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Cómo hacer comedia de los peores momentos

Hace poco, leía en el blog de Masio Sare el siguiente fragmento:

“Ayer fui a la farmacia a comprar una píldora del siguiente día. Ya saben, para sofocar esos embistes de la duda calenturienta. Lo peor fue pedírsela al encargado: un ancianito de unos sesenta y cinco años. En un principio, lo llamé a que se acercara para susurrarle lo que buscaba: ‘una píldora del día siguiente, por favor’. No escuchó. Su sordera pudo tanto, que llegó el punto en el que tuve que gritar, informando así a toda la gente que esperaba detrás de mí en la fila. Por fin comprendió. Pagué lo que era justo (99 varos), y el ancianito, risueño, me dio la cajita. Ya me iba, cuando me detuvo para extenderme otra cajita. ‘Cortesía de la casa’, dijo. Era una caja de condones; el detalle del senil vendedor era ya jocoso. Pero se puso mejor cuando leí la cajita: no sólo eran condones, sino condones SABOR TROPICAL. Preferí no voltear de nuevo: fuera a ser que el viejito estuviera riendo discretamente mientras me guiñaba el ojo�.

Esta anécdota conserva la más pura esencia de la frase que mi profesor de novela histórica pronunció hoy con igualable certeza:

“¿Ya leyeron ‘La Peste’ de Camus? ¿No? Léanla: la literatura existencialista es súper padre�

… y Mersault vuelve a no llorar por su madre. *sigh*

2 Responses to “Cómo hacer comedia de los peores momentos”

  1. quack Says:

    Nunca he ido a una farmacia donde me den regalos cortesía de la casa.

    Supongo que cuando llego por mis antidepresivos… el regalo sería… ¿una caja de pañuelos desechables?

    O peor aún, si compro Pepto Bismol, me van a dar… ¿un rollo de papel higiénico?

  2. zukkaritaz Says:

    jajajajajajajaja..!!!!

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