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literaria

En lo general, me gustan las letras, a pesar de que me declaro pésimo lector. Calculo que no debo haber leído más de 30 libros en los últimos tres años, lo cual representa realmente muy poco para alguien interesado en la literatura que además estudia una licenciatura relacionada con las ciencias sociales. Claro: todo el tiempo leo posts, artículos, ensayos, cuentos y demás textos desperdigados por la vida. Y es curioso, porque, a pesar de que soy verdaderamente grotesco a la hora de apoltronarme en un sofá a leer un tomo de millones de caracteres, lo que en realidad sucede es que no puedo dejar de leer otras cosas, mismas que, supongo, saturan mi cuota diaria de lectura al grado de impedirme acercarme a obras “más hechas�. Leo volantes, graffiti, revistas, escaparates de tiendas de Revolución, y, en fin, literal, lo que me encuentro regado por la vida. No sé si este tipo de Hábito de Lectura Postmoderna-Pragmática-Operacional-Callejera-Espacial sea la causa o el efecto de haber escogido la carrera de Comunicación sobre la de Letras. Lo que sí recuerdo, de inicio, es que mi argumento al momento de la decisión era que “yo no creo que para aprender a escribir se necesite aprender de memoria vida y obra de otros escritores; creo, más bien, que se debe aprender a situar la realidad que uno vive, y, eventualmente, hasta aprender a vivir o escribir en el intento�.

Bueno. El punto es que, lector o no, lo mío, lo mío, es la escribida. Creo que eso lo digo cada post, desde tiempos inmemoriales. Y supongo que una de las cosas que más me intriga de escribir es que a través de algo tan físicamente simple como teclear (o esgrimir la pluma, pues; pero afrontémoslo: los tiempos cambian) se puedan crear realidades alternas, paraísos idílicos o pesadillas vivas. No es poco común la alegoría de Dios™ como el supremo escritor, quien, por cierto, empezó con todo este teatro a través de tres inocentísimas palabras. Supongo que en aquél censurado momento, El Que Es© no cayó en la cuenta de que cuando uno comienza una narración, es inevitable caer en el cliché de que son-los-personajes-quienes-terminan-llevando-tu-mano-por-la-historia (jalándote la pluma, pues, que no es igual, pero es lo mismo). Y miren si Dios™ no será un tipo con poca imaginación, que acabó por copiarle la idea a Cervantes y a Borges y a tantos otros que han metido historias dentro de historias y han jugado a las atribuciones laberínticas o erróneas (ignorando que toda atribución es, de facto, falsa para efectos de la narración, o verdadera y hasta necesaria para efectos de la filosofía y el ensayo universitario). Y por eso nos dio (a algunos; porque vieran la cantidad de analfabetas funcionales que hay en ciertas universidades privadas del país) la capacidad de escribir: para redondearle la ficción y jugar a la Rayuela en conjunto, y, finalmente, dejar bien en claro que eso de las ruinas circulares de Borges no es más que la predicción del pasado más probable y divertido: el de la ficción literaria.

Esto de la escribida como opción de vida tiene, por supuesto, evidentes problemas, entre los cuales figuran

1. Tratar de leer a Diosâ„¢ cuando uno no ha terminado de leer La Metamorfosis.

2. Tratar de escribir cualquier cosa cuando
a) no se ha comprendido a cabalidad Pedro Páramo
b) no se ha terminado de leer La Metamorfosis

3. Tratar de escribir cualquier cosa sin olvidar que todo está escrito (y, en este sentido, a sabiendas de que uno es, con toda seguridad, parte del boceto de argumento de otro escritor venido a menos)

4. Tratar de escribir sobre cualquier cosa que no sea su propia vida a sabiendas del punto 3.

Bien. Una vez aclarado (o enmarañado) todo, debo decir que esta disertación no es para nada inocente. Sucede que en los últimos días, me he sentido terriblemente tentado a escribir una novela. Pero no a “escribir una novela� como lo dice un mancebo falaz, sino como quien dice “quiero esas papas� y se abalanza sobre la miscelánea. Ello implicaría varias cosas: primero, dedicarle a mi novela el tiempo que no tengo, y, segundo, idear un argumento lo suficientemente bueno como para ser escrito. Sin mencionar que habría que conseguir, como le llaman en el mundo de la PyME, Fondeo©.

El lector estará pensando (y con justa razón) que una novela más en el mundo no es necesaria, sobre todo viniendo de un tipo que no lee más que posts. Sobre todo en un mundo CON posts. Yo les digo que tengo la idea más maravillosa para escribir una novela; misma que, por otra parte, tampoco me es gratuita, y tampoco es, precisamente, mía.

Ya he dicho que paso el tiempo tramando títulos para probables textos futuros. De antemano sé que si alguno de ellos pasa a ser algo más que una buena idea, será, más que una proeza, un halago. Pero este argumento, no. Este argumento está condenado a la gloria. Y no voy a decir el argumento; pero adelantaré que se lo robé al mismísimo Dios™. Puedo adelantar algo. Anticipo que lo que están a punto de leer se ciñe con exactitud a la realidad y a lo que pasó.

La semana pasada, el Maestro Arturo comenzó una controversia en el lugar donde habitualmente comenzamos controversias. El ingrediente nuevo era un tal Rul Feben, al cual yo le atribuí, en un principio, la inexistencia propia de alguien que gasta una broma. Lo dejé pasar. El Maestro Arturo, con el afán de validar la existencia del tal Rul Feben, me pasó un link que supuestamente contenía el blog de Rul. El blog decía que el tipo busca un hermano, cosa curiosa. Yo estaba seguro y convencido de que el blog había sido hecho por el Maestro Arturo, a pesar de que él lo negaba hasta el cansancio. Hoy, por fin, le mandé un correo a Rul. Él me contestó.

