Inicio Registro

necroturismoâ„¢

Septiembre 27th, 2006
América Latina es un contenedor de oráculos incumplidos; es una madeja de historias de finales poco felices, una tradición olvidada. Pero, sobre todo, América Latina es un lugar excepcional para viajar. Así lo descubre Mephobuseth Alpízar-Canek, luego de reflexiones de viajes, cosas, situaciones, y conversaciones dentro de la Región 4. Tengo la fortuna de escuchar cómo Mepho relata los souvenirs que ha adquirido de este viaje que se llama Latinoamérica, en una disciplina de viaje que hemos bautizado como Necroturismo™.

Necroturismo™ es mi nuevo proyecto de literatura blog, en un formato de ensayo novelado, a través de conversaciones y pequeñas historias. El hilo es simple: lo que América Latina es o ha sido, en su dimensión de viaje en carne viva, de “turismo hasta los huesos�. Esta vez no hay voces invitadas. Sin embargo, la dinámica es aún más rica: gran parte de los contenidos de esta obra se trazarán a partir de comentarios o reflexiones o sugerencias o temas que ustedes, queridos e-lectores, manden puntualmente a la Línea Feben. La publicación de cada texto será semanal, cada miércoles por la noche. Hoy, la primera entrega.

Síganos por esta nueva aventura que se llama América Latina, y prueben esta novedosa forma de turismo que es el necroturismo. Primera llamada para los pasajeros.

¿qué fue el chanfle de fanfurrias?

Septiembre 27th, 2006
Tres meses, dieciocho días, treinta voces, y muchas mentadas de madre después, por fin quedó terminado “El Chanfle de Fanfurrias�, mi ópera prima. Escribirlo así se siente raro. Lejos de la pompa, el orgullo y la satisfacción de ya haber escrito un texto completo que funcione por sí mismo, es ahora que veo todos los hoyos de la narración, todas las carencias; pero también veo los aciertos, y, sobre todo, los riesgos superados a los que me enfrenté, lo juro, sin la menor idea del paquete que implicaban. A modo de graduación (imaginarme con birrete), cabe hacer algunas reflexiones:

1. No soy narrador. Eso debí haberlo sabido hace meses, cuando Edgar A. Mora me lo sugirió muy polite. Cierto: son treinta capítulos (unas cien cuartillitas) que parecen demostrar lo contrario, pero no. Mi mayor inseguridad con respecto a la novela (a este nivel de lectura de la novela) tiene que ver con el devenir de lo narrado. No estoy seguro de haber obtenido los hilos necesarios; dudo que todo haya sido comprensible en todo momento; desconozco si la trama se sostiene y vale la pena. Lo cierto es que me sentí mucho más cómodo en los capítulos de “reconocimiento� que en los capítulos de “exploración�.

2. Lo que sí soy es un buen creador de personajes, y, si debo ser sincero, ésta es una de las cosas que me hacen sentir tremendamente orgulloso de la novela. Leía hace poco a Monsiváis, que decía que, en literatura de los grupos marginales de América Latina (por lo menos en la literatura que se considera clásica en estos temas; pensemos en “Los de Abajo�, por ejemplo), es prácticamente imposible encontrar personajes demasiado complejos dentro de los propios grupos marginales. Creo que puedo decir que, en ese sentido, lo logré, al menos con tres: Don Julián, Manotas y Palito Pérez. Es cierto que los tres tienen su grado de ingenuidad; es cierto que, por lo menos dos de ellos, parten casi siempre de premisas erróneas, lo cual los vuelve una suerte de imberbes; pero es cierto que, dentro de tal desconocimiento de muchas cosas, tienen un alto grado de vicios. Insisto: ése es mi mayor orgullo: haber trazado personajes que respondieron como personas, y no como estereotipos.

3. Honor a quien honor merece: de las treinta voces seleccionadas, creo que le di al clavo a por lo menos veinticinco, lo cual es buena puntería. No todas fueron sencillas (de hecho, casi ninguna lo fue), y fue un problema adecuar ciertas cuestiones. Sin embargo, y a fuerza de mantener la cabeza fría todo el tiempo, me siento satisfecho.

