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propagandas interneteras o la suerte de llevarse con gente bien

Marzo 27th, 2006
Recuerdo que hace algunos meses recibimos en trespuntocero un correo de Federico Arreola promoviendo (el verbo es excesivo; el coordinador de campaña de López Obrador suplicaba) que apoyáramos la campaña del Peje desde nuestra modestísima trinchera internetera. Nuestra primera reacción fue de asco: ¿cómo podía ser que el Paladín de las Causas Justas® (sic) estuviera invadiendo la infinita democracia de nuestro espacio virtual buscando algo tan ordinario como el apoyo en campaña? ¿cómo aquél, que prometió “honestidad valiente�, ahora clamaba ya no por espacios televisivos, sino por espacios en servidor? ¿cómo ése que buscaba la transparencia (otra vez, sic) buscaba un poquito de empatía por abajito del agua? La indignación fue mayúscula; resultó, además, que fueron varios los blogs que habían recibido un correo de Arreola con el mismo afán. La propuesta, lejos de funcionar como estrategia de comunicación subversiva, revirtió su efecto: todos los que recibimos la plegaria del pequeño Fede tiramos a matar a su candidato presidenciable.

La cosa se acabó ahí y no tuvo mucho más eco. Supongo (o quiero suponer) que las estrategias de Peje cambiaron, y ahora se conforma con subirse a trocas en pequeños poblados del campo mexicano, a la vieja usanza de Tata Cárdenas. Está bien: no hay que ser un genio para darse de bruces con el hecho de que en México, si se quiere ser presidente, pero presidente presidente como los de antes, lo que hay que hacer es llegarle a la banda. Una banda que, de entrada, se asume como un perral idiota, aunque seamos muchos quienes queremos pensar que el Presidencialismo Caudillista™ va a pasar muy pronto de moda.

Lo cierto es que como primera intención, la estrategia de Arreola tenía buenas bases. Atacaba al estrato más inquieto de la clase media (lo cual no iba a generar votos, pero podía generar opinión a favor); aprovechaba un medio por demás burbujeante, y, sobre todo, tenía la gran ventaja de ser de alta recordación y de muy bajo costo. La estrategia, finalmente, de principio, era buena.

Pero siempre hay otro más listo. Lo que Arreola no previó es que la seducción por Internet no puede ser, ni de lejos, una cuestión de súplica, mucho menos cuando se trata de querer seducir a la clase medianamente intelectual del país. Esta contra, sin embargo, sí la previó el equipo de campaña de otro, el más listo.

Alcen la mano: ¿quién ha recibido mails de nombre “La verdad sobre López Obrador�, o “50 razones para no votar por el Peje�, o “López Obrador vs. Calderón�? Puedo asegurar que el lector acaba de levantar una discreta sonrisilla. Calderón ha corrido con mucha más suerte en lo que se refiere a las nuevas tecnologías. ¿Por qué? Sencillo: por miedo. Y lo mejor: probablemente el candidato del PAN ni siquiera sabe que el Futuro™ está jugando a su favor.

La propaganda involuntaria (o terriblemente maquiavélica) que ha jugado a favor de Calderón no proviene de una clase media ilustrada, como lo intentara Arreola meses antes. Tampoco es del todo subversiva, ni mucho menos limosnera. Es una auténtica propaganda que bien podría sustituir a la perfección cientos de volantes y espectaculares en las zonas nais de las ciudades grandes del país. Ello se debe a que los correos que apoyan a Calderón, en primera instancia, no están diciendo de manera frontal que lo apoyan. Comienzan atacando al Peje, presentando pruebas de lo mal que nos iría si ganara el PRD. Segundo, el mail no proviene casi nunca de miembros de grupos del PAN, sino de señoras del Pedregal, tíos con billete, amigos fresones, o firmados por “gente que sabe�, como Adela Micha. Y, tercero y sobre todo, la propaganda web de Calderón es un mensaje que refuerza las conversaciones de café de Starbucks. No son cuestiones subversivas, sino cuestiones contextuales y harto platicadas. No pide nada, lo asegura todo. La propaganda internetera de Calderón es perfecta, porque pega en el cliente exacto, en el contexto exacto, en el momento exacto. Es perfecta.

