Inicio Registro

insomnio faldero

Noviembre 24th, 2006
En son de disculpa por no haber posteado en los últimos días (o semanas), dejo acá un poco de lo que estoy haciendo: se trata de un pequeño cuentirijillo que inaugura el proyecto en el que ando ahora. Enjoy.

El insomnio no fue peligroso para Chotolo sino hasta la noche que (rechoncha como un ojo fotografiado por un gran angular) la TV quedó encendida a quemarropa para devastar el sueño fulminante del Amo y su vigila perruna, a merced de infomerciales chocarreros (que son el soundtrack de la vida misma si-llamas-en-los-siguientes-veinte-minutos, perrito pendejo) el tiempo justo para que el lanudo Chotolo descubriera que no ha descubierto del todo su condición de perro, y que con toda seguridad cada frase elocuente de los anunciantes repetidos va dirigida a las orejas flácidas de su insomnio: por fin, la humanidad que largamente le ha negado la inconveniencia de la taxonomía, estaría al alcance de una llamada y una vuelta de correo.

Pero:

ni por usar el aparato para el abdomen de acero tendrá Chotolo pulmones de poeta,
ni por pedir el procesador de alimentos mágicos podrá Chotolo la sobremesa de política y canciones de Serrat y libros de �ngeles Mastretta,
ni por mandar mensajes al oráculo hembra encontrará Chotolo sus soledades de manos cogidas en el parque y tardes de celuloide probeta,
ni por desvelarse amanece más temprano, aunque se memorice la forma que el brassiere maravilloso da a la teta,
ni por aprobar uno y mil productos a ladridos se puede dar brillo del alma perruna a lo sapiens-sapiens que tiene Chotolo en la perruna testa,
ni hay insomnio suficiente para comprobar que los perros son perros y los amos Amos, aunque con tesón de pierna amada escupa Chotolo todas las babas nocturnas hacia un papel o una máquina sofisticada (¡es increíble!) para explicar a chillidos su intención humana y su merecida afrenta.

Sin saber nada de nada, el Amo sueña que Chotolo recibe el producto sagrado de los Dioses Ocultos del Llame-Ya, que bajan esta noche de su olimpo sin croquetas para tomar al perro por los ojos y dejarle sin pestañas y sin tregua, para hacerle la primera incisión que le deje bien claro (¡es tan fácil que hasta un niño puede hacerlo!) que el insomnio y lo perruno es lo mismo a dos patas o a cuatro: que la noche sin sueño no es vigilia (cuidado con el perro), a pesar de los infomerciales y las maravillas y los anhelos y los cuentos de Chotolo a modo de canción para la duermevela, sino el ojo que mira sin recelo el paquete (pedido, con garritas temblorosas, al teléfono en pantalla) que advierte que adentro (rechoncho como el ojo fotografiado por un gran angular a quemarropa) está el regalo sorpresa por haber llamado en los primeros cinco; que la vida se vive de infortunios y se mide en éxito inconcluso, como el producto milagroso, de noches surround-sound sin cortes comerciales, de Amos dormidos con un sueño definitivo como el homini lupus (canis), y que el control de la tele, con insomnio o con sueños maravillosos de humanos poderosos, sigue en las dormidas manos del Amo con pulgares opuestos, que justo ahora se arropa un poco temeroso, a la luz anhelante de los ojos de Chotolo.

Ruy Feben
2006,
año del perro.

alcohol

Noviembre 14th, 2006
Mañana, por las ruinas sudorosas de la luz del este en la ventana, los etanolitos se hacen cama y manchan algo profundo que se esconde, según tengo entendido, en algún lugar entre las perversiones y las trincheras de la personalidad socavada; la cosa, al final y para evitarnos la pena, es que la resaca apesta y, al mentiroso sonsonete de “juro que no lo vuelvo a hacer�, me levanto riendo en los espacios vacíos del chiste, y sé, y miento, y de nuevo me debato para saber cómo es que de pronto las diez se convierten en las dos y en ese intervalo en que mi vida estuvo por un momento resuelta, con hermosos jirones de cerveza y sonrisas cómplices y cuentas hechas; cómo es que una cosa perfectamente detestable se vuelve mi lugar emancipado favorito, mi happy place horadado por la ausencia del yo, que no del super yo, para saber que mañana, oh, maldita sea, mañana.

