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¿quién es feben?

Enero 31st, 2007
Bueh: para los desesperados que creyeron que eso de irme iba en serio, va un disclaimer. Si me voy o no, es otra cosa: por el momento, va el más reciente batón que ronda por la H. Blogósfera.

1. Primer nombre: Ruy Feben, por convicción
2. Segundo nombre: Rodrigo Díaz, según el acta de nacimiento
3. Primer apellido: Díaz o Feben, según se vea
4. Fecha de nacimiento: 2 de julio de 1982
5. Como te dicen: Rod, Rodo, y, mi favorito personal, Rodoberto (mi madre se infarta, lo cual es lógico luego de un mes de haber pensado para escoger mi nombre)
6. Lugar de nacimiento: El hospital Metropolitano. Sí, en la Condecci.
7. Signo del zodiaco: del solar, Cáncer; de los otros hay una larga letanía. Pero por mi numerología soy 11, 2 y 7. Quite a karma.
8. Estado civil: Adicto.
9. Color de ojos: Verde agua sucia
10. Color de cabello: Escaso
11. Estatura: 1.70 mts (believe or not!)
12. Número de calzado: 8
13. Equipo de fútbol: No.
14. Equipo de básquet: Tampoco. Pero en algún momento de mi vida fui muy fan de los Sonics de Seattle.
15. Un deporte: Yoga. ¿Cuenta?
16. Profesión: Aspirante a leyenda
17. Idiomas: Español, Inglés, Italiano, y actualmente en aprendizaje de Portugués.
18. Un auto: El que me mueva y no sea caro.
19. Un animal: Tigre blanco.
20. Un color: Guinda.
21. Época en la que te gustaría vivir: Ésta.
22. Un libro: “Movimiento perpetuo� de Monterroso, “Ficciones� de Borges, y “El Gólem� de Gustav Meyrink.
23. Un programa de TV: Seinfield.
24. Un dibujo animado: Family guy
25. Una película: Garden State
26. Una actriz: Natalie Portman
27. Una flor: de loto.
28. Una fruta: Manzana.
29. Tienes un piercing o tatoo?: Si. Un triskel en el hombro izquierdo, de reciente hechura.
30. Un país: Toda América Latina
31. Una comida: Toda.
32. Una bebida: Rocker (whisky con coca)
33. Un postre: Cheesecake.
34. Alguien a quien admiras: El Dalai Lama.
35. El hombre más lindo: Yo
36. La mujer más linda: TK.
37. Bandas de música: Soda Stereo, Blur, Phoenix, Frou Frou, Portishead.
38. Un amigo/a a través de la web: Bastantes.
39. Un restaurante: La Alcantarilla.
40. Un perfume: Polo Blue
41. Tiempo libre: Toco guitarra, leo poco, escribo mucho, bebo café y medito.
42. Marca de cigarrillos: Marlboro.
43. Peor defecto de una persona: Egoísmo
44. Mayor virtud de una persona: Coherencia, convicción.
45. Lo más lindo de la vida: Disfrutar cada plato de cereal.
46. El día más feliz: Todos.
47. El día más triste: El que no se atreve uno a disfrutar.
48. Un defecto propio: Soberbia.
49. Una buena virtud tuya: Todas las que tengo son buenas.
50. Un buen recuerdo: Uf. De eso vivo.
51. Qué te hace llorar: Casi nada.
52. Qué te hace reír: Las noticias de políticos.
53. Un miedo: los chinos
54. Un sueño cumplido: Escribir una novela
55. Una frustración: No haber publicado dicha novela ni cualquier otra cosa, ni haber hecho un disco.
56. Marca de ropa: Supongo que tendría que ser algo como Diesel o Zara… pero en general no compro mucha ropa.
57. Una meta a corto plazo: Ir a Berlín.
58. Una meta a largo plazo: Fingir mi muerte
59. Un amor imposible: Las matemáticas.
60. A quien odias: A Pedro Páramo, el personaje.
61. Una letra: K
62. Un día: Friday (I’m in love)
63. Eres feliz: Cada vez más.
64. Como te sientes: A punto de estallar, pero rico.
65. Te duele algo: La cara.
66. Amas a alguien: Es la idea, pero todavía no.
67. Extrañas a alguien: A la Coca Citra.
68. Tienes todo planeado: Por el contrario, no sé ni qué voy a hacer hoy a las ocho de la noche. No creo mucho en ciertos tipos de planes.
69. A quien le darías un beso si lo tuvieras al lado tuyo: ¿Es en serio?
70. Los ojos de: Ibid.
71. Insulto que siempre te guardas: Cualquiera que tenga que ver con la estupidez ajena (¿qué? No todos los idiotas tienen la culpa de serlo).
72. Última película que viste: Back to the Future II
73. Tienes buen humor: Casi siempre.
74. Canción que te hace llorar: Ninguna. Pero “Let go� de Frou Frou me vibra.
75. Eres muy criticón/a?: Más de lo correcto.
76. Tienes paciencia?: A veces tengo tanta, que rayo en lo imbécil.

