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escribir la próstata

Junio 26th, 2006
Mi abuelo, gracioso personaje que ha fraguado grandes teorías, entre las que destaca la del agua de mar (la cual no se termina porque, dice, igual que el bacalao, dura mucho más por tener sal), nos replicaba el otro día cuando le hablábamos de ir al doctor. Imputábamos que a sus 89 años cumplidos era imperioso hacerse un chequeo de la próstata; el objetaba que no, que a él se la habían quitado a los 4 años. No, no había sido una circunsición, ni un chequeo, ni una apendicitis: él está seguro de que le extirparon la próstata a los cuatro, razón por la cual no tiene objeto chocársela.

Con historias como ésta, yo tenía que volverme escritor. No tenía más remedio. Porque, después de un tiempo de escuchar estas cosas y confrontarlas con lo cotidiano, uno acaba por tener dos opciones: vivir para escribir o escribir para vivir. Lo cual, en términos generales, es más o menos lo mismo, con pequeñas torceduras en la línea lógica de la acción y la reacción. A mi abuelo le quitaron la próstata a los cuatro porque, estoy seguro, teme que alguien lo toquetee. Uno escribe como si le hubieran extirpado la vida por miedo a que nadie quiera tocarla.

teoría feben sobre la revolución

Junio 23rd, 2006
Hace pocos días me percaté de que, desde que tengo memoria, pido uno o dos sobrecitos extra de catsup en cualquier restaurante de comida rápida al que voy. Después de comer y de haber utilizado los sobrecitos que sí iba a usar, tiro junto con la basura los ya citados dos-sobrecitos-extra.

Supongo que en algún recoveco mental, no regresarlos a la cajita es la forma última que un consumidor siempre conforme pero siempre idealista tiene para decir que no piensa seguir órdenes para siempre. Claro: intervienen otros factores, como pensar que tirando esos sobrecitos, el burguerking o el macdonalds van a quebrar, sin poder explicarse cómo es que la sub producción de sobrecitos de catsup o mostaza pudo llevarlos a la ruina; o el otro, en el que la falta de dos inútiles sobres de condimento termina por salvar el intestino de algún chiquillo que se privará para siempre del infierno de la catsup y su mar de gastritis. Aunque siempre intervienen otros idealismos, como el que reza que-tirar-una-catsup-es-matar-un-árbol y esas cosas, mi libertad™, mi soberana independencia™ y mi congruencia valen mucho más que un árbol.

De cualquier forma, tirar esos dos sobrecitos de catsup es algo que me hace inmensamente feliz. Porque nunca como en ese momento soy capaz de ejercer la crueldad de la autonomía, el despotismo de la voluntad, y el heroísmo de mi self romántico, que al ver abrirse la puertita de la basura-inorgánica, al ver deslizarse sin salvación veinte miligramos de condimento rojo envuelto por el magnicidio cotidiano de las cadenas de comida rápida, no evita recordarme lo que en ese momento ya he descubierto: “Ruy, poeta: tu revolución ha triunfado�.

sin voz, es miedo: mirada pública

Junio 22nd, 2006
Este proceso propaganda-electoral del 2006 en México ha sido especialmente agitado. Por-primera-vez-en-la-historia-de-nuestro-país-tenemos-votaciones-reñidas, sí; pero, sobre todo, por primera vez tenemos la posibilidad de pensar en otro tipo de Democracia™: una que no se acabe en las urnas, sino que se convierta, precisamente, en una forma de vida y en una manera de entender la política – la búsqueda del bien común. Gracias los blogs, gracias a un montón de medios electrónicos y noticiosos, gracias a que nosotros somos la generación que comienza a marcar el ritmo en muchas cosas y gracias a que estamos conscientes de ello, este proceso electoral será, y ha sido, una experiencia que nunca habíamos tenido como nación. Tanto por lo bueno, como por lo no tanto: porque si bien la riña se ha traducido en participación, si de pronto todo-mundo ha optado por informarse, y salir, y conversar, también mucha gente ha optado por tomar partido de manera recalcitrante y más bien irracional. El hecho es que como nunca tenemos una sociedad involucrada, con ganas de que la democracia, ora sí, comience en las urnas y vaya hacia muchos lugares – por la buena o por la mala.

Pero decía de los medios. Los tenemos: hoy podemos pensar en ciudadanos hablando hacia ciudadanos desde puntos de vista riquísimos por lo limitados. Hoy tenemos la oportunidad de contar nuestra experiencia a la hora de votar, no sólo a nuestros familiares o amigos, sino a todo el mundo a través de un clic. ¿Qué tan rico sería tener el chance de escuchar las pequeñas experiencias de cientos de mexicanos, o de miles? Es un hecho que nuestra noción de información, y sobre todo de comunicación, serían completamente distintos. Por lo pronto, sería otra forma de pensar la democracia: no una democracia de nombres de renombre y promesas difusas, sino una democracia de ciudadanos dialogando con ciudadanos.