Ruy Feben
(crudo)
Noviembre 10, 2006.

coyote, durden y el primer mundo

Noviembre 7th, 2006
Si se mira bien de cerca, el asunto de las explosiones (el sustantivo es exagerado y debe leerse casi como un susurro) de la madrugada del 6 de noviembre en tres puntos de DF no es del todo un asunto fatuo. Vale la pena revisarlo a detalle, buscarle las esquinas y dejarlo desnudo como la incapacidad del gobierno de México en la actualidad. Sin más, estudiemos algunas teorías que pueden descansar (y queda clarísimo que hasta roncan) detrás de los atentados.

Teoría 1. La resistencia pacífica

Detrás del atentado múltiple hay un claro mensaje: “no tenemos ni puta idea de cómo funcionan estos métodos alarmistas�. De tal suerte que, sin mucha elegancia, las “fuerzas en el poder� (si es que existe en este país algo como poder) no tardarán en percatarse de que el atentado fue fraguado por los mismos idiotas que de “resistencia pacífica� no entendieron ni la primera ni la segunda parte, en ninguna de sus modalidades (ni la capitalina, donde salió más caro el caldo que las albóndigas, ni en la oaxaqueña, donde no hay caldo pa’ pasar las albóndigas). De inmediato siglas como APPO, AMLO y ACME saldrán a relucir; elemental: las tres posibles master (bueno: no master-master, sino algo así como pasante) minds se caracterizan por dejarse instrucciones a la menor provocación, ya sea a través de graffittis, de discursos originalmente escritos para películas de los setenta, o de leyendas claras para ese estúpido de Willy E. Coyote. Lo que sigue no tendrá mucha repercusión pero hará mucho ruido: luego de dejar en claro el vínculo de la APPO con AMLO y de acusar a WB de vender armamento a ambos a través de su firma clandestina de productos múltiples, el descrédito será total, sobre todo después de que AMLO compruebe en carne propia que los patines con cohetes tampoco sirven de símil-siglo-XXI para la carreta de Juárez y que no, Willy E. Coyote no es un buen Secretario Alternativo de Relaciones Exteriores.

Teoría 2. La resistencia macroeconómica

El otro mensaje claro es: “¡hey! ¡aquí también podemos intentarlo!â€?. Lejos de que fuerzas de oposición encuentren que es relativamente fácil colgarle un santito de cabeza al gobierno en turno a nombre de su ineptitud, Aguilar (ese gran bocotas que de sentido común tiene lo que Fox tiene de letrado) saldrá dando brincos diciendo: “¿ven? Se los dije: si esto es natural, los atentados pasan siempre en las grandes metrópolis. Y nosotros tenemos una gran metrópoli de primer mundo, ¿cierto?… ¡¿cierto?!â€?. Como nadie le va a hacer caso por su conocida manía por decir cosas estúpidas, la explicación lógica caerá en el mismo Innombrable de siempre (quien, por cierto, ya debería ser convertido en Antichrist Superstar): después de todo, los tres inmuebles afectados tienen que ver con su pasado oscuro. Finalmente esta teoría será fácilmente desechada por una razón sencillísima: desde Sodoma y Gomorra, la Biblia prohíbe terminantemente el uso de objetos volátiles como método de exterminio o de estate-quieto. Pero igual a Aguilar le quedará hasta la vejez la satisfacción de decir: “en el sexenio que yo fui vocero estuvimos a dos bombas de entrar al primer mundoâ€?.