should have signed a prenup

Enero 23rd, 2007
El escenario tendría que haber sido (de modo casi dogmático) un restaurante nocturno a la luz de las miradas furtivas de las orejas de mesas indiscretas. Él debería llevar una corbata de color frío para aminorar la carga de la culpa, y él debería verse radiante, exigente, a punto de protagonizar su primer Broadway o de convertirse en drag. Las intenciones, a todas luces, deberían quedarse con el abrigo en el perchero y todo debería parecerse a una escena de manteles guinda dispuestos al estilo americano sobre gabinetes que parezcan intentar distribuir de manera más o menos uniforme la tensión sobre la alfombra de velas quietas (y seguramente falsas). Ellos están a punto de tener la última conversación sobre una relación que nunca ha sido del todo sana, y lo saben, tanto ellos dos como el resto. Intuyen, luego de leer las ruidosas líneas del tiempo, que no da para más. Sencillamente, detrás del cuadro azul idéntico desde hace un mes, oculto al calce del silencio, está el presagio prometido del abandono. Él lo sabe y él lo sabe también. El primero en hablar es él.

- ¿Y qué? ¿Qué has sabido de la banda?
- Poco. Desde que te largaste apenas pasan a visitar. Esos amigotes tuyos… si ya sabía yo que nada de buenas influencias.
- No los culpo. La verdad es que tú solo eres bastante poco.
- Si sabías eso desde el principio, ¿por qué me aceleraste? ¿eh?
- No sé. Supongo que estaba aburrido.
- Puto de mierda…
- Frígido asqueroso…

Callan. Él no puede evitar recordar episodios traspapelados como baraja de charlatán. Cierto: al principio, la sola idea de admirarlo le parecía suficiente. Así: suficiente, una totalidad inmaculada que no requería del otro más que para contar. Ahora tal suficiencia le parecía raquítica, vacía. Sí: son dos años de terrible cotidianeidad, son más de setecientostreinta días embutidos en el culo de su conciencia. Tampoco que haya sido fácil, para ninguno de los dos. Él sabe que sin él la locura era una cuestión de espacio; él sabe que sin él, la existencia era vanidad. Así había comenzado todo. Una noche de silencio reptil, una descarga de ego y un lugar feliz. Luego, el 2006 y sus promesas inconclusas. Finalmente, un silencio jurado y un fusilamiento aplazado, sin últimas cenas ni máscaras negras. Eso no era fusilamiento, se decía él, eso se llama pelotudez de las que truenan. Desde que él se había ido, él sólo era un espacio desierto. Un puto pedazo de tierra sin chiste ni historias que contar. Una boca sin besos.

Él se justifica y recuerda.

Pasa que no he podido escribir. Me siento lejos, pero no lejos como cuando uno viaja. Lejos como quien se sabe incapaz de tomar la mano de alguien sentado inconvenientemente a un lado. Como quien mira sin poder descifrar una respuesta terminante. Lejos como un espejo sin vaho. No es como que hayamos estado cerca nunca. ¿Recuerdas el día del mensaje perdido? Fue la vez que estuvimos más cerca de lo cerca. Y no pasó. Tuve miedo.

