamente lo mismo. Y creo que lloré.
Pero lo más doloroso no fue eso. Lo peor fue encontrar que en México hay alguien que está utilizando el buen nombre de Febenâ„¢ para acceder a páginas pornográficas, manchando asà el no-tan-rancio abolengo de mi estirpe unitaria. Si alguien se encuentra por ahà un “feben” que entra a bajar videos de las gemelas Olsen, no soy yo: es alguien que, haciendo alarde de toda falta de creatividad posible, me ha plagiado. Eso, o alguien que se llama Federico BenÃtez. Quién sabe. De cualquier forma, está feo: feo que se use mi nombre (que tanto trabajo y rictus contradictorios me ha orillado a enfrentar), y feo que baje pornografÃa que yo ni de lejos llegaré a disfrutar. *puaj*
Preocupado por su clientela, el Claxon® le conmina a buscar la garantÃa de autenticidad para los contenidos claxoniles que encuentre en la web. Como se aprecia en la parte superior derecha de este espacio, el holograma muestra la cara de Ruy Feben® como certificación de calidad Claxon®. No se deje engañar. Ante cualquier duda o aclaración, comunÃquese a la PROFECO o al departamento legal de Claxon®.

Septiembre 27th, 2005 at 1:18 am
Ese plagio si estuvo cabrón, que pkm. ¿Cómo hiciste para encontrarlo? Ojalá y eso no nos suceda en el “proyectÃn”.
Saludos
Septiembre 27th, 2005 at 11:02 am
Solo tres comentarios:
A) Hay otro famoso escritor de antropologÃa que se llama, Rodrigo DÃaz, y se mete en cuestiones de ritual y tecnologÃas (Archipiélago de Rituales, Ed. Anthropos), Al parecer ya hay dos Rods chingones.
b)Rodrigo DÃaz se llama el exnovio de mi novia y no se parece nada a vos. (Omito comentarios ojetivos… si dije ojetivos)
c)Rodrigo DÃaz? Como el Cid Campeador?
Visitare al tal Feben pronto para ver sus productos pronto
saludos desde el paÃs del olvido
Septiembre 27th, 2005 at 11:37 am
Pos su marca se me hace bastante buena para “recordación” (qué neologismo tan cucho de los mercadólogos) ya que, en efecto, no lo asocio con el Cid sino que si alguien dice “claxon blog” pienso en Ruy Feben.
Nunca habÃa entendido la necesidad de los pseudónimos, pero en su caso sà que hare una excepción a mis convicciones neonazis.
Septiembre 27th, 2005 at 8:39 pm
Juar…
Algún dÃa que no recuerdo exactamente.. creo que fué aquel dÃa del Club del Gourmet®.. recuerdo haberte llamado… Ruy DÃaz de Vivar.
He de haber andado ebrio..
Salu2..
Septiembre 30th, 2005 at 9:13 am
Mi hermano se llama Ariel, nombre de un famosÃsimo detergente usado en mi paÃs durante su infancia. Pobrecito, sufrió tanto con las burlas… creo que tu puedes entenderlo.
Septiembre 30th, 2005 at 2:48 pm
yo mejor ni te cuento por las qu ehe pasado desde que decidi que mi nick name era Yosola….nooooooooooooooooooooooooooooooooooooo calculas!!!! por las que he pasado…..la condicion humana…