Ahora: la propaganda de Calderón (como casi toda propaganda de derecha) está basada en el miedo. Es por ello que jamás recibiremos mails que hablen de las bondades del candidato blanquiazul, sino de los sobrados defectos de su más cercana contraparte. Si Calderón gana, se los digo yo, será porque la gente tiene miedo de que gane el Peje, no por otra cosa. No porque sea terriblemente talentoso, ni porque tenga carisma, ni porque sea guapo. Ganará porque no está tan mal.

Eso a nivel propagandístico: Calderón no ha hecho más que reforzar la idea de que en el contexto electoral del 2006, es el menos peor. Eso nos habla de una de tres cosas: o Calderón carece de propuesta, o tiene una suerte de miedo, o es lo suficientemente maquiavélico como para diseñar mails de descrédito y enviarlos a través de cachirules. Cualquiera de las tres cosas es mala.

No soy partidario del Peje. He dicho que sus modos me parecen aberrantes. Pero la publicidad huele pedos de Calderón me molesta. Me tiene hasta el culo, pues. Y lo que más me revienta es que mi mamá, mis hermanos, mi compañera de trabajo y hasta mis compañeros de la universidad (que, se supone, tienen un ojo desarrollado para cachar estas cosas), lejos de notar esta artimaña que viene de quién sabe dónde, caigan en la red de la propaganda del miedo. Sencillamente, me patea las pelotas.

los diez latinoamericanos más chidos

Marzo 22nd, 2006
Todo comenzó con una querella en la cual Raúl de la Cerda aseguró que los dos latinoamericanos más cool son Simón Bolívar y Bob Marley. Ante el desacuerdo mío y de Mane, comenzó una seria discusión que buscaba encontrar al Latinoamericano® más cool de la Historia.

La polémica no ha sido resuelta. Como tal discusión no puede ni debe quedarse en tres puntos de ataque, se me ocurrió lanzar un batón muy sencillo que bien podría solucionar el conflicto y determinar un rank más o menos justo que nos brinde algo así como un Olimpo Histórico Latinoamericano™.

El batón se intitula “los diez latinoamericanos más chidos�; si habláramos inglés se llamaría “top ten coolest of cool latin america�. La realidad, es que el batón no debería incluir sólo la palabra “chido�, sino también alguna de las siguientes opciones: chévere, copado, alpedo, fantástico, o en todo caso guay. Yo he querido llamarlo así porque soy mexicano, y “chido� es la palabra que más se acerca a la connotación de “cool� (palabra que, en este contexto, sería aberrante usar). Si quien responda el batón considera que “chido� es una palabra muy chafa, o si sencillamente no refleja sus tendencias o ideología, siéntase libre de usar un equivalente.

Las instrucciones del batón son las siguientes:

a) Si recibes el batón, publica en tu blog una lista de diez latinoamericanos a quienes consideres importantes/relevantes/simpáticos, o simplemente chidos. Si te falta inspiración, aquí algunas opciones.

b) Pasa el batón a diez bloggers, cuyos links se incluyan al final del post. A esos diez bloggers, avísales con un mail o mensaje de messenger que incluya la siguiente leyenda: “¡Viva la Patria Grande!� y un link a tu blog.

c) Di de donde te llegó este batón, con un link al blog del que lo recibiste.

d) Da las instrucciones de este batón en algún momento del post.