Ya sé: podría ser el Maestro Arturo jugando otra broma. No importa; el tipo parece existir. De entrada, juro que yo no lo conozco, ni tengo nada que ver con su blog. La posibilidad de la coincidencia me llena de curiosidad, sí. Más allá de eso, quienes hayan seguido la discusión por Moravia y sepan conjugarla con este súbito hecho, probablemente intuirán por dónde puede ir esta novela, que, al día de hoy, por lo menos me ha hecho replantear por dónde quiero llevar ésta mi otra novela.

11 Responses to “literaria”

  1. zukkaritaz Says:

    Dr.

    En el blog de Rul Feben hay (en la columna de la derecha) unos links debajo de un apartado nombrado como: “Otros pueblos”, ahí… ahí merito se encuentra este link:

    http://gonzalopolis.blogspot.com/

    ¿Que no es ese su compa?

    l o a d i n g. . .

  2. Manuel Llano Says:

    estas ENFERMO

    EN-FER-MO

  3. Ibelin no Balian Says:

    ¡Vaya! Parece que ya se fue el desanimo por la baja de tus acciones. Pues si te late la escribida, hazlo, y escribe tu novela. Por lo de la novela que no has terminado de leer no te preocupes, yo tambien agarro un libro y lo dejo despues de 3 días; luego me pongo a buscar X pelicula y la veo; o me pongo a jugar en la computadora por unos 2 días, y dejo el juego a la mitad; me pongo a grabar los discos de vinyl de mis jefes y los edito en la PC; luego …

  4. El Terrible Funk Says:

    estaba a punto de dejar un comentario

  5. Wj porter Says:

    De acuerdo con el Sr. Llano. ¿Cómo hacer para no eyacular tus sesos con tanta chaqueta mental?

  6. Roflo Says:

    Tocallo,

    ¿De verdad no has leido La Metamorfosis?
    Lo digo porque me intriga que (en este post) parece que precisamente de ahí está naciendo un trauma. Uno nuevecito.
    ¿O es que lo estás leyendo y ya quieres terminarlo?
    ¿O es que lo dejaste a medias hace 3 años y no lo has retomado?

    Cierto, normalmente leemos pocos libros y leemos cosas simples como..
    .. como este blog.
    Chale!

    R

  7. Ruy Feben Says:

    Varias cosas:

    1. Dr Tochero, estoy en esas averiguaciones. Aunque lo dudo.

    2. Diegokike: según mi Sra. Madre, eso que nos pasa de dejar las cosas a la mitad, es culpa de la tele. Lo cierto es que tiene su parte triste, pero también su parte divertida. Yo no sé si sea la tele o no; pero sé que sí somos una generación totalmente impaciente.

    3. Terrible, deje el comentario, pues.

    4. Mr. Llano y Lord Porter… creo que tienen toda la razón.

    5. Roflo… varias cosas:

    a) Sí, de verdad, te lo juro, no leí la Metamorfosis.
    b) No me había dado cuenta, pero es cierto: este post tiene divertidos tintes de Kafka. Pura casualidad.
    c) Siempre he querido leer la Metamorfosis; es sólo que nunca me he dado el tiempo. Efectivamente, lo he empezado varias veces, sin éxito. Lo que sí he leído el el Proceso.

    … ¿cómo interpreto eso de “cosas simples como este blog”?

    … debo insistir, Don Roflo: le sugiero que abra un blog. Sería, seguramente, mucho más… ¿cómo decirlo?… interesante.

  8. Adrián Says:

    un maestro te dio la clave para encontrar otro tipo igual/parecido a tí.

    me suena muy “el hombre duplicado”
    jajajja

  9. Adrián Says:

    a que te refieres con “tratar de leer a dios”

  10. Adrián Says:

    a que te refieres con “tratar de leer a dios”??

  11. Roflo Says:

    Don Ruy,

    Me permito contestar unas breves preguntas con unas no-tan-breves oraciones.

    > ¿cómo interpreto eso de “cosas simples como este blog”?

    Ah, bueno..
    .. partamos de que usted no me conoce ni yo a usted.
    Pero no soy uno de esos tipos que pasan su tiempo buscando blogs para leerlos.

    Desde tiempos inmemoriables, me topé con este blog.

    No estaba buscando blogs. Lo que pasó es que mi primo nos avisó que empezaba
    su blog.

    A mi siempre me ha gustado como escribe el buen Diego, desde que estaba
    en secundaria supe que tenía el don de la palabra.
    (cuando yo leo, me gusta que me hagan sentir y pensar; si no, no tiene chiste)

    Pero como mi primo tardaba mucho en escribir, y resulta que yo tenía algo de
    tiempo libre.. empecé a dar clicks aquí y allá. Así pues, llegué al blog de un
    tal Ruy Feben.

    El punto es que yo no leo blogs. Sólo este. ¿Por qué? porque a veces me hace
    reir, a veces me hace pensar.

    Pero si gasto 20 minutos leyendo a un post sobre la música de los 80s..
    .. la neta no me voy a sentir mal.

    Tampoco me sentiría mal por no haber leido La Metamorfosis (aunque si aprovecho
    para recomendárselo ampliamente.. cualquier mente retorcida debería leer La
    Metamorfosis, El Demian y el Perfume).

    > debo insistir, Don Roflo: le sugiero que abra un blog. Sería, seguramente,
    mucho más… ¿cómo decirlo?… interesante.

    Tengo 2 razones simples (y estúpidas, claro) para no abrir un blog:
    La primera es que soy muy desidioso y me tardaría años en hacer un post. Como mi
    primo.
    Y la segunda es que no se me ocurre qué escribir. Es mas fácil hacer comentarios
    aquí en su blog… aprovechando que usted ya eligió tema.

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