taxonomÃa chilanga 1: “tú que eres taxista y en el aire las componesâ€?
A veces, uno se sube a un taxi y el amable conductor resulta especialmente antipático, como una patada en los codos o como un ataque de comezón en el nies. Antipático, pues. No me refiero a los señores que se enclaustran tras un gesto de huevo revuelto, ni a los que tienen su ride repleto de pimping del América (aunque irle al América, y sobretodo exaltar el fanatismo, sea más naco que coger con calcetines), ni a los que parlotean de polÃtica o de historias de taxi (op. cit. Arjona), creyendo que el mundo se mueve en un libre. No: me refiero a los que saben a qué huele el Pedo Universal©, los que presumen de haber mamado del Cosmos®, los que dicen tener a diosâ„¢ por cliente frecuente todas las mañanas; pues, a los que SABEN QUÉ PEDO… pero no pueden hacer nada sencillamente porque “la vida está difÃcil, joven, ya ve, yo con tantas ganas y nomás un taxiâ€?.
Esta subespecie del filum Ruleterum, dentro de la familia Transportis Chilangus, que se regodea en su sabidurÃa envidiosa y artificial, que es fanática de Mariano (es muy Mariano) y que lee ocasionalmente los best sellers de promoción en puestos de revistas, recibe el nombre de “Taximicus Veritasâ€?: portadores de toda verdad, en un estado contemplativo que sólo puede adquirirse luego de muchas horas en Eje Central y a lo largo de severas dosis de coca de a litro, han venido al mundo para iluminarnos con su sabidurÃa a cuatro ruedas.
Como Peatón Certificado®, me topo con uno de estos cada martes de mercado, cuando la matrix y mi despertador conspiran para que yo salga tarde para ir a cualquier parte. No se les confunda con el amable viejecito que recurre a los buenos viejos tiempos para quejarse del súbito arreglo que tiene a Insurgentes parado de cabeza, no. Normalmente, el Taximicus Veritas recurre a la más mÃnima provocación para ensartar en una conversación autoinducida un argumento (generalmente de lógica “ineructableâ€?) que se ha aprendido de memoria, del cual no sabe pronunciar bien una sola palabra. Por ejemplo:
- Taximicus Veritas: ¿Cómo ve el clima, jovenazo?
- Ruy Feben: Lluvioso
- TV: ¿Erdá que s� Si ya le digo que eso del cambio flemático se nota por todos lados…
- RF: (!)¿E-eu?
- TV: SÃ, hombre, el cambio flemático. Ya ve que con eso de que estamos destruyendo la carpa de ozono y cortando mil-ocho-mil hectáreas de selva abrazónica cada año, pos asà nos estamos comiendo al planeta…
- RF: C-claro…
- TV: Pero la culpa la tienen los polÃticos. Con eso de que nomás no quieren aprobar el Protocolo del Joto, pos nomás no. Si yo fuera polÃtico, vaya usté a ver si no le ponÃa en su madre a todos los empresarios que no quieren cerrar la buchaca. ¡Si la solución está bien sencillita! Pero estos derechistas vende patrias y además fraudulentos, que no dejaron llegar al López Obrador… ése sà que era bueno, ya le digo. Si ya estarÃa todo verde, que te quiero verde… ¿ya sabe? Como el poema ese del Amado Neruda, del verde que te quiero verde, como campo de amapola…
- RF: (*sigh*)…
- TV: (termina, mal, de recitar algún poema que desconozco) Pero pues sÃ, jovenazo, si luego luego se nota que estos marchantes no saben nada de polÃtica, mucho menos de filosofÃa ni de poesÃa… Pero mire, como decÃa Platón, coito ergo sum. ¿Sà sabe lo que significa? Apoco no… ¿No sabe? ¿Sà sabe? “Aprovecha el dÃaâ€?… eso mero, que los gobernantes aprendan, ya le digo, a ver si asà nos dejamos de pendejadas y llegamos al premier mundo…
