el famoso pasagüero
Ni de lejos soy una persona cool. Pues, ni de cerca, ni visto con cariñito. Lo que quiero decir es que no entiendo el uso trascendental de la droga, el electroclash no me toca fibras sensibles, no creo que La Irreverenciaâ„¢ sea lo mejor que le haya pasado a la historia de la humanidad, ni “Toop Toopâ€? me parece la canción más “acáâ€? de la historia reciente; no uso playeras con motivos “culturalmente graciososâ€?, no frecuento conciertos de los Artic Monkeys o de The Killers en escenarios “alternativosâ€? (de hecho, descreo un poco de la palabra “alternativoâ€?), el Che no es mi Ãdolo, el peinado despeinado no es mi aspiración (sencillamente porque no puede serlo), y, en la vida, todo me parece más “chidoâ€? que una pelÃcula de Kubrik o de Lynch. Me gusta Soda Stereo, y mi Yo-pod® igual tiene rolas de Placebo que de Tori Amos que de Rhianna; uso camisa casi siempre (a veces hasta camisa de cuadritos), tomo café en Sanborn’s y chelas en donde me cuesten menos de 35 varos, uso el transporte público más por necesidad que por experiencia antropológica, y podrÃa pasar la vida entera viendo “Back to the futureâ€? con singular alegrÃa. ¿Asà o menos cool?
En este contexto, comprenderán que me las he arreglado para estar bastante desconectado de muchos de los lugares de Ondaâ„¢ durante los últimos cinco años, tanto de un lado como de otro. Igual desconozco el “Shineâ€? que “La Bipolarâ€?. He preferido pasar mis noches de borrachera en casa de mis cuates o en lugares que me proporcionen cierta intimidad (uno de ellos, mi favorito, sin duda, el San Diablo, sobre Av. Revolución). Si no frecuento otros bares y lugares de Ondaâ„¢ es, sencillamente, porque no entiendo nunca la pose que hay que tomar. Admitámoslo: en esta ciudad beber implica cierta actitud que, por otra parte, yo no tengo, y que, a diferencia de muchos, no me interesa fingir. Además, las pocas veces que llegué a intentarlo todo me salió mal: cuando tenÃa que llegar super fresita para que Chepe-somos-cuatro me dejara pasar, tenÃa el tino de pintarme de negro las uñas, y entonces el jueguito de levantalamanoyruegaporatención se salÃa de toda proporción y valÃa madres; cuando tenÃa que ser altercool, amanecÃa con ganas de usar camisita y saco y entonces, de nuevo, a cagar.
Asà que por salud mental, opté mucho tiempo por hacerme de mis propios nichos de briaguez, y todos muy contentos. Sin embargo, el sábado mi amigo Ro tuvo la genial idea de ir al Pasagüero. Yo habÃa oÃdo mucho sobre el lugarcillo, porque tengo entendido que en los últimos años (o meses, no lo sé; desde que pasé el cuarto de siglo perdà la cuenta del tiempo) se ha convertido en algo asà como head-quarter de la crema y nata del altermundismo (mundial) chilango. Ahà han tocado bandas de cierto renombre (tip: dentro de dos semanas toca Volován), y de las pocas veces que he escuchado Reactor me queda el recuerdo de Julio diciendo “este viernes en el Pasagüeroâ€?; durante mis últimos semestres en la Ibero (sÃ: fui a la Ibero, y-qué-y-qué) una plática recurrente de lunes incluÃa a los hipsters más grotescos de La Fuenteâ„¢ presumiendo que “no sabes el tapón que me puse el fin en el Pasagüero, goeiâ€?. Grotesco: siguiendo las reglas sociales de la Banda Fuente Iberoâ„¢, el Pasagüero debÃa ser un lugar donde te tratan como si fueras Razaâ„¢, pero te cobran como si vivieras en Bosques.
Mi percepción no estaba tan lejos. Momento: antes de que empiecen a flaguear mi blog, tengo que decir que la pasé bien, a pesar de que algunas cosas sà me molestaron un poco. Para no errarle, mejor vamos a las
5 cosas que me gustaron o me disgustaron del Pasagüero
(en orden de aparición y sin ningún afán de cabrear al amable e-lectorado altermundista, algunas cosas chidas, otras bien chacales)
1. El boletito del pulque. A la entrada hubo que pagar 50 varos de cover disfrazado. ¿Disfrazado de qué? De trago, por valor de 60 pesos. Emocionados nosotros, corrimos raudos a buscar una cuba o un tequilita… pero ¡oh, sorpresa! El boletito sólo era canjeable por un vaso de pulque. Replanteo: los cincuenta varos eran canjeables por un vaso de pulque que en cualquier lugar de Hidalgo se hubiera conseguido por cinco. Eso sin contar el engaño del trago gratis ni la frustración por tener que pagar esa primera cuba, tan gratuita ella.
