Hace poco más de un año, cometà el gravÃsimo error de declarar en una entrevista sobre la importancia de los blogs que “un post sin comentarios es como si no existieraâ€?. Hoy que lo veo en perspectiva, me parece un poco estúpido, o, si se prefiere, ingenuo, el haber creÃdo ambas cosas: que la palabra “blogsâ€? y el término “importanciaâ€? pueden estar en el mismo enunciado (por lo menos en México, donde, cuando más, los blogs tienen la “importanciaâ€? de nutrir el mainstream informativo o, si se prefiere, creacional, como frituras para el gordo del sillón; eso si no se considera que los blogs en México, en lo general, son más palabrerÃa anecdótica que un esfuerzo verdadero por cualquier otra cosa, muy a pesar de quienes sà hacen algo honesto para luego diluirse en un mar de trivialidades al cual este paupérrimo blog también pertenece), y que los comments pueden tener alguna importancia real en cuanto al valor del blog.
Las cosas en perspectiva: hace un año (y hace seis meses) yo creÃa con profunda fe que los blogs, como espacio de comunicación (ojo: no como medios, sino como espacios) podÃan hacer una diferencia clara para dejar en claro que la comunicación, como actividad humana, nada tiene que ver con el raiting. Eso es cosa de la Escuela de Frankfurt y de sus discÃpulos televisos; la comunicación, sin embargo, tiene que ver mucho más con espacios de interacción que con mensajes masivos o con impacto. Ahà es donde entraba mi fe en los blogs, los cuales, según mi punto de vista de aquel entonces, estaban en un estado tan larvario, que podÃan configurarse todavÃa como plaza pública y no como escaparates privados. Y ahà la importancia de los comments como articulación ultra tecnológica de la retroalimentación en su estado más honesto. Error: lo que no tomé en cuenta entonces, pero que hoy me queda más claro que la piel de Michael Jackson, es que los medios (porque los espacios ya no existen, cuando menos en una lectura mediática como la que predomina hoy en la triple-doble-u y el resto de los medios electrónicos) han fortalecido una imagen cultural de los espacios en función del raiting, del escándalo y de la muy vanagloriada “irreverenciaâ€? (we). Es decir: en el mundo-comunicación de hoy dÃa, los mensajes valen por cuanto abren una nueva lÃnea de impacto. Hace un siglo, los periodistas (insipientes pero enjundiosos) decÃan que el barco que llega a puerto no es noticia; noticia es el que se hunde, porque cambia el status quo. Esa sentencia nunca fue más cierta que hoy; la diferencia es que hoy dependemos mucho más de los mensajes que recibimos por los medios, que tenemos muchos más medios, y que sabemos que la realidad real está parada en buena medida sobre esos medios. Lo que quiero decir es que mientras hace un siglo la gente que se enteraba del barco hundido a través del periódico sabÃa de primera mano de todos los barcos que sà llegaban a puerto (porque los veÃan con sus ojos que luego se comieron los gusanos), hoy sólo nos enteramos de los barcos hundidos, y, por tanto, pensamos que todos los barcos se hunden; asà que noticia, pero noticia de a devis, no será el barco hundido, sino el que se hunda haciendo más ruido. Ese rasgo (que nadie puede decir que no es escandaloso) es lo que ha cambiado en muy buena medida nuestra interacción con los medios, sobre todo en una era en la que de hecho podemos tomar los medios y producirlos desde nuestra propia lap. Y, lejos de producir, nos hemos creÃdo que todo se trata de escandalizar. Y, en ese contexto, creo que darle demasiado valor al comment de alguien que cree tener el poder sobre el mensaje (muajajá) es baladÃ, estúpido, grosero y francamente insultante para la mente de quienes producen contenidos con la sola idea de dar un mensaje, asÃ, sin escándalos. Por desgracia, la producción bloguera no está exenta de un rasgo cultural muy de nuestros tiempos, que es el rockstarismo, hijo pródigo del escándalo. Asà que los blogs dejaron de lado su capacidad para entender la comunicación como algo más que talking-heads y entraron, sin más, en la dinámica del raiting. Y los comments, también. Hoy, un año y una tesis sobre el tema después, puedo decir que no, los blogs no son para nada la emancipación del espacio de comunicación, y me aventurarÃa a decir que, incluso, si le echamos ganas, puede ser la desvirtuación de todo lo que consideramos comunicación. Ea, Escuela de Frankfurt: ganaste.