El Taximicus Veritas se distingue por haber leÃdo alguna vez algo de Octavio Paz y por saber que ese mismo personaje ganó el Nobel; y es justamente eso lo que lo convierte en eructito. Tiene bocio en la capacidad de relacionar los datos, y normalmente no tiene la más pálida idea de lo que está diciendo. Básicamente, su acervo noticioso terminó cuando “Monitorâ€? salió del aire. Descree de López Dóriga, Brozo, Hechos y el Reforma por igual, sabe que sus “tenenciasâ€? polÃticas tienen que ver en algo con Marx y, casi siempre, ejerce alguna labor con la que dota al mundo de una sabidurÃa crecida. Porque, si a algo ha venido el Taximicus Veritas al mundo y a Chilangia, es a revelarnos una verdad absoluta como el tráfico de las siete. Son poetas, pintores, tienen cafeterÃas, barajan en su cabeza ideas geniales para hacer negocios multi millonarios, son activistas polÃticos, sociales o religiosos, maestros en sus tardes libres, miembros del grupo de padres de familia de la secu 23, exfumadores, alcohólicos rehabilitados, lectores de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, conocedores infalibles de la ciudad de México, migrantes arrepentidos, hijos de campesinos, amigos de comerciantes de Tepito, y, en fin, cualquier cosa que les permita entender a cabalidad el mundo de una sola sentada; pero jamás nunca serán profetas del silencio. Generalmente no entienden el concepto de la prisa ni del cuidado, y, de algún modo, se las arreglan para oscilar entre el peligro siempre inminente y la tardanza a quemarropa. Son “hommes de la Renaissanceâ€? al 21111.
Los hay de varios tipos pero, en su aspecto, todos ellos coinciden. Utilizan lentes de gota, se sienten la versión “leidaâ€? de Jorge Negrete o Antonio Banderas, son casi siempre misóginos y lavan su auto con una compulsión exagerada. Tienen pick-up-lines claras, asà como punch-lines estudiados, infalibles, mortÃferos y perfectamente estúpidos. Un breve glosario (es decir: cuando escuche usted una de las siguientes, haga como que es sordo):
- Yo tengo el remedio perfecto para la gripa. Consiga sal marina y luego…
- Pues deberÃan prohibir que manejaran las mujeres, ¿no cree?
- ¿Usted profesa alguna religión, joven?
- Los que se quedan con la lana son los de las cafeterÃas. Yo por eso, cuando pueda, me voy a Jalapa y…
- ¡Le digo que “esa calle de la derecha� se llama “Los Juárez�!
- Como decÃa Ortega y Gasset…
- ¡No, si yo por eso lo dejé! Ya me dolÃa todo el pecho, y cuando el doctor me dijo que tenÃa una EPOC…
Aunque, la verdad, no hay remedio. Si el Taximicus Veritas se siente cotorro, no hay manera de evitarlo. Uno podrá hacerse estúpido simulando leer algo importantÃsimo, simulando escuchar música con potentes audÃfonos, mirando la calle distraÃdo como si acabara de ser abandonado, pero no: el Taximicus Veritas aprovechará la menor provocación para hacerle caer en sus embistes. Aprovechará al preguntar si trae cambio, si sabe cómo subir a Centenario o si es a usté a quien le habla esa güera de ahÃ. Como lombrices psi, se inmiscuyen por los recovecos de nuestras más profundas inseguridades. Como un programa de Carmen Salinas.
Además, reaparecen. Yo tengo dos de cabecera: uno de ellos tiene voz chillante, aglutinada, y habla como quien ha escrito un Ulises; el otro es poeta y aprovecha la menor provocación para usar las palabras más rimbombantes. A ambos odio por igual, y si los tuviera frente a mà en otra situación que no fuera mi transporte pronto, los asesinarÃa a punta de citas de Girondo o a base de estampidas de llamadas telefónicas fingidas para que se concentren en lo suyo.