4. Creo que, en realidad (y de forma involuntaria), la novela debe leerse bajo otro registro. Lo más fácil (y lo que debería ser) es irse a la novela como tal. Desde que me di cuenta de que la historia no era ésa, comencé a pensar esa historia en otros términos. Lo que quiero decir es que “El Chanfle de Fanfurrias�, desde mi punto de vista, no es tanto la historia del Torneo como la historia de quien escribe sobre ese torneo. Es decir: por cómo está trazada la novela, un nivel de lectura interesante es pensar en el behind the scenes. Ya he dicho que la selección de autores no es arbitraria: es una breve cartografía de una parte de mi historia literaria. Por otro lado, los más observadores habrán notado que la propia novela fue rompiendo promesas: el humor bajó, los tiempos fueron arbitrariamente inadvertidos, y, lo que es más, la novela versó sobre muchas cosas, excepto fútbol. Quizá (o seguramente) caí en el peor de los lugares comunes, dejando-a-la-novela-tomar-su-propio-cauce. Es más: el personaje que yo pensaba principal, Manotas, terminó siendo el malo-malo, y fue Palito quien me obligó a convertirlo en principal. En fin. A lo que voy es que ésta no fue la historia de un pueblo organizando su primer torneo de fútbol, sino la historia de un escritor haciendo su primera novela. Creo que, si alguna genialidad cabe en El Chanfle de Fanfurrias, es justo en ese hueco. Y, en ese sentido, la novela fue un éxito rotundo.

5. Otro éxito, desde mi punto de vista, fue el tino del tono. Sí: la novela comenzó en un lenguaje más bien carnavalesco que permitió sentar las bases del nivel de lectura que tendría que dársele después. A la mitad, la novela se volvió seria, pero fársica, de algún modo. Al final se convirtió en un video musical noventero. La selección de los autores, que no fue para nada arbitraria, contribuyó con esto en buena medida. Debo confesar que la historia no tenía más argumento que el que apareció en el anuncio; el resto se fue trazando al tanteo. Y, si bien la narrativa no es mi género, creo que defendí bien esos quiebres de la historia. Aunque sigo extrañando un clímax contundente.

6. Los personajes principales de la otra novela (la del autor) fueron las voces. Ninguna tuvo más peso que la otra; por lo mismo, cabe hacer una breve “premiación� a cada una de ellas (con breve comentario del autor).

7. La gran pregunta que queda es si ésta es una buena novela. Yo creo que no. No porque no sea buena, sino porque no estoy seguro de que sea una novela. Quizá se asemeja más a un cuento largo. No lo sé. Para mí, más que una novela futbolera (ya dijimos que el fútbol fue el pretexto), creo que “El Chanfle de Fanfurrias” es una reflexión sobre el poder. El que impera en el deporte, en un cuerpo social, en el conocimiento, en la ambición o en el juego. Habla del poder del uso de las reglas y de su ruptura. Y, en ese sentido, creo que cumple. Salvo su mejor opinión (a estas alturas, yo soy un lector más, quizá el más distraído).

8. No podía faltar la sección de agradecimientos especiales. Primero, a Yosola, por ser siempre crítica acérrima con buena vibra. Al Maestro Arturo por seguir la novela con ánimo y siempre con pulgares arriba. A Salvador, Lulú, Armando, Mon, Edgar, Neónidas, Ricardo, E, Riveron, y el resto de los bloggers y lectores que la siguieron con ganas. Por supuesto a cada una de las voces. A Blogger por el espacio, a Blogueratura por la promoción. Y a todos los que no menciono por mi falta de memoria.

Cualquier comentario que tengan sobre la novela será bien recibido en la Línea Feben. Termina este ejercicio, pero pronto (muy pronto) otros más. Gracias… totales.

t.o.r.n.

Septiembre 27th, 2006

(ashaki love)

fauvismo

Septiembre 26th, 2006
Ayer el mundo del Arte Internacional se conmocionó: Saatchi, el coleccionista inglés, abrió una exposición donde se exhiben obras que la Royal Academy of Arts consideró pornográficas. Entre otras cosas, hay un cuadro donde una adolescente (de nombre “Monica�) hace una felación al artista, y una escultura donde figuran iconos cristianos con genitales grotescos (en este caso, el carácter pornográfico se atribuye a raíz de que el autor es chino; si fuese occidental, sería considerado, en todo caso, sacrilegio). Los intelectuales de la Academia se jalan los pelos (aunque pocos tengan), dan saltos y escriben sin tregua en el Times sobre lo fea que está la cosa.