Ahora sí; sin más preámbulos, los dejo con la primera versión de

los diez latinoamericanos más chidos

1. Jorge Luis Borges. Como escritor, es sencillamente indefinible. A pesar de pertenecer a una de las generaciones literarias más importantes de América Latina (y del mundo entero), no forma parte del grupo, ya que sus textos, su visión de mundo y su estilo, trascendieron toda corriente. Borges era el talento entre los talentosos: inventó laberintos y los urdió, fue quizá el escritor que mejor conocía su entorno en todo el continente, se atrevió a atribuciones como nadie, y con todo, jamás escribió una novela. En sus palabras: “¿para qué desperdiciar quinientas páginas en agotar un argumento que se basta con su sola descripción?�. Monterroso decía que intentar imitar a Borges era irresistible, aunque lograrlo fuera imposible, y es cierto: leer a Borges es caer en la tentación de llegar a escribir como él, así como en la frustración de no lograrlo nunca. Alguna vez le preguntaron si pensaba que alguna vez alguien lo compararía con Cervantes. Él respondió que no, que nadie nunca como Cervantes. Hoy yo podría aseverar que en cien años Borges será considerado el escritor más importante de nuestra lengua. A pesar de todo, no tuvo claras inclinaciones políticas, y quizá por ello sus textos parecen siempre vigentes. La única que podría parecer clara está en “Tlön, Uqbar y Orbis Tertius�, donde posiblemente dejó una laberíntica percepción de América Latina en su propia forma de aprehenderla, más posible y sin tanto choro. Por todo esto y más, Borges es mi Latinoamericano® número 1.

2. Tupac Amaru. Fue el primer Latinoamericano® entendido como tal: el primero en entender que la independencia sería dolorosa, pero necesaria. A pesar de haber sido un indígena quechua dirigiendo una rebelión a fines del siglo XVIII, había estudiado filosofía y artes, y tenía un claro proyecto de nación peruana que incluía tanto a mestizos como indios y criollos, todos como americanos. Quizá si su rebelión hubiese ocurrido veinte años después…

3. Gustavo Cerati. Está dentro de los diez mejores guitarristas del mundo, y fue el creador de grandes obras musicales al frente de Soda Stereo, y también en solitario. Es tan chido, que pudo diseñar un concierto de su música, en versión sinfónica, vestido como el Principito. Sus letras hablan de cosas tan cotidianas, que deben ser universales. Se debate seriamente el primer puesto con Borges. Más allá, Cerati es una de las primeras voces que le da autentica voz a esta voz distinta, la de América Latina.

4. Jacinto Canek. Dirigió la primera rebelión contra los españoles ocurrida en México, específicamente en Yucatán. Era maya, y casi lo logra. Mi top one mexicano.

5. Michelle Bachelet. Por representar el futuro: una mujer dirigiendo al país más y mejor educado de América Latina; por tener un proyecto que podría hacer de esa educación un recurso útil; por ser lo que todos quisiéramos como presidente o como mamá.

6. Simón Bolívar. Finalmente, sí desencadenó esta parafernalia que hoy llamamos América Latina, y sí le debemos que hoy seamos, de alguna forma, distintos del resto del mundo. Su problema fue la gula; de ahí en fuera, su idea fue genial, y es una que, con un par de tachaduras, podría funcionar.

7. Juan Rulfo. Tan chido, que le bastaron dos libros y algunas fotografías para volverse el escritor mexicano más importante del siglo XX, por lo menos. Acuñó una narrativa lo suficientemente certera como para representar de forma fidedigna la realidad social mexicana. Tendría que ser mi top two mexicano.

8. Fray Servando Teresa de Mier. Era fraile mexicano. Huyó, fue encarcelado, fue amigui de Humboldt, mentor de Bolívar y detractor de Iturbide. En su mente sólo había un sueño: ser libre junto con toda América. Es uno de esos personajes que nadie menciona, pero que fue de absoluta relevancia para las independencias de nuestro continente. Uno de los grandes puncs de la historia, y, sin duda, el mayor punc de nuestro país.

9. José Martí. Fue de los primeros en reconocer que el peligro no era tanto el conservadurismo como el proyanquismo. A pesar de figurar en un sin número de nombres de primarias en nuestro país, lo cierto es que fue quien urdió el pensamiento revolucionario del siglo XX, y, al igual que Bolívar, tuvo ideas que valdría la pena rescatar. Lo que lo vuelve chido es que él fue el verdadero revolucionario que hoy le achacan al Che.

10. Quino. Nadie como Quino para expresar la realidad latinoamericana. No sólo por Mafalda, sino por un sin fin de personajes y situaciones que represento con láminas sencillas.

