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no me sorprende…

Enero 26th, 2006
You Are 52% Abnormal

You are at high risk for being a psychopath. It is very likely that you have no soul.

You are at medium risk for having a borderline personality. It is somewhat likely that you are a chaotic mess.

You are at medium risk for having a narcissistic personality. It is somewhat likely that you are in love with your own reflection.

You are at medium risk for having a social phobia. It is somewhat likely that you feel most comfortable in your mom’s basement.

You are at medium risk for obsessive compulsive disorder. It is somewhat likely that you are addicted to hand sanitizer.

How Abnormal Are You?

cinco extraños hábitos propios

Enero 25th, 2006
Aunque sé que este título es poco más que una tautología irrisoria (dado que éste su probe blog es una constante narración de extraños-hábitos-propios), era menesteroso que apareciera así. La razón, muy sencilla: esto que tienen frente a ustedes, queridos bloguinautas, es un meme o batón (m. Estafeta, Cadena, Chismógrafo consecutivo). El juego es sencillo: Ruy Feben, Duque de Claxon® (ése sería yo) debo enlistar y describir detalladamente cinco de mis más extraños hábitos. Al final de dicho enlistado, aparecerán cinco nombres con sendas ligas. Las cinco afortunadas personas deberán contestar la misma pregunta, con ciertas restricciones:

- El título del post donde lo hagan debe ser “5 extraños hábitos propios�.
- Deben pasar el meme a otras cinco personas.
- Cuando lo hagan, deben avisarles a sus cinco enmelados, diciéndoles por cualquier vía la siguiente frase: “Has sido elegido/a para hablarme de tus malos hábitos�.

Una vez aclarado esto, van mis respuestas.

1. Tengo la extraña manía de ponerme los calcetines antes que cualquier otra prenda (y sólo después de los calzones). Esto porque odio encabronadamente levantarme los pantalones para hacerlo después. Como plus: antes de ponerme la camisa, me doy tres baños abundantes de desodorante en aerosol (por más que Ojos Cuenta Cuentos insista en que el anuncio de Axe no tiene razón).

2. Cuando termino de sonarme-las-narices, siempre me queda la sensación de que algún divertido moco quedó a la vista justo donde no puedo sentirlo. Así que me hago una limpieza nasal con otro pañuelo, profusamente, con dedicación y arte: hurgo mi nariz una y otra vez, me observo en el espejo hasta asegurarme de que ya no hay más mocos; asegurarme de eso y de que no me queda la sensación de que los hay. Es por ello que no me gusta sonarme en público, y es por ello también que hago tanto ruido y me tardo tanto en hacerlo (¿qué querían? Con el tamaño de esta nariz…).

3. Si mi día no comienza con la canción correcta, es seguro que estaré de mal humor toda la jornada. Así de simple: si amanezco con humor para escuchar, por ejemplo, “�ngel Eléctrico� de Soda Stereo, y ésa no es la primera canción que oigo, todo el día se fue al traste. Muchas veces prefiero no escuchar nada hasta tener la canción correcta en mis oídos.

4. Hago muy extraños usos de mi soledad (cuando la hay). A veces, tal cual, como película de Tom Cruise, bailo en calzoncillos, o frente al espejo. Siempre que estoy solo, canto en muy alta voz. Quizá el más grotesco: cuando estoy solo, me gusta pasearme desnudo. En fin: cuando estoy solo, hago cosas que van desde jugar a ser espía, hasta hurgar mi baúl de las fotos de antaño.

5. Cada vez que viajo en transporte público, fantaseo mucho mucho, de cosas que van desde cómo sería la escena que estoy viendo si los indígenas hubieran ganado en la Conquista, hasta cuál sería mi discurso de inicio de una Revolución. Más allá: casi todo el tiempo imagino que seré parte de una Revolución en este país. Y, en fin, no puedo dejar de pensar que la realidad que me toca ver todos los días es un calvario para mucha gente. Sí: todo un vicio.

Los siguientes hábitos extraños podrán leerlos en:

El Conde de Almaviva
Terrible Funk
Quack
Bajo un sol forastero
Hiena Tochera

yin yang

Enero 24th, 2006

Como todo: después de la tormenta… llega otra tormenta mucho mejor.

Glacias pol encontlal Amélica

Enero 18th, 2006
Mi abuelo era un personaje singular cuando joven. Cuenta la leyenda que gustaba de cruzar el riachuelo de su pueblo colgado de la cola de las vacas, y que podía pasar días enteros tratando de entender cosas que, a todas luces, descifró como ningún otro. Por ejemplo:

- Rodrigo, ¿usté sabe por qué el agua de mar no se acaba?
- *ejem*… pues por cosas como el ciclo del agua, me imagino…
- No, Rodrigo, mire: el agua del mar no se acaba porque tiene sal.
- ¿eh?
- Sí, mire: ¿ve cómo cuando uno sala un pescado, el pescado dura más? Pues con el agua pasa lo mismo; y como el agua de mar tiene harta sal, pues no se acaba…

Entre otras teorías, mi abuelo tiene, a la fecha, la de la Demoníaca Supremacía Oriental™. Todo comenzó un día en el que mi abuelo veía “Perdidos en Tokio�. El pobre no entendía nada: sólo cuando salía ese compadre del programa de colores, se indignaba. “Yo no sé a qué le tengo más miedo, Rodrigo: si a los chinos, o a los pendejos; porque de los dos hay un chingo�. A partir de ahí, comenzó a desarrollar su teoría, que se resume en los siguientes puntos:

1. Los chinos van a conquistar el mundo porque son muy organizados. Se sabe que si todos ellos brincan al mismo tiempo, la Tierra puede salir de su órbita; lo verdaderamente terrorífico es que es posible que se organicen para ello con éxito.