2. El servicio. No es TAN malo, pero es lento. Se llevan con uno de piquete de ombligo, pero en algún momento uno no siente que esté hablando con el que trae la cuenta, sino con quien la va a pagar. ¿Me explico?
3. La ubicación. Debo confesar que yo nunca habÃa ido de reven (goei) al Centro. Creo que algo muy bueno del pasagüero es que está en uno de esos andadores tan lindos y tan patrocinados por don Carlos. Además, a los alrededores del lugar hay sevenilevens que permiten comprar cigarros a precios normales, una cantina que vende caldo de camarón a las dos de la mañana, y, ni más ni menos, la explanada de Bellas Artes, en la cual siempre es divertido terminar la peda. Además, es como folclórico el Centro, ¿no goei?, como que uno se siente bien mexicano, como en nuestra tierra, tipo y asÃ, ¿ya sabes cómo?…
4. El allure. Seh, digo: el lugar está en el centro, es promocionado por Reactor y se llama “Pasagüeroâ€? (bonita alegorÃa del caló del terruño). Y uno tiene que estar consciente de ello: mucho altermindista, mucho extranjero renegado (aunque también habÃa hartas suecas de muy buen ver… ¡y hasta bañadas!), mesas de Corona, una estatua de Tin Tan junto al baño, digo, por dios, venden pulque, eso explica muchas cosas. Lo cierto es que el lugar me gustó. No es TAN pretencioso como esperarÃa. Es decir: sà hay mucho Ibero cosechando attitude; pero creo que, dentro de los lÃmites, la gente va más porque le gusta que porque le gustarÃa que le gustara. Salvo por la niña que después de bailar electro dijo que tenÃa un premio de baile (cosa que le tiene que ir a creer su novio belga), todo bien.
5. La música. No puedo decir que no me gustó, básicamente porque es raro que la música de cualquier lugar me disguste. Sà me inquieta un poco el brinco de Justice a “Cómo me duele que te saquen a bailar�, pero digo: nada que no pueda aguantarse al calor de las cubas.
Asà que, con todo y mi camisita negra que nomás no se adaptó nunca a las rastas de una compañera de mesa, tengo que decir que la pasé muy bien. Aun cuando nos persiguió un caco mientras caminábamos por 5 de mayo, y aun cuando, en efecto, hube de terminar la noche en mi San Diablo de confianza, contándole a la Pili como yo nunca jamás podré adaptarme del todo.

Julio 9th, 2007 at 4:37 pm
jajajajajajaja estás re cagado, me caiste bien aunque no seas cool, de hecho está cabrón definir que chingados es ser cool, pero ni pedo, estás cagado
Julio 9th, 2007 at 6:19 pm
no te acabé de leer. llegué a tu blog x mera casualidad. estoy algo apurada… pero con los primeros tres párrafos fue suficiente para decirte que me caes rebién. y además (tú lo sabes) escribes de pelos. cuando regrese a méxico te leo completito y opino bien.
un beso!
Julio 9th, 2007 at 6:23 pm
además… yo no sólo conduzco sino que tengo un microbusero en el corazón. me fascina manejar… asà que ya hallamos un punto de intersección. ahora sà ciao =)
Julio 9th, 2007 at 8:17 pm
SÃÃÃiÃ! Todos podemos vivir sólo viendo Back to the future!!!! Yeah!
Agosto 20th, 2007 at 4:44 pm
Y la wenperla?? que segun regresaba y ni cierto. .
Marzo 6th, 2008 at 3:00 pm
Pues, conoci a pasaguero hace 2 años en una de sus fiestas de aniversario viendo a la gusana ciega… lo malo es que me paso el clasico estuve en la fiesta hasta que … bueno me puese una monumental peda que mi amiga que no sabia como iba a manejar mi carro … pidio ayuda a gente del antro que con gusto la ayudo llevandonos sin ningun otro interes a nuestro depa. Pensarias que no volvi al pasaguero despues de semejante oso, pues al contrario como ya tenia entrada libre por conocer a los chicos que trabajaban ahi.. pues no salia de ahi… hoy se cumple dos años de ese evento y de nuevo tengo entradas gratis para el aniversario de ibero 90.9 !!! Nos vemos alla!!! me encanta como escribes
Abril 9th, 2008 at 7:55 pm
Eso es todo…!!!! San Diablo te quiere y te agradece querernos tanto.
Pilar
Julio 2nd, 2008 at 2:46 pm
Me identifiqué mucho contigo. Tengo amigos wannabe hipsters que escuchan electroclash, van al pasagüero y al cultural españa. Me cabrea que ya todo eso esté de moda, todos los lugares están invadidos por ellos. Mueren de ganas por subirse a un camión o ir a un concierto de Polymarchs, y ya que están ahi les da miedo porque está muy “naco”. Como ves?