Esto se puede ver muy claramente en cómo transcurre la vida en la blogósfera. El verbo que acabo de utilizar es exacto, y tiene que ver con todo lo que acabo de explicar: mientras que la comunicación es una actividad que discurre (es decir, una actividad discursiva: narrativa, retórica, poética, pragmática), la mediatización es una actividad que transcurre (que no se detiene y sólo informa; la analogÃa perfecta para esta diferencia es la siguiente: en una conversación, alguien, el que se comunica y discurre, pregunta cómo fue el dÃa de la otra persona; la otra, la que mediatiza y transcurre, responde con una nota del periódico). Asà que los blogs transcurren de modo completamente escandaloso. Ejemplos claros: ¿cuál es el blog mexicano (o producido en México) más popular? Me atrevo a decir que son muchos, pero justo ahora recuerdo tres cuyos nombres prefiero omitir porque, si bien no soy popular y difÃcilmente lleguen los fans a hackearme, prefiero dejar esto en la teorÃa. El primero es un blog informativo que generó polémica por dos factores: haber sido el primero (o de los primeros), y haber hablado mucho sobre el proceso electoral mexicano, de parte de un blogger ecuatoriano (lo cual dio inicio a la polémica sobre el artÃculo 33, la cual, por cierto, estaba completamente fuera de contexto). El segundo es un blog como todos que tiene dos plus: lo escribe una mujer (de nada mal ver) y es súper-irreverente (we). El tercero, sencillamente se especializa en decir la idiotez menos indicada en el momento más indicado. No quiero decir que ninguno de los tres blogs sea malo o bueno; sólo que los tres son populares, y que por eso se consideran mejores. En todo caso, el juicio de valor sobre un blog es algo imposible de hacer sobre bases reales, ¿cierto? Y ello se debe a que no hay un modelo claro de lo que deberÃa ser un blog. Quizá lo más cercano a un modelo sea el de Orsai, el cual está catalogado como el mejor blog del mundo. Yo estoy seguro de que eso tiene que ver con la cantidad de comments que recibe diariamente. Asà que podemos inferir que, a falta de fundamentos para juzgar el contenido de un blog (y el propio Orsai asegura que un buen blog es uno que sirve como escaparate y no como pretexto per se), lo mejor que se tiene para juzgar un blog en cualquier terreno es la popularidad del mismo, la cual se puede medir a ciencia cierta sólo a través de los comments. Y, viendo los ejemplos que acabo de dar sobre blogs populares en México, es claro que el raiting no tiene nada que ver con la calidad de los contenidos, sino con su impacto y su irreverencia. Lo cual es tanto como decir que “Titanicâ€? es mejor que “El eterno resplandor de una mente sin recuerdosâ€?. ¿Qué tan mal suena esto?
Los comments entran en la misma dinámica del escándalo y la contra. Y, en esta perspectiva, el estado de los blogs hoy es una commentcracia (y Aristóteles se retorcerÃa en su tumba, dado que la commentcracia es más parecida al populismo que a la democracia). El poder de la mayorÃa con laptop. Si esto está bien o mal no lo discutiré ahora; sólo diré que, en la misma dinámica mediatizada, los comments no aportan para nada en el espacio de comunicación, contrario a lo que yo mismo suponÃa hace un año. Y no me refiero a que ocasionalmente lleguen comentarios negativos; de hecho, esos, pero los bien fundamentados, deberÃan ser el pan nuestro de la blogósfera. Sin embargo, muchos de los que llegan son atacosos, clavados en el malaondismo y con la única y clara intención de dejar en evidencia al escritor del blog en cuestión. Además, haciendo gala de un libertinaje de expresión exacerbado, suelen usar la efigie del Masiosare Anónimo para comentar. Al dÃa de hoy no he recibido un solo comentario nefasto que se atreva a dejar siquiera su nombre, y miren que ya voy por la maestrÃa en este tema. De hecho, y para que vean de qué hablo, a continuación dejo mi
TOP FOUR COMMENTS NEFASTOS HACIA CLAXONâ„¢
1. “¿Ya te identificaste como un ardido? El primer paso es aceptarlo, que bueno que ya lo hiciste. Ahora, solo te queda, dejar de serlo.�
Este lo dejó una ex luego de un post en que, según ella, me robé un chiste suyo. Nada que decir.
2. “Y asi le dices chingón a lo q escribe?? un wey o lo q sea q no puede abrir un campo de discusión… no me chinges, no tienes nada q hacer aqui. Y tu golden (hombre o mujer, un poco subjetivo)no tienes ni idea de lo q es bueno, mejor le mi blog.â€?
Este mereció un post llamado “Elogio a la estupidez�, en el cual, en buena medida, analizaba su soberbia vs. su evidente discapacidad verbal. En ese post, por cierto, terminaba yo con una frase que hasta hoy me parece grande: “tú, imbécil con Royal, sigue mirando las estrellas�.
3. “nadie presume de nada y eso es falso no por ser pobre vas a tener un gran pene y si lo tubieras lo utilizas ganas dinero y te compras un gran auto eso lo invento algun embidioso que a trabajado toda su vida y no a podido comprarce un buen auto y no porque tu me digas voy a andar en un dapsum modelo 77 sola mente por que este blog no me deja usar mi html si no te lo demostraba asta con imagenes pero ni modo�
Éste es uno de los 30-y-tantos comments de lectores molestos por la crÃtica que he hecho al reggaetón. Quizá es mi comment favorito de todos ellos, no sé si por la secuencia lógica incuestionable que evidencia la relación entre el tamaño del pene y la riqueza material, o por la reinterpretación del nombre “Datsunâ€?.
4. “Pseudointelectual baboso. Ojalá escribieras algo honesto.�
Éste es el último que me han dejado, y fue en el post de “downtown humankindâ€?. Supongo que el enojo de comment se debe en parte a que me metà con uno de los tres temas sagrados de México, que junto con la VÃrgen de Guadalupe y los indÃgenas chiapanecos, es Tijuana.
Cabe mencionar que ninguno de estos comments tiene remitente, salvo por el del reggaetón, firmado por Zero the Father, quien, por otra parte, no deja ningún trackback.
Asà que, sintetizando, debo decir que este es el último post que escribo sobre la blogósfera, sencillamente porque he dejado de creer en ella como panacea comunicacional. Seguiré posteando porque es mi escaparate y mi ejercicio, pero ya no espero que esto resuelva cuestiones de comunicación en ningún lado. Todos los comments son bienvenidos, y, en lo que a mà respecta, un comment nefasto es tanto como ser, como dijera el Chanfle II, un “fan de clóset�.
Y cierro con la misma invitación que hizo el amigo Briseño: a todos quienes lean este post, los invito a dejar un comment, aunque sea para saludar. En el fondo, también quiero saber cuál es el raiting de mi probecito bló.
Ah, y no: no pienso dejar de escribir lo que me venga en gana.