Y el pilón:

11. Augusto Monterroso. En vida no hizo demasiado ruido: estaba opacado por Fuentes y por García Márquez. Sin embargo, estoy seguro de que en cincuenta años será el más admirado por una nueva generación de escritores y hasta de filólogos. Dejó una novela, varios cuentos cortos (o muy cortos) y un sin fin de fábulas y ensayos. Probablemente (junto con Benedetti) fue el primer blogger latinoamericano, lo cual se evidencia con su libro “La letra e�. Por entender que nuestra narrativa es distinta, y que nuestros alcances son mayores de lo que pensamos, es el pilón, aunque debería ser el número uno.

El batón pasa a:

Salvador Leal
El Conde de Almaviva
Yosola
Lulú Marina
Terrible Funk
Quack
Diego Kike
Adrián
L’Aldo
Paola

miscelánea ibero o “¡¿por qué no vas a ver, idiota?!�

Marzo 16th, 2006
1. Según Berger y Luckmann, en “La Construcción Social de la Realidad�, una de las formas de mantener la realidad subjetiva frente a la realidad objetiva es a través de la generación de estructuras de plausibilidad. Ya saben, ¿no? Plausibilidad, de “plausible�.

Plausible adj. (plausum, supino de plaudere, aplaudir) Que puede admitirse o aprobarse.

O sea, dice cualquier Chica Ibero, sí, o sea, “plausible�. Por ejemplo, los nuevos ricos por más lana que tengan, no son plausibles en el contexto de la Ibero.

2. Tengo la firme filosofía de que los cigarros están hechos para fumarse. Y si se pueden fumar entre amigos, mucho mejor. Lo que quiero decir es que no tengo el menor problema de regalar un pitillo a una amiga que así lo requiera. Lo que sí me molesta, y mucho (MUCHO) es cuando algún conocido me pide cigarrillos a discreción. Insisto: para los amigos, todos mis cigarros; para mis conocidos, ocasionalmente alguno. Si algún completo desconocido me pide tabaco, se lo puedo dar como gesto de buena voluntad. Pero lo que sí me pone del peor humor, lo que me puede sacar de mis casillas, es que alguien que apenas me conoce me pida cigarros. Y peor si sólo me saluda cuando me va a pedir un cigarro. Un ejemplo:

Chica Ibero conversa con sus Amiguis Ibero en el pasillo. Me dirige un par de miradas discrecionales, haciendo como que husmea “casualmente� por el rincón donde yo ando, sin ver más que un montón de ladrillos apilados ordenadamente. Sabe que nos conocimos someramente en una muy mala clase de mercadotecnia, donde aprendió, sin el “someramente�, que yo fumaba. Sabe que desde esa clase, hace ya más de dos años, nos hemos encontrado varias veces por los pasillos, conmigo fumando y con ella sin cigarros. Sabe que un par de veces yo le he obsequiado un tabaco. Lo sabe, y, sin embargo, no me saluda. Esculca su bolsa, de la cual saca una cajetilla para darse cuenta, dos segundos después, de que está vacía. De pronto, en el rinconcito en el cual ella husmeaba “casualmente�, yo me materializo. *Pop*; así, de pronto. Entonces tira la cajetilla vacía y sonría al recién poblado rincón:

- Chica Ibero: ¡Súper Feben!
- Rod: (no puede ser que hasta se atreva a pronunciar el nombre prohibido) … hola.
- Chica Ibero: ¿Cómo era? ¿Simplemente Feben? ¿o Feben Bloguero? ¿o…?
- Rod: “Salvajemente Bloguero, Feben®�
- Chica Ibero: ¡Claro! (risas fingidas) …súper creativo, ¿eh? Oye, ¿tienes un cigarrito que me regales?
- Rod: Pues eso depende…
- Chica Ibero: ¿Cómo?
- Rod: Es que, mira: depende a qué parte de tu frase le quieras dar peso. Porque de tener cigarros, sí tengo; de regalarte uno, no.
- Chica Ibero: ¡Te digo que eres súper chistoso! �ndale, te acabo de ver prendiendo uno…
- Rod: No, no era yo; era el pedazo de aire que estaba aquí antes que yo y al cual, por cierto, no saludaste. Pídele un cigarro a él, seguro te lo regala…

