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corte comercial

Enero 30th, 2008

No me vayan a extrañar: en dos horas parto con rumbo a San Pancho, Nayarit (dicen que, si bien Tepoztlán es Chairópolis, San Pancho debe ser Nueva Chairópolis). Y sí: habrá harta playa, harta artesanía, y la búsqueda intensiva de hipiositas en fogata nocturna playera. Yuju.

Mientras, les dejo con dos sabias reflexiones de Roomie Ro, que bien podrían entrar en el capítulo “Ro se convierte en poeta” en el sitcom de “Los Rodrigos”:

Primero, un poema moderno:

La vida es muy dura,
que dura la vida,
la vida, tan dura,
nada dura

(¡maese!)

Segundo, una traducción emanada de un chinito de la suerte (azul); la traducción atiende al principio italiano de la misma: tradutore, tradittore.

Chinese, Japanese,
eat shit,
don’t give me

Ai les dejo la tarea de la contra traducción. De regreso, muchas historias chairo-playeras. Espérenlas.

sick lullabys (peligros de la vida nocturna)

Enero 29th, 2008

Iba a postear algo sobre los peligros de la vida nocturna; algo sobre cómo el haberme convertido en Editor de Vida Nocturna® de Chilango me ha hecho alguien más frágil y temeroso (léase: alguien con constante pájaro-piedra™, alguien que, inclusive, ha inventado ya otro pájaro-piedra™: el existencial); cómo he sufrido en algunas ocasiones por los grados de alcohol en mi sangre; cómo me cuesta trabajo entender como por qué tendría que parecerme cool la idea de convertirme en P. Diddy región 4, y como por qué todo mundo pone la misma cara de “te cae” mientras me confiesan que no-mames-tienes-el-mejor-trabajo-del-mundo; cómo mi condición física se está yendo al traste y cómo extraño (chaira, chairísimamente) hacer yoga todas las mañanas. Iba a decir que si hay algo bueno en antrear casi todos los días es la llegada de esos otros días (generalmente se apellidan “Lunes”) en los que uno puede dormir toda la noche a sus anchas y disfrutar de la otra vida nocturna, la de uno.

Iba a escribir todo eso, de la vida nocturna, y mi otra vida nocturna, que en últimas fechas invierto en imaginar el día (que ya se acerca, oh) en el que toque con mi banda, todo rockstar y así.

Iba a escribir todo eso, pero me desvelé aprendiéndome la letra de “Mr. Brightside” y “Aquí no es así”, y ahora tengo mogollón de sueño y el maldito sonsonete ese de “now I’m falling asleep” no me deja en paz. *sigh*

ruy, llamó monterroso, dice que le regreses su post

Enero 27th, 2008

Quizá se deba a que no tengo auto y vivo en el ano del suburbio (no: no he encontrado a las prostitutas, pero sigo buscando). Tal vez sea que estoy ensayando como loco con mi banda para una tocada que tenemos en dos (DOS: el pánico) semanas, y eso de montar covers a destajo parece chistoso y hasta fácil, pero requiere de oh cuántos esfuerzos guturales. A lo mejor es que el otro día vi al que será la primera-última leyenda del mundo, Will Smith (cosa que vaya si creo: alguien con los huevos para cantar la canción del Príncipe del Rap se merece toda mi admiración y respeto) matando mutantes por causa de un virus que, irónicamente, llegará en un futuro por culpa de la cura del cáncer, y yo siento que mi vida no camina en la proporción hollywoodense que podría. La cosa es que creo que paso demasiado tiempo en mi casa. Por lo menos para ser El Señor de la Vida Nocturna.

Con decir que el highlight del fin de semana no fue la tremenda borrachera del sábado (auspiciada por el H. depto. De Psicología de la Ibero, siempre tan chabacano), ni su oh cumpleaños que festejamos corroborando que, sí, es la del video porno. El highlight del fin de semana fue la fórmula que descubrimos el Dr. Porter y yo, a saber:

Hay un chiste que me gusta un chingo. Pero qué digo un chingo: un chingo. Hasta tiene fórmula. Va así:

“Oye, xfy, llamó y; dice que le regreses su fy

Cuando x es un sujeto cualquiera que ostenta un rasgo que, digamos, can’t pull off, y es una celebridad o famoso, y fy es un rasgo característico de la celebridad en cuestión. Un ejemplo práctico:

“Oye, amigo emo, llamó Beetlejuice; dice que le regreses sus calcetas de rayas”.

Algo así. Para que se entienda mejor:

“Ruy, llamó Kevin Arnold; dice que le regreses tu idea de sitcom suburbial”
“Ruy, llamó Jay de la Cueva; dice que tienes su Moderatto en tu casa, que se lo pases a dejar”
“Ruy, llamó Will Smith. ¿Que tú tienes su tubito de sangre ese con el que mata mutantes?”
“Ruy, llamó Ron Howard; dice que sí”
“Ruy, llamó Rodrigo Peñafiel. Dice que pares de mamar…”
.