Hace más de un siglo ocurrió más o menos lo mismo en París, con los fauvistas. Hace unos cincuenta años, lo mismo, con Pollock. Y me imagino que el primer cavernícola que tuvo a bien rayar las paredes de la cueva del clan con mastodontes-que-cazaban-el-espíritu, obtuvo más o menos las mismas reacciones, sólo que en periódicos de piel de mamut y sin tanta palabrería. Otra cosa tienen en común éstos tres con los de la exposición de Saatchi: todos ellos se insertaban en contextos humanos bastante inestables. Los fauvistas enfrentaban un momento de la Historia donde el impresionismo estaba a punto de manchar el lienzo, donde la Primera Guerra estaba esperando entre risillas detrás de la esquina, en la puerta de un siglo que sería más agitado que el resto de la vida humana sobre este planeta; la Academia estaba embebida de su propia idea de Arte; Pollock estaba en el umbral de un mundo listo para liberar la mente, ansioso por probar la píldora anticonceptiva, deseoso de entrar en riña con una bomba atómica; la Academia estaba embebida de su propia idea de Arte; los cavernícolas estaba a punto de encontrar el punto de cocción de la carne de mamut, a dos años de descubrir la agricultura y a pocos metros de dios; la Academia (el señor barbón del gran garrote) estaba embebida de su propia idea de Arte.

Hoy nos enfrentamos a no poca cosa. Una potencia mundial que se asemeja bastante al nerd que sacó diez, a punto de salir del salón, lejos de la protección de la miss; una total incapacidad de entender qué demostres significa “salam�; un pandemonio que parece pasarela de modas, donde figuran esbeltas figuras (a causa de la bulimia, la pobreza o la estupidez) rellenas de bocio; una sociedad sobre sexuada que encuentra el clímax de toda la evolución en la rebaba de sus inicios. Creo que, ante todo esto, un cuadro que parece pornografía (gracias al Dada por recordarnos que el arte es donde el arte está) es lo menos que se puede decir.

El arte es una disciplina que forzosamente se construye de vísceras y sesos, sobre el suelo devastado de lo que no podemos creer como real. Es cierto: los artistas (y afines) son idiotas inconformes, parias al servicio de sus propios desórdenes emocionales-sexuales, escombros de seres humanos que fueron abandonados a media construcción. Es decir: mientras que todo el mundo puede detenerse a observar con satisfacción el edificio de su cordura (el edificio de su realidad), el artista piensa en cómo construir el pent house. Si la realidad se bastara a sí misma, si pudiese explicarse con sus palabras, el arte no tendría sentido; pero (y sobre todo en un universo como el de hoy, en el que hasta los astrólogos piden rescate por un planeta secuestrado) la Realidad no se basta. Y por eso el arte empieza, así, con minúsculas, a rellenar los paréntesis vacíos, en callejones, graffiti, en pornografía y comics, en blogs y fanzines. Y por eso todo arte es fauvismo: porque si el arte no saliera del esquema de una Academia embebida de sí misma, no tendría sentido.

En el último mes, me han rechazado de dos becas literarias. El motivo lo desconozco, pero asumo que tiene que ver con una de varias cosas: o mi narrativa es pueril, o sucia, o toca temas que no se deben tocar en literatura, o se escribe en internet (el papel bastardo), o sepa “Santa�. Ver que a Saatchi lo tachan de pervertido me llena de paz. Quizá yo no escriba sobre el clítoris de nadie; pero, al menos, sigo trazando los planos de mi jardín de techo.

atento aviso

Septiembre 22nd, 2006
A toda la clientela y e-lectorado de Claxonâ„¢:

Se les informa que, por causas de fuerza mayor, el espacio que tan asiduamente visitan está a punto de terminar tal y como lo han conocido hasta ahora. Antes de que rompan en llanto e irrumpan en manifestaciones masivas a través del continente, aclaro que va a terminar “tal como lo han conocido�. Es decir: habrá una diversificación de la línea de productos, la cual se les informará a su debido tiempo.

Por lo pronto, pasen a visitar nuestro producto estrella, “El Chanfle de Fanfurrias�. Está a tan sólo tres capítulos de finalizar. Hoy, en boca de Plastilina Mosh, una de las bandas favoritas de esta empresa, hemos matado a Don Julián Reyes y Reyes. En los últimos tres capítulos tendremos invitados de honor: El Maese Sámano se encargará de los honores del verdadero personaje principal. La inmaculada pluma de Orsai nos aclarará términos. Y desde una galaxia muy, muy lejana, tendremos el libro de texto gratuito con el que podremos quedarnos para la posteridad. Ah, y luego de eso, habrá un pilón.

Adelantamos que vienen grandes cosas. Y para no hacer de esta espera un calvario, proponemos la fecha de apertura del siguiente gran proyecto. El próximo miércoles 27 de septiembre, exactamente a las 4 de la tarde, y en honor a la consumación de la Independencia de México, estaremos develando el gran viaje. Espérenlo pegados a su ordenador.

Ofrecemos disculpas por las inconveniencias que esto pueda ocasionar a la amable clientela y e-lectorado. Gracias.

Atentamente,

Ruy Feben
Gerente General y Creador Supremo del Universo Claxonâ„¢