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¿qué fue el chanfle de fanfurrias?

Tres meses, dieciocho días, treinta voces, y muchas mentadas de madre después, por fin quedó terminado “El Chanfle de Fanfurrias�, mi ópera prima. Escribirlo así se siente raro. Lejos de la pompa, el orgullo y la satisfacción de ya haber escrito un texto completo que funcione por sí mismo, es ahora que veo todos los hoyos de la narración, todas las carencias; pero también veo los aciertos, y, sobre todo, los riesgos superados a los que me enfrenté, lo juro, sin la menor idea del paquete que implicaban. A modo de graduación (imaginarme con birrete), cabe hacer algunas reflexiones:

1. No soy narrador. Eso debí haberlo sabido hace meses, cuando Edgar A. Mora me lo sugirió muy polite. Cierto: son treinta capítulos (unas cien cuartillitas) que parecen demostrar lo contrario, pero no. Mi mayor inseguridad con respecto a la novela (a este nivel de lectura de la novela) tiene que ver con el devenir de lo narrado. No estoy seguro de haber obtenido los hilos necesarios; dudo que todo haya sido comprensible en todo momento; desconozco si la trama se sostiene y vale la pena. Lo cierto es que me sentí mucho más cómodo en los capítulos de “reconocimiento� que en los capítulos de “exploración�.

2. Lo que sí soy es un buen creador de personajes, y, si debo ser sincero, ésta es una de las cosas que me hacen sentir tremendamente orgulloso de la novela. Leía hace poco a Monsiváis, que decía que, en literatura de los grupos marginales de América Latina (por lo menos en la literatura que se considera clásica en estos temas; pensemos en “Los de Abajo�, por ejemplo), es prácticamente imposible encontrar personajes demasiado complejos dentro de los propios grupos marginales. Creo que puedo decir que, en ese sentido, lo logré, al menos con tres: Don Julián, Manotas y Palito Pérez. Es cierto que los tres tienen su grado de ingenuidad; es cierto que, por lo menos dos de ellos, parten casi siempre de premisas erróneas, lo cual los vuelve una suerte de imberbes; pero es cierto que, dentro de tal desconocimiento de muchas cosas, tienen un alto grado de vicios. Insisto: ése es mi mayor orgullo: haber trazado personajes que respondieron como personas, y no como estereotipos.

3. Honor a quien honor merece: de las treinta voces seleccionadas, creo que le di al clavo a por lo menos veinticinco, lo cual es buena puntería. No todas fueron sencillas (de hecho, casi ninguna lo fue), y fue un problema adecuar ciertas cuestiones. Sin embargo, y a fuerza de mantener la cabeza fría todo el tiempo, me siento satisfecho.

4. Creo que, en realidad (y de forma involuntaria), la novela debe leerse bajo otro registro. Lo más fácil (y lo que debería ser) es irse a la novela como tal. Desde que me di cuenta de que la historia no era ésa, comencé a pensar esa historia en otros términos. Lo que quiero decir es que “El Chanfle de Fanfurrias�, desde mi punto de vista, no es tanto la historia del Torneo como la historia de quien escribe sobre ese torneo. Es decir: por cómo está trazada la novela, un nivel de lectura interesante es pensar en el behind the scenes. Ya he dicho que la selección de autores no es arbitraria: es una breve cartografía de una parte de mi historia literaria. Por otro lado, los más observadores habrán notado que la propia novela fue rompiendo promesas: el humor bajó, los tiempos fueron arbitrariamente inadvertidos, y, lo que es más, la novela versó sobre muchas cosas, excepto fútbol. Quizá (o seguramente) caí en el peor de los lugares comunes, dejando-a-la-novela-tomar-su-propio-cauce. Es más: el personaje que yo pensaba principal, Manotas, terminó siendo el malo-malo, y fue Palito quien me obligó a convertirlo en principal. En fin. A lo que voy es que ésta no fue la historia de un pueblo organizando su primer torneo de fútbol, sino la historia de un escritor haciendo su primera novela. Creo que, si alguna genialidad cabe en El Chanfle de Fanfurrias, es justo en ese hueco. Y, en ese sentido, la novela fue un éxito rotundo.