*argh*

3. Un amigo y yo nos divertíamos cantando una canción, que consistía en el parafraseo de la siguiente pieza vernácula, bien conocida por el amable auditorio:

Los caminos de la vida
No son como yo pensaba
No son como imaginaba
No son como yo creía

Decía que nos divertíamos, cambiando la letra por:

Los camiones de La Villa
No pasan por Tacubaya
Tampoco bajan por Palmas
Ni llegan a Lechería

Mi amigo y yo viajamos en Transporte Público™. Nos regocijábamos no sólo por la tremenda habilidad poética que implicaba el parafraseo, sino porque sabemos en carne propia que la estrofa parafraseada es cierta. El parafraseo expuesto, pues, es la Neta™ (y, citando a otro buen amigo, “la verdad podrá ser relativa; pero la Neta™ es la Neta™�). Otra Chica Ibero pasaba por donde nosotros reíamos y festejábamos el tino paródico, sin percatarse del chiste. Y entonces pregunta: ¿a poco por Palmas pasan camiones?

Como decía el viejito de Bimbo, “esto es todos los días�. Estarán de acuerdo que convivir con entes así puede desencadenar una de tres cosas

a) Total, irremediable, rotunda y hasta placentera locura
b) El impulso de objetivizar a toda mujer que empiece las frases con una muletilla.
c) Recordar a un bonito personaje de la adolescencia que tenía una obra más o menos así

quítate Evo, que ahí te van…

Marzo 15th, 2006

Porque una cosa es el regreso al antiguo (y medio patético) sistema caudillista, y otra completamente distinta es pensar la realidad política como la posibilidad de participar.

Si no entienden de qué hablo, vayan acá. En verdad, cada vez es una nueva sorpresa.

Y reafirmo: paz sin voz no es paz, es miedo.

literaria

Marzo 9th, 2006
En lo general, me gustan las letras, a pesar de que me declaro pésimo lector. Calculo que no debo haber leído más de 30 libros en los últimos tres años, lo cual representa realmente muy poco para alguien interesado en la literatura que además estudia una licenciatura relacionada con las ciencias sociales. Claro: todo el tiempo leo posts, artículos, ensayos, cuentos y demás textos desperdigados por la vida. Y es curioso, porque, a pesar de que soy verdaderamente grotesco a la hora de apoltronarme en un sofá a leer un tomo de millones de caracteres, lo que en realidad sucede es que no puedo dejar de leer otras cosas, mismas que, supongo, saturan mi cuota diaria de lectura al grado de impedirme acercarme a obras “más hechas�. Leo volantes, graffiti, revistas, escaparates de tiendas de Revolución, y, en fin, literal, lo que me encuentro regado por la vida. No sé si este tipo de Hábito de Lectura Postmoderna-Pragmática-Operacional-Callejera-Espacial sea la causa o el efecto de haber escogido la carrera de Comunicación sobre la de Letras. Lo que sí recuerdo, de inicio, es que mi argumento al momento de la decisión era que “yo no creo que para aprender a escribir se necesite aprender de memoria vida y obra de otros escritores; creo, más bien, que se debe aprender a situar la realidad que uno vive, y, eventualmente, hasta aprender a vivir o escribir en el intento�.

Bueno. El punto es que, lector o no, lo mío, lo mío, es la escribida. Creo que eso lo digo cada post, desde tiempos inmemoriales. Y supongo que una de las cosas que más me intriga de escribir es que a través de algo tan físicamente simple como teclear (o esgrimir la pluma, pues; pero afrontémoslo: los tiempos cambian) se puedan crear realidades alternas, paraísos idílicos o pesadillas vivas. No es poco común la alegoría de Dios™ como el supremo escritor, quien, por cierto, empezó con todo este teatro a través de tres inocentísimas palabras. Supongo que en aquél censurado momento, El Que Es© no cayó en la cuenta de que cuando uno comienza una narración, es inevitable caer en el cliché de que son-los-personajes-quienes-terminan-llevando-tu-mano-por-la-historia (jalándote la pluma, pues, que no es igual, pero es lo mismo). Y miren si Dios™ no será un tipo con poca imaginación, que acabó por copiarle la idea a Cervantes y a Borges y a tantos otros que han metido historias dentro de historias y han jugado a las atribuciones laberínticas o erróneas (ignorando que toda atribución es, de facto, falsa para efectos de la narración, o verdadera y hasta necesaria para efectos de la filosofía y el ensayo universitario). Y por eso nos dio (a algunos; porque vieran la cantidad de analfabetas funcionales que hay en ciertas universidades privadas del país) la capacidad de escribir: para redondearle la ficción y jugar a la Rayuela en conjunto, y, finalmente, dejar bien en claro que eso de las ruinas circulares de Borges no es más que la predicción del pasado más probable y divertido: el de la ficción literaria.