Teoría 3. La resistencia hollywood

El último mensaje que queda claro es: “¡freedom!�. ¿Freedom por qué? No importa: como frase de impacto es bastante efectiva. Si se conjunta con la certeza de que México es un país más bien malinchista y con el hecho de que el 83% de las mujeres piensa que güeritos se ven más bonitos, no es difícil concluir lo obvio: a raíz de los atentados, alguien cree que es Brad Pitt, y punto. Llegará con su chica y le dirá: “mira, mi amor, a ti que te gusta tanto De Niro�. Lo cierto es que es factible pensar que ese alguien se tomó muy en serio eso de “remember, remember, the fifth of November�, nomás que con la bien conocida impuntualidad mexicana, no le dio para llegar a tiempo y, en cambio, arribó con la consabida media hora de elegante retraso. Ahora: después de esto, lo más probable es que alguien se percate de que, si en Estados Unidos los niños matan niños por culpa de las caricaturas, acá no tardará en suceder lo mismo. Y, entonces, llegará la mayor reforma de ley arrojada por los atentados: en la Comer y en la tienda del ISSSTE prohibirán llevar jugo de naranja y jabón en la misma compra. Gracias, Tyler Durden.

Creo que, con todo, hay dos grandes mensajes: con el gobierno se puede hacer lo que sea, y, peor, con la gente también. El gobierno no ha reprimido en los últimos meses tumultuosos (por lo menos a la vista de los medios) y los terroristas no fueron del todo efectivos; eso hay que agradecerlo (y mucho). Sin embargo, tengo la sensación de que nosotros mismos no hemos sabido darnos cuenta de lo que está pasando, no a nivel político o mediático, sino a nivel social. ¿Seremos capaces de malabarear con éxito la exigencia de seguridad con la libertad que justo ahora nos está tapando la cabeza?

commentcracia

Noviembre 3rd, 2006
Hace poco más de un año, cometí el gravísimo error de declarar en una entrevista sobre la importancia de los blogs que “un post sin comentarios es como si no existiera�. Hoy que lo veo en perspectiva, me parece un poco estúpido, o, si se prefiere, ingenuo, el haber creído ambas cosas: que la palabra “blogs� y el término “importancia� pueden estar en el mismo enunciado (por lo menos en México, donde, cuando más, los blogs tienen la “importancia� de nutrir el mainstream informativo o, si se prefiere, creacional, como frituras para el gordo del sillón; eso si no se considera que los blogs en México, en lo general, son más palabrería anecdótica que un esfuerzo verdadero por cualquier otra cosa, muy a pesar de quienes sí hacen algo honesto para luego diluirse en un mar de trivialidades al cual este paupérrimo blog también pertenece), y que los comments pueden tener alguna importancia real en cuanto al valor del blog.

Las cosas en perspectiva: hace un año (y hace seis meses) yo creía con profunda fe que los blogs, como espacio de comunicación (ojo: no como medios, sino como espacios) podían hacer una diferencia clara para dejar en claro que la comunicación, como actividad humana, nada tiene que ver con el raiting. Eso es cosa de la Escuela de Frankfurt y de sus discípulos televisos; la comunicación, sin embargo, tiene que ver mucho más con espacios de interacción que con mensajes masivos o con impacto. Ahí es donde entraba mi fe en los blogs, los cuales, según mi punto de vista de aquel entonces, estaban en un estado tan larvario, que podían configurarse todavía como plaza pública y no como escaparates privados. Y ahí la importancia de los comments como articulación ultra tecnológica de la retroalimentación en su estado más honesto. Error: lo que no tomé en cuenta entonces, pero que hoy me queda más claro que la piel de Michael Jackson, es que los medios (porque los espacios ya no existen, cuando menos en una lectura mediática como la que predomina hoy en la triple-doble-u y el resto de los medios electrónicos) han fortalecido una imagen cultural de los espacios en función del raiting, del escándalo y de la muy vanagloriada “irreverencia� (we). Es decir: en el mundo-comunicación de hoy día, los mensajes valen por cuanto abren una nueva línea de impacto. Hace un siglo, los periodistas (insipientes pero enjundiosos) decían que el barco que llega a puerto no es noticia; noticia es el que se hunde, porque cambia el status quo. Esa sentencia nunca fue más cierta que hoy; la diferencia es que hoy dependemos mucho más de los mensajes que recibimos por los medios, que tenemos muchos más medios, y que sabemos que la realidad real está parada en buena medida sobre esos medios. Lo que quiero decir es que mientras hace un siglo la gente que se enteraba del barco hundido a través del periódico sabía de primera mano de todos los barcos que sí llegaban a puerto (porque los veían con sus ojos que luego se comieron los gusanos), hoy sólo nos enteramos de los barcos hundidos, y, por tanto, pensamos que todos los barcos se hunden; así que noticia, pero noticia de a devis, no será el barco hundido, sino el que se hunda haciendo más ruido. Ese rasgo (que nadie puede decir que no es escandaloso) es lo que ha cambiado en muy buena medida nuestra interacción con los medios, sobre todo en una era en la que de hecho podemos tomar los medios y producirlos desde nuestra propia lap. Y, lejos de producir, nos hemos creído que todo se trata de escandalizar. Y, en ese contexto, creo que darle demasiado valor al comment de alguien que cree tener el poder sobre el mensaje (muajajá) es baladí, estúpido, grosero y francamente insultante para la mente de quienes producen contenidos con la sola idea de dar un mensaje, así, sin escándalos. Por desgracia, la producción bloguera no está exenta de un rasgo cultural muy de nuestros tiempos, que es el rockstarismo, hijo pródigo del escándalo. Así que los blogs dejaron de lado su capacidad para entender la comunicación como algo más que talking-heads y entraron, sin más, en la dinámica del raiting. Y los comments, también. Hoy, un año y una tesis sobre el tema después, puedo decir que no, los blogs no son para nada la emancipación del espacio de comunicación, y me aventuraría a decir que, incluso, si le echamos ganas, puede ser la desvirtuación de todo lo que consideramos comunicación. Ea, Escuela de Frankfurt: ganaste.