El 2 de julio es nuestra única oportunidad. Es la última para sacar esta voz que sí vale y que sí importa, y mucho. Y es la primera para demostrar y demostrarnos que nuestra generación puede pensar la democracia de otra forma, sin segundas intenciones, a través de una voz que no le pertenece a nadie pero nos pertenece a todos. Todo esto, solamente para invitar al amable e-lectorado de este blog a participar en el ejercicio ciudadano internetero más grande de estas elecciones: Mirada Pública. Se trata de un agregador de feeds a través del cual todos los interesados pueden tener la información de una red de bloggers que estaremos cubriendo las elecciones desde muchos lugares de la República. Por supuesto, la invitación no es sólo para leer esta información, sino para participar de la red. Mientras más seamos cubriendo las elecciones, la información y la capacidad de comunicación será más rica. Así que sobre todo los invito a incluirse en la red. ¿Cómo? Hay dos formas: pueden mandarme un mail para que los incluya en el agregador, o pueden mandar sus textos al mail de trespuntocero para que desde ahí los subamos a la red el mismo día de las elecciones. El chiste es que seamos tantos como sea posible. De todos modos, les recomiendo que chequen la invitación oficial, en Trespuntocero, donde obtendrán más información al respecto.

Porque hemos tirado mucho rollo. Pero sin voz, sin voz real, sin voz que suene, esto no será más que miedo. Hagamos la diferencia.

errata panbolera

Junio 21st, 2006
Escribir implica relacionarse de un modo especial con la vida. De cierto modo, implica tener la habilidad de torear la vida: preverla, analizar su ruta, y tomarla con mayor elegancia o evitarla con soltura. Tengo la sensación de que Borges escribía a sabiendas de que dilucidando (o acaso trazando) sus laberintos, tendría la capacidad de sortear también la ceguera. Y estoy seguro de que escribir sobre amores perdidos o recuperados, sobre la nada lejana posibilidad de amanecer un día como cucaracha, o sobre mundos felices, historias desmitificadas e incluso escribir sobre el pasado, es tener armas futuras, adquiridas en la tiendita de ideas, para saber negociar con la fortuna o la derrota y salir más o menos campante. Para eso, o para poder decir, con toda la cobardía del mundo “no importa; a mí eso ya se me había ocurrido�, y dar por hecho que las culpas pasarán a la siguiente puerta.

Todo esto lo digo, porque en la primera entrega de “El Chanfle de Fanfurrias� escribí lo siguiente:

La pantalla cambió: era ahora un hombre de lentes quien hablaba, vestido de traje, agitado. “¡Gol! ¡Gol de México! ¡México le va ganando a Portugal!�. “¿Y qué chingaos es un gol, Palito? ¿Y por qué nos guerrea el señor Don Portugal ese?� “Sepa, Don Juli�.

“México le va ganando a Portugal�

Ni hablar. Ya lo dijo Hegel. Cuando algún curioso le preguntó qué pasaría si su idea sobre dios no era verdaderamente aplicable a la realidad, el filósofo alemán respondió: “pues peor para la realidad�. Así parecemos ir por la vida los escritores: dando tras pies en la posibilidad (que nadie es capaz de ver cuan remota es) de ser incapaces de predecir el futuro.

Así que, de nuevo, ni hablar. He cambiado ya mismo esa frase desproporcionada por otra más real: “México le pudo meter uno a Portugal�. Porque sé que este error fue mi culpa. ¿O no?

(y Omarcito Bravo se despierta de su sueño, sudando, por el crudo grito que acaba de dar La Volpe)

aviso inoportuno

Junio 20th, 2006
Juro por San Tavo que mi intención era ir tomando dos-de-cada-tipo-de-autor para los primeros seis capítulos de “El Chanfle de Fanfurrias�, con el objeto de ir ejemplificando cada tipo de lenguaje. Los caprichos de la novela, arbitrio que ya había prevenido, me lo han impedido a punta de dolores de cabeza insoportables que atacaron desde la trinchera de las canciones de Café Tacuba. Por tanto, me fue irremediable tomar dos medidas, de tal suerte que (si la fortuna me sonríe y sólo si logro salir victorioso de este municipio dejado de las manos de dios en las de este paupérrimo escritor) pueda seguir escribiendo en un futuro más o menos cercano con relativo goce de cordura. Las medidas que he tomado, pues, son las siguientes:

1. Eliminar de la lista de autores algunas bandas o músicos. Ello por dos razones muy sencillas: primero, porque ha resultado imposible leer las emociones del municipio en los términos que oponen esas bandas (recordemos que las canciones, en este contexto, no pueden más que reflejar emociones; las posibilidades narrativas que pudieran desprenderse son más o menos exhaustivas y requerirían de un trabajo que no estoy capacitado a hacer); segundo, porque los habitantes de Fanfurrias no las conocen y me vieron feo cuando les propuse usar esos lenguajes. Prevalecen, sin embargo, las que considero más necesarias e importantes.

2. Llenar los espacios vacíos dejados por dichas bandas con películas. Cosa que, creo, puede ser mucho más divertido.

Ofrezco disculpas al por mayor (o, al menos, al dos por uno) y de una vez prevengo: si la novela lo sigue requiriendo, pueden ir ocurriendo otros cambios igualmente abruptos. No es mi culpa que algunos personajes deban morir.

Así que, primero, queda por petición expresa del texto un capítulo seis que yo no quería que fuera el seis pero que tuvo que serlo, protagonizado por un lenguaje que, estoy seguro, será el más minuciosamente revisado. Segundo, queda la lista de autores corregida. Aquí.

Y, en honor a mi noche terminada hasta las altas horas de la madrugada por cuenta de Rita Cantalagua y sus secuaces, lo único que puedo decir es: ingrata.