Esto de la escribida como opción de vida tiene, por supuesto, evidentes problemas, entre los cuales figuran

1. Tratar de leer a Diosâ„¢ cuando uno no ha terminado de leer La Metamorfosis.

2. Tratar de escribir cualquier cosa cuando
a) no se ha comprendido a cabalidad Pedro Páramo
b) no se ha terminado de leer La Metamorfosis

3. Tratar de escribir cualquier cosa sin olvidar que todo está escrito (y, en este sentido, a sabiendas de que uno es, con toda seguridad, parte del boceto de argumento de otro escritor venido a menos)

4. Tratar de escribir sobre cualquier cosa que no sea su propia vida a sabiendas del punto 3.

Bien. Una vez aclarado (o enmarañado) todo, debo decir que esta disertación no es para nada inocente. Sucede que en los últimos días, me he sentido terriblemente tentado a escribir una novela. Pero no a “escribir una novela� como lo dice un mancebo falaz, sino como quien dice “quiero esas papas� y se abalanza sobre la miscelánea. Ello implicaría varias cosas: primero, dedicarle a mi novela el tiempo que no tengo, y, segundo, idear un argumento lo suficientemente bueno como para ser escrito. Sin mencionar que habría que conseguir, como le llaman en el mundo de la PyME, Fondeo©.

El lector estará pensando (y con justa razón) que una novela más en el mundo no es necesaria, sobre todo viniendo de un tipo que no lee más que posts. Sobre todo en un mundo CON posts. Yo les digo que tengo la idea más maravillosa para escribir una novela; misma que, por otra parte, tampoco me es gratuita, y tampoco es, precisamente, mía.

Ya he dicho que paso el tiempo tramando títulos para probables textos futuros. De antemano sé que si alguno de ellos pasa a ser algo más que una buena idea, será, más que una proeza, un halago. Pero este argumento, no. Este argumento está condenado a la gloria. Y no voy a decir el argumento; pero adelantaré que se lo robé al mismísimo Dios™. Puedo adelantar algo. Anticipo que lo que están a punto de leer se ciñe con exactitud a la realidad y a lo que pasó.

La semana pasada, el Maestro Arturo comenzó una controversia en el lugar donde habitualmente comenzamos controversias. El ingrediente nuevo era un tal Rul Feben, al cual yo le atribuí, en un principio, la inexistencia propia de alguien que gasta una broma. Lo dejé pasar. El Maestro Arturo, con el afán de validar la existencia del tal Rul Feben, me pasó un link que supuestamente contenía el blog de Rul. El blog decía que el tipo busca un hermano, cosa curiosa. Yo estaba seguro y convencido de que el blog había sido hecho por el Maestro Arturo, a pesar de que él lo negaba hasta el cansancio. Hoy, por fin, le mandé un correo a Rul. Él me contestó.

Ya sé: podría ser el Maestro Arturo jugando otra broma. No importa; el tipo parece existir. De entrada, juro que yo no lo conozco, ni tengo nada que ver con su blog. La posibilidad de la coincidencia me llena de curiosidad, sí. Más allá de eso, quienes hayan seguido la discusión por Moravia y sepan conjugarla con este súbito hecho, probablemente intuirán por dónde puede ir esta novela, que, al día de hoy, por lo menos me ha hecho replantear por dónde quiero llevar ésta mi otra novela.