Con orgullo puedo decir que los últimos seis meses he aprendido un par de cosas, a saber: lavar los trastes sin gastar tanto jabón, lavar la ropa, hacer mi cama cada mañana no-matter-what, cocinar toda clase de platillos de la Alta Comida Casera Mexicana (entre los cuales destacan el arroz rojo, el fideo seco y las albóndigas), curar una cruda antes de que llegue, mirar por la ventana (cosa que no sabÃa hacer, pero no sabÃa que no sabÃa), apreciar una tarde por lo que es, disciplina, leer a Oliverio Girondo y a Parra, qué es el Crack, a hacer ejercicio por dogma cada mañana, el dolor que implican 180 abdominales de jalón, que los brazos no sólo se ejercitan con lagartijas, que los banquitos de la cocina pueden servir de pesas, que el ejercicio lleva a la contemplación espiritual y a la paz, a escalar montañas de breve modestia, a meditar, a ponerme en contacto con mi yo del otro lado, a no acercarme a las amigas de mujeres de mi pasado, a no acercarme a mujeres que haya conocido por internet, a conseguir tragos gratis, a sacar autos en reversa de callejuelas chocarreras, a no dejar el auto estacionado en la Condesa, a qué huele un table, a qué sabe el Jack Daniel’s, cómo se vuelve Fito loco a las tres canciones, lo que es tener un i-pod, lo difÃcil que es salir del paso con mil pesos, lo celosos que son los escritores (y los jefes de los escritores) de su propio trabajo, la fe ciega que la gente normalmente deposita en proyectos destinados al fracaso, lo infinitamente complicado del mundo laboral independiente, entre muchas otras cosas. Sobre todo, creo, he aprendido a tomar decisiones, cosa que mi padre impulsó desde que tenÃa yo 12, sin mucho éxito. Ahora, diez años perdidos después, lo comprendo.
Y es por eso que hoy me reintegro al mundo laboral formal. Y con gusto. Con mucho gusto. Curiosamente, regreso al lugar del que me fui, con convicciones nuevas: ahora tengo una oficina soleada, un proyecto mÃo-todo-mÃo, un calendario preciso, y una disciplina férrea que me hará cumplir con mis ocho horas de corrido (de 8 a 4) para tener la tarde disponible para otras cosas – léase: atender un proyecto freelance que, por lealtad, no pienso soltar; un proyecto de amigos que, por convicción, no pienso soltar; un proyecto de letritas que, por terquedad, no sé cómo soltar (but I love it).
De tal suerte que, como el héroe de cualquier cuento, me siento regresando del exilio. Pronto: la nueva temporada.
Diciembre 13th, 2006 at 9:33 pm
Yo lo que aprendido en estos 4 meses en el paìs de Mundo Laboral es a sobrevivir con 1500 pesos y vaya que uno tiene que ingenieniarselas con lo caro que esta la renta y el telèfono. Saludotes hasta alla desde aca!
Diciembre 14th, 2006 at 6:39 pm
Le faltó decir que también aprendió cómo hacer una repisa para libros y qué hacer cuando uno se encuentra crudo en una sala rodeado de progesterona… En el proyecto de letritas hay que darle a Moravia Maestro!!
Diciembre 16th, 2006 at 2:49 pm
Vaya que bien! me da mucho gusto lo que leo. Espero que todo vaya bien y sino que usted sepa salir adelante.
Muchos saludos
Diciembre 30th, 2006 at 11:16 pm
Bienvendo… más que bienvenido.
Marzo 28th, 2007 at 9:45 pm
Veo que las cosas han cambiado, espero sea para bien, suerte con eso.