Nuestro momento más feliz fue siempre el futuro. Y de eso, mi niño, se sabe que hay déficit desde hace años. Es tan mal negocio, que sólo a ti y a mí se nos ocurre enfrascarnos en ello. Después de todo, tiene sentido… Sólo emprendiendo una empresa completamente imposible podríamos haber creído que dos como tú y yo podíamos estar más de tres días de la mano.

- Y después de todo, ¿qué? ¿Tuvimos buenos momentos?
- Tuvimos buenas ideas. Los momentos no pueden ser ni malos ni buenos, porque comúnmente no son. ¿Te acuerdas del día del abuelo?
- “Uno escribe como si le hubieran extirpado la vida por miedo a que nadie quiera tocarla�. Sí. La próstata fue un bonito detalle… O el de escribir.
- ¿Cuál de los veinte?
- Bueno: que esa idea tuya de ir por una cruzada por la justicia social… ¿de verdad crees que alguien te entendió?
- Creo que por lo menos lo intentaron. Nunca fuiste muy articulado, querido.
- Cierto. Monterroso debe estar cagando en su tumba. El papel de baño por mi cuenta.
- Lo cierto es que nunca debiste haberte metido con el reggaetón. Además, mientes: lo bailas, y te gusta.
- Siempre miento. Lo cual encierra en sí mismo una paradoja. La cosa es que me gusta la ficción, que, creo, es una mentira constructiva.
- ¿Siempre mentiste? ¿En todo este tiempo ninguna cosa fue completamente cierta?
- Ninguna. Todas siempre tuvieron un ingrediente, no de mentira, sino de ficción galopante, que no hicieron más que hacer de la verdad una verdad con fleco. Pero para eso era esto, ¿no? A mí me dijeron que la cosa era la felicidad, y yo les creí. Los primeros mentirosos son ellos.
- Nos hemos divertido, ¿cierto?
- No lo sé. La diversión, mon cherry, es como el amor de tu vida: sabes lo que es sólo hasta que lo pierdes.

Se miran y concluyen de un modo independiente que, por fin, es así como se siente la ruptura: de cierto modo, se parece a una camisa encantadora que se rasga de pronto; de otra forma que no entienden muy bien, es como una nube que ha surcado todo el día para encontrarse con el atardecer al oeste. “Son horas nalga, tío�. No: son horas alma. Se miran sin profundidad ni pretensiones, con un reojo frontal que hubiera hecho crispar al más temerario de los perros. Por fin, Feben se confiesa:

- Es que no he podido escribir. No he podido. El mundo está en mi contra y se ha vuelto demasiado aburrido o demasiado excitante. No he podido…

Y es aquí donde su blog lo consuela, sin muchas ganas:

- No es tan importante, pasa nada. Velo como un cambio de frenos. Necesitas tiempo.
- ¿Otra vez vendiendo futuro?
- No, tío. Buenas ideas, nomás.
- “Uno escribe como si le hubieran extirpado la vida…�
- No importa; ya terminó el transplante.
- ¿Y ahora?
- Escribe como si pudieras montarte a la vida. Tócala.
- Necesito tiempo.
- ¿Otra vez vendiendo futuro?
- Sí: el mercado está desierto.
- *sigh* (I should have signed a prenup…)

- ¿Así se siente el fin, entonces?
- No, este no es el fin de nada.
- Por fin, ¿firmo el acta de divorcio o no?

La cámara se aleja: el sonido va a fade out: alcanzamos a ver a Feben dando a su blog el monosílabo definitivo: se abrazan y parecen confesar una última ofensa: lloran bajo el paraguas de una sonrisa dibujada desde las entrañas: se miran: cogidos de la mano: se abrazan: la cámara sale del restaurante, en nada parecido a uno de mesas rojas y velas artificiales y actas de divorcio.

CORTE A:

- Hey, Albert! Good luck exploring the infinite abyss!
- Hey! You too…