(Sí hice la tarea que me dejó Miss Pinky; está acá.)

natural

Enero 25th, 2008

Creo que olvidé comentar que, entre otras cosas, este año planeo convertirme en músico. Sí: con todo y papelito de frente, que diga “Diploma en Guitarra”, o algo así. A mí la cosa de tener un certificado que me certifique como guitarrista certificado me parece un tanto redundante. También hay que decirlo: no soy un guitarrista natural, ni siquiera uno bueno, pero, como dijera alguien que ya no recuerdo quién es, pienso bien padre y luego se me ocurren buenas ideas para canciones. Es decir: no soy músico ni poeta; pero soy letrista (si viviera en la edad-media, me dirían “juglar”, qué cosa). Así que saber diferenciar entre, digamos, un La sostenido y un Si bemol será de mucha ayuda. Espero.

Pero, sobre todo, mis letras son raras y a veces ni yo las entiendo. El otro día escribí algo así: Apareces desigual, / te ves como inspirada; / podrías no ser tú, / pero es tu morbo en la mirada. / Debiera darme igual, / felacios y falacias, / desnuda y en azul: / yo sé que así no sientes nada. / Con la toma en plano genital / me miras como si preguntaras / si tu actuación es natural. / No seas tímida / podría ser mi cama / ¿Por qué tan pálida? / Sonríe, son tus quince de fama. / Te ves bien en negligé; / mejor si es por TV, / tu arte manual se ve / mucho mejor que de burdel. Algo así. Luego descubrí que la letra, de manera precoz pero voluntaria, responde a que me encontré en internet un video casero en el que una ex está mamando, en el sentido menos maternal y más franco del verbo. Y debo admitir que, en efecto, su actuación es natural (en respuesta a su pregunta no hecha). Ya decía yo que mis letras (y creo que mi vida) son raras.

Ayer vi a una amiga que hace mucho tiempo no veía. Antes era flaca; ahora tiene implantes en sus amigas. Yo tuve ganas de decirle lo que alguien más aplicaba como pick up line: “¡Hey! ¡Lindas tetas!”, pero me pareció engorroso y hasta tautológico. Después de todo, su implante quedó muy natural, y yo preferí no mencionar nada. Seguramente también le escribiré una canción (o no).

La pregunta: si el hecho de saber diferenciar entre La sostenido y Si bemol me permitirá hacer mejores letras (léase: entender mejor las naturalidades ajenas). Y la respuesta: no, no les voy a pasar el link del video.

humanoide

Enero 24th, 2008

Las causas: bajas temperaturas provenientes de norte y este (no, no éste: este), en franca cofradía con la calentura del medio día, decidieron ponerse tremendo pedo (o echárselo: duró media hora) y, como en toda pálida, se les bajó la presión. El resultado: un vendaval que derribó mogollón de cosas en el DF. Espectaculares, sí. Árboles, obvio. La energía eléctrica, ajá. La paciencia de todo mundo que ya no sólo se las vio contra el tráfico, sino contra las gandalladas ajenas, también. Sobre todo: la certeza de que esta ciudad, que hasta hace doce horas estaba protegida contra casi todo (salvo por la molesta excepción de los terremotos), ahora es potencial presa de un tsunami. Tómenla: eso va para quienes creen que la vida nocturna en mi ciudad que es palacio es aburrida.

Eso le pasa a cualquiera, lo de creer que siempre no y luego que dice mi mamá que siempre sí. Por ejemplo: hace cien años, la gente de bien creía (no sin razón, oh) que había seres malignos en Marte. Hace cincuenta años también, pero entonces la NASA dijo que no mamáramos, que para gente de mal, mejor en Rusia, y que nos fuéramos olvidando de Marte porque ese era, asegún, territorio neutral. Luego dijeron que podía ser que, después de todo, Marte hubiese tenido agua en algún momento. Como Churubusco. Luego encontraron una esfinge, a la que algunos le vieron encimada la clásica efigie del Che (otros lo atribuyeron a la propaganda de “Citizen Kane”), y otros usaron en pelis para justificar qué sé yo, pero luego la NASA, otra vez, dijo que no: que el efecto de sombras. Como siempre. Eso hasta que hoy develaron que puede ser, puede ser: sacaron al aire una foto donde sale una figura que está en el punto medio entre el pensador de Rodin y la clásica foto de Pie Grande. Por cariño le dicen “humanoide” en los medios. Yo no estoy seguro: quizá le creería más a la foto si tuviera, qué se yo, una pancarta de Greenpeace. En todo caso, no encuentro razón para que alguien se ponga a reposar en medio de un desierto marciano, nomás a echar la mona. A menos que sea un Marciano™ de los que baila ricachá, y entonces sí que tenemos para rato.

Todo esto pasó hoy. Mientras, yo estaba en el fast food de la Torre Mayor esperando a Ro. Leí por completo una revista literaria que no podría importarme menos, revisé mis bauchers viejos, ordené mi cartera. En algún momento, fantaseé con la idea de una argentina insospechada, capaz de cometer por mí locuras y ella y yo y así. En otro momento creo que hasta dejé de pensar. Luego Ro salió y nos fuimos. Sin la menor idea de que el mundo se pudo haber partido en dos y yo pensando en el acorde que va en el estribillo de una de los Killers.

Ruy esperando en la Torre Mayor

Es el tipo de cosas que hago cuando espero mucho tiempo. Es como si fuera el humanoide marciano aquel, que no se ha enterado que su planeta dejó de tener vida en 1950 (según la NASA): cuando paso mi límite de paciencia, incluso me creo que haya tornados en nuestra cazuela que es chinampa. Aunque, de hecho, los haya.