5. Otro éxito, desde mi punto de vista, fue el tino del tono. Sí: la novela comenzó en un lenguaje más bien carnavalesco que permitió sentar las bases del nivel de lectura que tendría que dársele después. A la mitad, la novela se volvió seria, pero fársica, de algún modo. Al final se convirtió en un video musical noventero. La selección de los autores, que no fue para nada arbitraria, contribuyó con esto en buena medida. Debo confesar que la historia no tenía más argumento que el que apareció en el anuncio; el resto se fue trazando al tanteo. Y, si bien la narrativa no es mi género, creo que defendí bien esos quiebres de la historia. Aunque sigo extrañando un clímax contundente.

6. Los personajes principales de la otra novela (la del autor) fueron las voces. Ninguna tuvo más peso que la otra; por lo mismo, cabe hacer una breve “premiación� a cada una de ellas (con breve comentario del autor).

7. La gran pregunta que queda es si ésta es una buena novela. Yo creo que no. No porque no sea buena, sino porque no estoy seguro de que sea una novela. Quizá se asemeja más a un cuento largo. No lo sé. Para mí, más que una novela futbolera (ya dijimos que el fútbol fue el pretexto), creo que “El Chanfle de Fanfurrias” es una reflexión sobre el poder. El que impera en el deporte, en un cuerpo social, en el conocimiento, en la ambición o en el juego. Habla del poder del uso de las reglas y de su ruptura. Y, en ese sentido, creo que cumple. Salvo su mejor opinión (a estas alturas, yo soy un lector más, quizá el más distraído).

8. No podía faltar la sección de agradecimientos especiales. Primero, a Yosola, por ser siempre crítica acérrima con buena vibra. Al Maestro Arturo por seguir la novela con ánimo y siempre con pulgares arriba. A Salvador, Lulú, Armando, Mon, Edgar, Neónidas, Ricardo, E, Riveron, y el resto de los bloggers y lectores que la siguieron con ganas. Por supuesto a cada una de las voces. A Blogger por el espacio, a Blogueratura por la promoción. Y a todos los que no menciono por mi falta de memoria.

Cualquier comentario que tengan sobre la novela será bien recibido en la Línea Feben. Termina este ejercicio, pero pronto (muy pronto) otros más. Gracias… totales.

4 Responses to “¿qué fue el chanfle de fanfurrias?”

  1. Ibelin no Balian Says:

    Felicidades, una no es ninguna y esperamos que sigas escribiendo. Saludos hasta alla desde aca!

  2. MaJaDeRiA Says:

    Vio colega…el primero en mi lista desde casa!!!. Gracias por la mención pero el mérito es todo suyo. Yo solo decía lo que no me parecía. Igual, no me cabe la menor duda, ud llegará a ser una de esas grandes letras de mexico. Dese tiempo y vera!!

  3. fabricadepolvo Says:

    Mi estimado Feben,

    no dije que la narrativa no fuera lo tuyo. Después de leer el Chanfle y
    algunas cosas más de tu blog, creo que eres un excelente narrador. Lo
    que dije (y aquí ya parezco vocero presidencial) es que el proyecto que
    me habías mencionado en la Ibero se prestaba más para una cuestión
    ensayística que narrativa. Gracias por las menciones y al igual que
    “majadería”, creo que tienes un futuro por vocación y disciplina. Salud.

  4. lupilstinskin Says:

    A riesgo de sonar floja, le pregunto: cabe la posibilidad de recibir una copia de la novela completa para poder leerla de corrido y/o imprimirla?. Dadas mis circunstancias la pantalla de la computadora ya consume grandes horas de vida visual, por lo que me resulta más sencillo leer sobre papel, además de hacer más accesible temporal y espacialmente la lectura del texto.
    Por favor, hago patente mi interés, pues tuve que suspender mis visitas a la novela por cuestiones de tiempo y carga laboral, pero me gustaría terminar lo iniciado y poder compartir con usted mi opinión.
    Le mando un saludooooote y un abrazo,
    lo sigo leyendo
    io merita

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