Salgan del clóset, panistas delvallecinos de enraizada educación marista: yo sé que todos ustedes soltaron una morbosa risilla (por no decir que una burbujeante carcajada) cuando vieron el tÃtulo de este post. Oquei: yo sé que buena parte de los lectores que ahora leen, están a punto de dejar el post por falta de referente. Antes de que lo hagan, permÃtanme explicarles:
Todo niño que crece en la del Valle o en zonas aledañas (tomando en cuenta que Coapa es, en algunos casos, aledaña a la del Valle) no puede ser llamado Chilanguito Clasemedieroâ„¢ digno si no asiste en primaria al Instituto México. Y que digan conchas: la verdad es que esto que les digo es verdad: todo Clasemedieroâ„¢ que se digne de serlo, debe (de)formarse en la afamada institución marista: pasar seis años con puro hombrecito, recibir por educación un sexenio en un campo de concentración semi nazi de rancio (y apestoso) caché y abolengo, saberse de memoria el Glorioso® y el Ave MarÃa©, conocer la historia de la piedra de Champagnat, crecer cual puberto jugador de futbol soccer, perseguir mujercitas del Miguel Ã?ngel, aborrecer/amar a la Rondalla, y finalmente, cursar Ã?rea 1â„¢. Nada de piraterÃa lasallista, nada de esas cosas modernas y mixtas, nada de tocar la guitarra o andar de pololo con niñas de la Condesa: un Hombre®, lo que se dice Hombre Clasemediero Chilangoâ„¢, se crÃa en el Instituto México.
Y, de acuerdo al cánon, el paso natural del Hombrecito Clasmediaero Chilangoâ„¢ al terminar la oscura etapa de la secundaria (que ha de acontecer en la colonia Santa Cruz Atoyac, zona de bárbaros envidiosos de Gabriel Mancera), es volver a los buenos pasos de la del Valle, sus calles arboladas y sus iglesias de parque: un Hombrecito Clasemediero Chilangoâ„¢ ha de ir al CUM. Las siglas son por Centro Universitario México; nada que ver con las impugnas malamente cometidas por los riquillos envidiosos que nos tachan de maricas. En fin: decÃa que todo hombrecito debe cursar área 1. ¿Por qué? Sencillo: el Ã?rea 1® es la versión académica de las bufalo wings y las chelas de lata aplastadas en la frente.
Funciona más o menos asÃ:
los de área 2 son ñoños amantes de los animales (y recordemos que un verdadero hombre no ama más que dos animales: su perro Zeus, y su otro animal). Lo que nadie sabe en la prepa, es que los de área dos son los que tienen más posibilidades de tener una vida sexual plena.
los de área 3 son fresas wannabe y medio jotos. Se quieren hacer ricos para usar gazné. Lo que nadie sabe en prepa es que ellos sà se van a hacer ricos, sà van a ser jefes de todos los demás, y sà van a usar gazné, pero se van a ver bien.
los de área 4 son una de dos cosas: o unos hippies de mierda, o unos huevotes parranderos y vividores. O ambas cosas. Son los peores porque nadie más los entiende. Lo que nadie sabe en la prepa, es que son los únicos que serán felices.
En cambio los de Ã?rea 1® son machos, ingenieros, tribales: juegan futbol y le chiflan a las viejas. Se dejan la barba. Usan reglas y compases. Son hombres, porque algún dÃa usarán casco. Lo que nadie sabe en la prepa, es que son los únicos que tienen razón: serán ingenieros. Y de ahà en adelante, no hay mucho más que hacer.
En fin. Servidor® fue escuincle clasemediero delvallecino. Ha vivido a una cuadra de Gabriel Mancera toda su vida. Su padre fue ingeniero, el padre de su padre fue ingeniero, el padre del padre de su padre fue… abarrotero asturiano, pero esa es otra historia. El caso es que eran los locos años noventa: creÃamos en el grunge, en el capitalismo y en las donas para el cabello. CreÃamos en nuestra clase media, basada en la producción industrial y en la solidez familiar. Lo cual era sumamente complicado para Servidor®, dado que su núcleo familiar estaba roto. Educado en un contexto tan fascista, niño clasemediero no tuvo más remedio al llegar a quinto de prepa, que tomar la única solución posible para unirse con su padre: como él, serÃa ingeniero.
Servidor® entró a Ã?rea 1®; fue hombre. Chocó los tarros y jugó dominó: fue hombre. Y también llevó clases que a ojos de todos los hombres eran muy divertidas: cálculo diferencial e integral, dibujo técnico, fÃsica para ingenieros, y, quizá la menos aburrida: Temas Selectos de Matemáticasâ„¢. Que no los engañe el nombre: la clase se trataba de lo que hoy podrÃa entender como “Matemáticas Teóricasâ€?; supongo que un nombre asà hubiese hecho del más macho un triste administrador. Bien: la clase de Temas Selectos de Matemáticasâ„¢ tenÃa su chiste: teorÃa de conjuntos, matrices y números imaginarios; cosas que a la postre me hicieron entender la semiótica a cabalidad.
Pero el verdadero gag de la clase no era lo apasionante de su temática, suficientemente abstracta para volverlo a uno éter. El chiste era el maestro que la impartÃa: Eugenio León Fautsch Tapia. Para que lo conozcan y se vayan haciendo una idea de lo que era ese hombre, les dejo aquà una foto. Imaginen el ruido de una corneta, combinado con el motor ahogado de un vocho y el clamor de una llama en celo. Bien: ni asà lograrán imaginar a cabalidad lo que era la voz de ese hombre. Además de su melódica voz, el profe era un matemático religioso: uno de ésos que, siguiendo a Tomás, habÃa tramado una ecuación complicadÃsima para demostrar la existencia de dios. Y, por si fuera poco, era un genio; claro que no uno demasiado brillante: muy sonada era esa anécdota en la que un alumno recién corrido de su clase, pasaba “nadandoâ€? por afuera de la ventana del salón, sostenido por dos comparsas. Fautsch saldrÃa a perseguirlo iracundo, y perderÃa por completo la atención del resto de sus alumnos. Ciertamente, no demasiado brillante.
Sin embargo, su clase era buena. TenÃa sus chistines: era el único maestro que no olvidaba nuestros nombres ni nos decÃa por apellido; sencillamente, nos llamaba “coleguilla®â€? a todos. Por alguna extraña razón, todos nos sentÃamos identificados con el término.
Además, tenÃa un increÃble proceso para resolver problemas, que paso al costo:
PROCEDIMIENTO PARA LA CORRECTA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS
1. Saber leer.
2. Leer correctamente el problema.
3. Entender la pregunta.
4. Distinguir las variables.
5. Encontrar una fórmula que aplique para las variables dadas.
6. Aplicar la fórmula.
7. Despejar la incógnita.
8. Dar la respuesta.
9. ¡�NIMO!
You gotta love him