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El sábado por la noche hubo en Cuernavaca una presentación de Cultura en Red, en el Centro Cultural El Manojo. Un evento que, en lo inicial, pintaba bien, y, en lo real, cumplió expectativas: más de 80 asistentes que apoyan el proyecto. Uno de los atractivos, a la par de la presentación del sitio (y más allá: de la presentación de una nueva forma de hacer y difundir la cultura), era que varios micrositeros iban a hacer una presentación musical/literaria. Quizá fue por motivo de una cercanía espacial y emocional que el Maestro Mane pensó en un servidor para dar un conciertillo en el evento. Conciertillo que originalmente se trataba de hacer una presentación de mis rolas. Todo estaba muy bien y mi instinto de Rock Star® estaba contento, hasta que nos dimos de bruces con una certeza: sólo tengo una rola, y, por más que ésta se estirara, no iba a llenar más de cinco minutos de presentación. Pamplinas.

Así que hubo que tomar una medida no desesperada, pero sí un tanto radical: me presentaría en un quiebre con el Maestro Arturo. Así mataríamos dos pájaros de un tiro: llenamos tiempo, y hacemos que su lectura de cuentos sea más amena (y no porque su literatura sea mala; sencillamente porque cualquier lectura sobre un escenario siempre es un tanto aburrida). La idea original era que yo escribiera un par de canciones basadas en un par de sus textos. Eso nunca pasó: al final, la presentación acabó repleta de covers, debidos, en buena medida, a mi casi total carencia de tiempo libre. La experiencia, aunque buena, tuvo su lado desalentador: de las seis canciones que toqué, la más exitosa (y me atrevería a decir que fue la canción más aplaudida de toda la noche) fue un cover de “Hit me baby one more time� de Britney Spears. Supongo que, al final, la gente metida en la cultura hasta el hueso también tiene un negro sentido del humor. Mi canción digitalizada y la otra, la que habla de la experiencia más fuerte de mi vida, fueron, en lo mejor, bonitos recuerdos para una audiencia un tanto distraída.

Todo el sábado, previo al evento, los Cuates de la Chamba® anduvieron juntos. Supongo que hubo buenos chistes. El domingo desayunaron también juntos, y volvieron para acá al medio día. Las dos nuevas compañeras de trabajo (una de las cuales, Gaby, trabaja conmigo en Nuestro Mundo) se integraron al grupo, que ya no es tanto de trabajo como de amigos. Mientras, yo ensayaba o dormía, cosas, ambas, muy necesarias en su momento.

Hoy por la mañana, cuando traté de bañarme, no había agua, así que ahora escribo esto con la pesada paranoia de que huelo a Madres™. Acabo de leer el post de Orsai, donde reflexiona sobre todo el borlote que se ha armado sobre las caricaturas de Mahoma. Yo no voy a decir nada al respecto; lo que me parece interesante, es que llega a una resolución que me pareció harto atinada para mí hoy:

No es la primera vez que un humorista, cuando tercia, prefiere decir la verdad en lugar de caer en el facilismo de la rebeldía intelectual, ésa de la que tienden a hablar, y mucho, los que prefieren ser héroes siempre, o cobardes toda la vida.

El fin de semana es un buen ejemplo de lo que mi vida es últimamente: un montón de cosas pendientes y buenas intenciones que, al final, terminan por ser otro montón de buenas intenciones, pero matizadas por el halo de la angustia, una cierta culpa, y mentadas de madre al por mayor en el buzón de las amistades. Y es que de pronto mi vida es un bote repleto de to-do’s™, IOU’s™ y otro respetable mogollón de contracciones en inglés.

Es hasta frustrante. Quiero que Más Expos y Megaexpo triunfen en las grandes canchas del turismo de negocios. Pero también quiero que Nuestro Mundo logre crecer, que Cultura en Red sea un sueño realizado, que Trespuntocero haga una diferencia, que mi titulación sea una cosa terminada, que mis niños de MISIONes hagan un buen trabajo. Quiero cumplirle a todos mis amigos y no quedarles mal, que Ojos Cuenta Cuentos no me deje de querer por work-a-holic, y hasta quiero empezar una novela. Quiero seguir escribiendo este blog, leer a mis blogamiguis, y pelearme con Maestro Arturo por aquello de los fenicios. Pero, a veces, francamente, siento que 24 horas no son suficientes. No para ser el Hombre Renacentista™ que quiero ser.

De alguna forma, creo que éste es un síntoma que afecta a buena parte de mi generación. Raúl dice que es el Síndrome Hollywood®: nos hemos acostumbrado a que las historias están hechas de highlights; estamos acostumbrados a las batallas épicas, a las declaraciones de amor bajo la lluvia, a las confrontaciones finales; pero no hay película que nos diga cómo es que Darth Vader cagaba; nadie nos ha dicho cuándo y qué comía Aragorn; no existe en ninguna de las películas de Harry Potter una escena donde se haga la solitaria y escondida puñeta. Hemos aprendido de highlights, y a veces parece que sólo somos capaces de vivir cuando sabemos (cuando creemos) que estamos en medio de uno. Más que justificación, es una declaración, digámoslo así, una confesión: hago demasiadas cosas por la infantil creencia de que alguna de ellas me llevará a un highlight.

Quiero ofrecer disculpas a todos los amigos que he dejado plantados, a todos los que he prometido una llamada inexistente, a todos los que, esperando mucho de mí, han esperado sentados. Perdón por no haber logrado hasta ahora ser otra cosa que un cover de una rola de Soda Stereo por falta de tiempo y exceso de buenas intenciones. Llámenme cursi; la idea original de este blog era ser un bocinazo de vida guapa, una voz con sentido. Por primera vez en muchos posts, siento que algo de lo que escribo conserva esa esencia.

5 Responses to “cover”

  1. Ibelin no Balian Says:

    Vaya que si eres una persona bastante ocupada; el mundo es tan grande y la vida tan corta …

  2. Anonymous Says:

    Estimado Feben, usted es genio y figura. Por eso se le quiere, respeta y admira…

    Un mega abrazo para usted.

    Por cierto, y sus tarjetas de la chamba…

    Mane

  3. Arturo Says:

    Hagamos una tregua aquí, maestro, para decir que probablemente sea su destiempo lo que hace que al final le salgan bien las cosas… Lo demás, es el precio que hay que pagar por ser un Rock Star. La fama no es gratuita (y menos tratándose de Britney).

    Un abrazo.

  4. Armando Says:

    Se le extrañaba y comparto sus angustias, es una deformación de La Fuerza

  5. Odette Says:

    Veo que te interesa la cultura, si deseas ver la Cartelera Cultural de Cuernavaca, Mor, visita este sitio:

    MI ZONA (www.mi-zona.com.mx)

    Incluye la del Centro Cultural el manojo y otros espacios más.

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