2. Los chinos van a conquistar el mundo porque lo fabrican todo. Esto es muy peligroso porque no está bien que gente con dos ojos a la mitad esté construyendo cosas con las que hemos de lidiar todos los días. Su deficiencia visual ha derivado en tristes muestras de malas hechuras que parecen sistemáticas, como las patas mal calibradas de las mesas de todos los cafés. La diferencia de altura entre las patas sólo puede explicarse porque éstas son fabricadas por chinos con deficiencia visual.

3. Los chinos van a conquistar el mundo porque viajan mucho y en manada. Todos es parte de una conquista hormiga: llegan como amistosos e ingenuos visitantes de ultramar, con sus camaritas digitales y sus expresiones de asombro. Un buen día, a través de una caricatura japonesa, el Emperador dará la instrucción de ejecutar la orden 66. Y entonces sí que estaremos perdidos: de sus camaritas digitales saldrán armas ultra modernas de destrucción selectiva, con las cuales terminarán con la vida de los pobres lugareños que tan contentos estaban vendiendo llaveros y estafando a los turistas.

4. Los chinos van a conquistar el mundo porque están usándonos como perros de Pavlov. Han aprendido tan bien las artes del conductismo, que han diseñado una forma divertida para entrenar a sus próximos súbditos: los juegos de video y las caricaturas. De tal forma, que llegará el día en que, ante la amenaza de un robot gigante echando cohetes por las chichis, no tendremos más remedio que observarlo como si fuera Mazinger Z, o tratar de vencerlo con hábiles movimientos dactilares que de poco nos servirán.

5. Los chinos van a conquistar el mundo porque nos ocultan la Historia.
(Cabe mencionar que el abuelo nunca especificó este punto, y que, honestamente, nunca lo entendí del todo. Nunca, hasta que ví esta noticia. Glacias, honolables come-aloz; sin ustedes no selíamos nada de nada.)

El Socialismo va a pegar

Enero 6th, 2006
En mi Chamba™ la vida es como una montaña rusa: hay días en los que el trabajo es insufrible y todos nos odiamos; hay otros en los que esto es una gran Comuna Hippie©, donde lo único que falta es el LSD para que el efecto de la psicodelia está completo: nos reímos, decimos idioteces, y cantamos canciones de los Beatles, o nos damos consejos amorosos, o nos dopamos con altas dosis de cafeína. En fin, ya lo he dicho antes: lo que me mantiene acá es que la Megaexpo es como mi familia. He Man y Rafa son como mis hermanos mayores, Maestro Mane es como el primo cagado, y yo, en fin, me siento como el primo más chico de la familia, al que todos joden, pero por el cual todos se partirían la madre si alguien más lo molestara. Así es la vida en este deporte extremo que se llama Megaexpo.

La única constante es que siempre hay mucho trabajo. Siempre: todo es para ayer, y todo siempre podría estar hecho más rápido y mejor. Todo siempre es un reto. En lo personal, el mayor reto que he tenido que sobrellevar (con hartos pesares) es el de las llamadas telefónicas. Breviario: Feben es harto temeroso del teléfono. Odio las llamadas de más de quince minutos, y odio aún más las llamadas para pedir información. Supongo que es una cosa heredada artificialmente de la Era de la Interné®. Dadas las condiciones de low profile en el uso de la tecnología en muchos de los eventos que hay que cubrir, buena parte del trabajo se debe hacer por teléfono. La cosa se pone divertida cuando uno debe hablar a países con lenguas bárbaras o acentos extraños.

Todo esto sólo para decir que hoy me enfrenté con tres realidades inevitables gracias a este constante reto que es mi Chamba™. Uno: odio hablar por teléfono. Dos: Latinoamérica vive en un constante estado de comedia. Tres: el Socialismo va a pegar. Si no me creen, vean estos extractos telefónicos de hoy por la mañana. Todos ellos son de llamadas a Cuba, y todos ellos son reales.

Caso 1: marco a una oficina en Cuba, y me contesta una voz femenina:

- Voz femenina: ¿alo?
- Rod: Hola, ¿a dónde hablo?
- Voz femenina: A Cuba…

Caso 2: marco a otra oficina en Cuba, me contesta otra voz femenina:

- Voz femenina: ¿alo?
- Rod (a sabiendas de que debe empezar con otra pregunta): Hola, ¿es la oficina encargada de la organización de la Feria del Libro de La Habana?
- Voz femenina: sí, pero sólo de La Habana de Cuba…

Caso 3: marco a OTRA oficina en Cuba, me contesta OTRA voz femenina:

- Voz femenina: ¿alo?
- Rod (hasta la madre de pendejadas): Hola, ¿me podría dar información sobre el Festival del Habano? Hablo de la Ciudad de México…
- Voz femenina: Espere un momento…
- Rod: …
- Voz femenina (diez minutos después): ¿de qué parte de Estados Unidos dice que está llamando?

Y es por eso, por eso, y sólo por eso, que no renuncio de mi Chamba™ y que el Socialismo, le pese al Papa que le pese, va a pegar.