Esto se puede ver muy claramente en cómo transcurre la vida en la blogósfera. El verbo que acabo de utilizar es exacto, y tiene que ver con todo lo que acabo de explicar: mientras que la comunicación es una actividad que discurre (es decir, una actividad discursiva: narrativa, retórica, poética, pragmática), la mediatización es una actividad que transcurre (que no se detiene y sólo informa; la analogía perfecta para esta diferencia es la siguiente: en una conversación, alguien, el que se comunica y discurre, pregunta cómo fue el día de la otra persona; la otra, la que mediatiza y transcurre, responde con una nota del periódico). Así que los blogs transcurren de modo completamente escandaloso. Ejemplos claros: ¿cuál es el blog mexicano (o producido en México) más popular? Me atrevo a decir que son muchos, pero justo ahora recuerdo tres cuyos nombres prefiero omitir porque, si bien no soy popular y difícilmente lleguen los fans a hackearme, prefiero dejar esto en la teoría. El primero es un blog informativo que generó polémica por dos factores: haber sido el primero (o de los primeros), y haber hablado mucho sobre el proceso electoral mexicano, de parte de un blogger ecuatoriano (lo cual dio inicio a la polémica sobre el artículo 33, la cual, por cierto, estaba completamente fuera de contexto). El segundo es un blog como todos que tiene dos plus: lo escribe una mujer (de nada mal ver) y es súper-irreverente (we). El tercero, sencillamente se especializa en decir la idiotez menos indicada en el momento más indicado. No quiero decir que ninguno de los tres blogs sea malo o bueno; sólo que los tres son populares, y que por eso se consideran mejores. En todo caso, el juicio de valor sobre un blog es algo imposible de hacer sobre bases reales, ¿cierto? Y ello se debe a que no hay un modelo claro de lo que debería ser un blog. Quizá lo más cercano a un modelo sea el de Orsai, el cual está catalogado como el mejor blog del mundo. Yo estoy seguro de que eso tiene que ver con la cantidad de comments que recibe diariamente. Así que podemos inferir que, a falta de fundamentos para juzgar el contenido de un blog (y el propio Orsai asegura que un buen blog es uno que sirve como escaparate y no como pretexto per se), lo mejor que se tiene para juzgar un blog en cualquier terreno es la popularidad del mismo, la cual se puede medir a ciencia cierta sólo a través de los comments. Y, viendo los ejemplos que acabo de dar sobre blogs populares en México, es claro que el raiting no tiene nada que ver con la calidad de los contenidos, sino con su impacto y su irreverencia. Lo cual es tanto como decir que “Titanic� es mejor que “El eterno resplandor de una mente sin recuerdos�. ¿Qué tan mal suena esto?