Julio 10th, 2007 at 7:08 pm
¡¡¡qué darÃa por kitarme el miedo a manejar y asà omitir a estos célebres personajes taxisteros de mi excursión semi-diaria a xochimilco -_-;
Julio 11th, 2007 at 11:30 am
Ja ja ja coito ergo sum jajajaja
Si en realidad existen estos especimenes, el que yo encontraba con mayor frecuencia es uno que creÃa en algo raro asi como el kabala o quien sabe que y daba consejos para llegar al mayor grado de iluminacion espiritual y te hablaba de el profeta que vivio 650 años jajaja
descubri que (como dice polo polo) la mejor respuesta es un brillante -aja-que no te compromete a nada jajaja pero no ofende perfecto para el avionazo.
harrrggg malditas letritas las odio las oooodioooo
Julio 12th, 2007 at 7:09 am
Coger con calcetines, sublime.
Yo también tengo uno de cabecera (taxista, al que cogÃa con calcetines lo despaché a la primera FO)
A este especÃmen le da por disfrutar Radio Sinfonola a las 4 de la mañana “Amorcito corazoooooón yo tengo tentación…” muy romántico él. Y su unidad huele a naftalina.
Ay que linda es la madrugada…
Julio 12th, 2007 at 2:40 pm
jajajaaja yo también postee de lo mismo hace tiempo….
Es que en verdad no se qué sea peor, si venir en un taxi o manejar en contra de ellos.
Matarlo con Girondo y sus Espantapajaros jajaaj genial
Julio 14th, 2007 at 3:49 pm
Oye Claxon qué bueno eres. Tu blog es el que más me gusta y lo del Pasagüero no tuvo nombre, es verdad! asà son todos los que van, menos yo, obvio (eso han de creer los otros mil).
Ay, quiero un taxista asÃ, están de guión. Y tu coche?
Besos, te veo aquÃ.
Julio 15th, 2007 at 1:43 am
Sea como sea y sea el atole que nos toque, no sabes la felicidad que me da ver que un blog (y otro y otro) han ido dando resultados. Si, el ocio y saber de tu vida me hizo meterme a la pagina de Chilango y buscar donde jijos escribes.
Rod, te deseo todo el éxito y la luz de siempre.
Y como dijo un sabio chino: “el que escoge, no coge”
Tu fan n.1 (patentado)
JC
Julio 15th, 2007 at 6:00 pm
que si no soy tu fans….
interesante reflexión,
jajaja como decia Ortega y Gasset… la fisionomÃa de las masas, precisely, es lo que lo hacen a el un taxista y a ti un montataxis,
aaaaaaaaaarre mijo, que uste trae porra
besoooos
la fancy!
Julio 15th, 2007 at 10:51 pm
“Coger con calcetines” ¿Dónde he oido eso antes? Hay una especie peor: el taxista gigoló/pornstar/seductor arjonesco que le da por contar sus proesas sexuales al inocente pasajero. LO PEOR.
Julio 16th, 2007 at 3:07 am
Es oficial, tu blog me hace más feliz jajaja.
Oye, dime, ¿de dónde diablos sacas las letritas que le pones a todo??? Son unos bebés y no sé cómo usarlas!!!!
Nunca habÃa recorrido un blog enterito. Puedes sentirte halagado mi querido Ruy Feben [y pa’ que el halago sea completo, no tomes en cuenta que tu blog sólo tiene 3 posts y una frase, lo que facilitó que lo leyera en su totalidad jajajaja].
Oye, y qué no interactúas con quien te comenta??? Ya como tienes doctorado en “Blogueando de por vida” te sientes muy importante y no contestas nada?? Jajajajaja Besosss!
Julio 17th, 2007 at 8:47 am
Jejeje, hÃjole, que taxistas tan cultos te has encontrado! Yo a ninguno, de veras que a ninguno lo he logrado escuchar hablar del “Protocolo del joto” ni de ningún otro acuerdo internacional-politicoso-ambiental… Si los ves, avÃsame para fotografiarlo!!!
Saludos!