Los comments entran en la misma dinámica del escándalo y la contra. Y, en esta perspectiva, el estado de los blogs hoy es una commentcracia (y Aristóteles se retorcería en su tumba, dado que la commentcracia es más parecida al populismo que a la democracia). El poder de la mayoría con laptop. Si esto está bien o mal no lo discutiré ahora; sólo diré que, en la misma dinámica mediatizada, los comments no aportan para nada en el espacio de comunicación, contrario a lo que yo mismo suponía hace un año. Y no me refiero a que ocasionalmente lleguen comentarios negativos; de hecho, esos, pero los bien fundamentados, deberían ser el pan nuestro de la blogósfera. Sin embargo, muchos de los que llegan son atacosos, clavados en el malaondismo y con la única y clara intención de dejar en evidencia al escritor del blog en cuestión. Además, haciendo gala de un libertinaje de expresión exacerbado, suelen usar la efigie del Masiosare Anónimo para comentar. Al día de hoy no he recibido un solo comentario nefasto que se atreva a dejar siquiera su nombre, y miren que ya voy por la maestría en este tema. De hecho, y para que vean de qué hablo, a continuación dejo mi

TOP FOUR COMMENTS NEFASTOS HACIA CLAXONâ„¢

1. “¿Ya te identificaste como un ardido? El primer paso es aceptarlo, que bueno que ya lo hiciste. Ahora, solo te queda, dejar de serlo.�
Este lo dejó una ex luego de un post en que, según ella, me robé un chiste suyo. Nada que decir.

2. “Y asi le dices chingón a lo q escribe?? un wey o lo q sea q no puede abrir un campo de discusión… no me chinges, no tienes nada q hacer aqui. Y tu golden (hombre o mujer, un poco subjetivo)no tienes ni idea de lo q es bueno, mejor le mi blog.â€?
Este mereció un post llamado “Elogio a la estupidez�, en el cual, en buena medida, analizaba su soberbia vs. su evidente discapacidad verbal. En ese post, por cierto, terminaba yo con una frase que hasta hoy me parece grande: “tú, imbécil con Royal, sigue mirando las estrellas�.

3. “nadie presume de nada y eso es falso no por ser pobre vas a tener un gran pene y si lo tubieras lo utilizas ganas dinero y te compras un gran auto eso lo invento algun embidioso que a trabajado toda su vida y no a podido comprarce un buen auto y no porque tu me digas voy a andar en un dapsum modelo 77 sola mente por que este blog no me deja usar mi html si no te lo demostraba asta con imagenes pero ni modo�
Éste es uno de los 30-y-tantos comments de lectores molestos por la crítica que he hecho al reggaetón. Quizá es mi comment favorito de todos ellos, no sé si por la secuencia lógica incuestionable que evidencia la relación entre el tamaño del pene y la riqueza material, o por la reinterpretación del nombre “Datsun�.

4. “Pseudointelectual baboso. Ojalá escribieras algo honesto.�
Éste es el último que me han dejado, y fue en el post de “downtown humankind�. Supongo que el enojo de comment se debe en parte a que me metí con uno de los tres temas sagrados de México, que junto con la Vírgen de Guadalupe y los indígenas chiapanecos, es Tijuana.

Cabe mencionar que ninguno de estos comments tiene remitente, salvo por el del reggaetón, firmado por Zero the Father, quien, por otra parte, no deja ningún trackback.

Así que, sintetizando, debo decir que este es el último post que escribo sobre la blogósfera, sencillamente porque he dejado de creer en ella como panacea comunicacional. Seguiré posteando porque es mi escaparate y mi ejercicio, pero ya no espero que esto resuelva cuestiones de comunicación en ningún lado. Todos los comments son bienvenidos, y, en lo que a mí respecta, un comment nefasto es tanto como ser, como dijera el Chanfle II, un “fan de clóset�.

Y cierro con la misma invitación que hizo el amigo Briseño: a todos quienes lean este post, los invito a dejar un comment, aunque sea para saludar. En el fondo, también quiero saber cuál es el raiting de mi probecito bló.

Ah, y no: no pienso dejar de escribir lo que me venga en gana.