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hasta iba a dejar de fumar…

Febrero 28th, 2008

Algunas cosas más sobre la ley de no fumar:

- Neta neta neta neta, ¿en qué les afecta que existan lugares para los sí fumadores? Digamos: ustedes se pueden quedar con Starbucks; nosotros, con el Jarocho.

- El otro día caí por casualidad en el programa de Ruiz Healy (jeje, y recordé que en mi primer trabajo tuve que escribir un mail a su redacción… escribí su nombre así: “Ruiz Gili”). Tengo que decir que de pronto me sentí escuchando un programa de propaganda nazi. En algún momento, tal cual, soltó un: “los fumadores son un peligro para México”. Como López Obrador, el tsunami-tsurimi, Masiosare y Malamén. Así, igualitos.

- Creo que el verdadero peligro es que de aquí en adelante, cualquier prohibición es posible. El otro día tuve encarnecida discusión con mi roomie al respecto. Él cree que está bien. Yo lo dudo muchísimo: creo que el problema es de salud y de conciencia personal, no de leyes y prohibiciones. “Es como el alcoholímetro”, decía. Yo lo dudo.

- En fin. Repito mis reflexiones al respecto porque la ley se aprobó para todo el país. Bien, felicidades. Muchos de los que ahora se sienten librados de tan fea saña, mañana estarán lamentando que les prohíban el alcohol, el sexo extramatrimonial, el ateísmo…

Insisto: este rollo es un problema de salud, no de delincuencia, ni siquiera de leyes. De verdad.

Con decirles que a veces hasta ganas me dan de dejar el cigarro… pero con tanta alharaca, nanai. Aunque claro: si alguien conoce un buen método, será bien recibido. Hasta estoy dispuesto a postear mi proceso de dejar el tabaco.

Gracias por sus comentarios en el post anterior. Claro que pueden seguir dejándolos; también pueden ir a este foro de Yahoo. Los trancazos se pueden poner buenos.

Pronto: posts sobre otro tema que no me enoje (o sí).

quejumbroso no.1: no soy un ciudadano de segunda

Febrero 18th, 2008

Empecemos con la referencia fácil y ñoña. Decía Carlos Monsiváis (seh: a mí sí me cae bien) que, de no ser por la tele, los delincuentes no sabrían de la existencia del crimen. Yo celebro esa frase. Hace muchos años, las mamás dejaban que sus hijos, tranquilamente, comieran tierra y gusanos hechos en tarta; desde los anuncios de Milo y la enajenación de los Power Rangers, las madres van de psicólogo en psicólogo buscando la mejor cura para el ADD, o buscan psíquicos capaces de controlar lo índigo de sus infantiles auras. En fin: nuestro mundo, cuan más civilizado, se vuelve más idiota. ¿A quién se le hubiese ocurrido en el siglo XVI taparse la boca a la hora de estornudar? A nadie. Los nombres que les ponemos a las cosas determinan su consecuencia. Me explico: no es lo mismo un loco que un enfermo, aunque ambas palabras se refieran a la misma persona. Las connotaciones son diametralmente opuestas. Y nosotros, normalmente, estamos en medio, hechos bolas, sin saber que ninguna de las dos cosas es cierta.

Bien. Yo fumo. Mucho. Bueno, no tanto: hace dos o tres años, estaba en la media; hoy soy un fumador de la categoría “no, es que tú sí fumas un montón”. En realidad fumo en la misma cantidad. Es más: antes fumaba más, o, por lo menos, en más lugares. Fumaba cuando me venía la gana. Nunca jamás vi una cara de incomodidad a mi alrededor. Cuando la hubo (cosa que, insisto, fue nunca; lo que hubo fue frontales peticiones de apagar mi tabaco), retiré mi cigarrillo. Era respetuoso fumador, y nadie salía afectado por ello. Sin embargo, diez años después, apenas me he convertido en Fumador®. Y eso, en este mundo, me convierte en un ciudadano de segunda.

Tenemos una nueva ley que me prohíbe fumar. Huelga decir que entiendo la lógica. Entiendo que el humo mata (más- a- los- que- no- fuman- que- a- los- que- sí), entiendo que es incómodo, entiendo que el cigarro es malo para la salud. Entiendo que está bien que las áreas estén divididas para que cada quien se muera de lo que mejor prefiera. Entiendo que mi derecho de fumar termina donde empieza el tuyo de respirar. Toda la lógica la entiendo muy bien. Pero, igual, creo que esta ley es una auténtica mamada. Y antes de las avalanchas de comentarios tachándome de retrógrada, intolerante, asesino, van mis argumentos.

1. Lo de las áreas divididas físicamente está bien. Insisto: que cada quien sea libre de morir de lo que mejor le convenga. Sin embargo, creo que hay límites. En las nuevas “áreas de fumar” (no sé por qué no les han llamado “lounges de la vergüenza” o algo así) no pueden entrar los no fumadores. Ni aunque quieran. Me refiero: ¿qué pasa si hay un no fumador a quien no le molesta ni el humo ni la idea de morir por ser fumador pasivo (los hay)? De nuevo: que cada quien sea libre de morir de lo que le convenga.

2. Durante años nadie se quejó. Todos asumieron que el tabaco era otro peligro de la vida (como el tráfico, el smog y los cisticercos). Sin embargo, se volvió de pronto motivo de alerta nacional. Como el aborto. Como el narco. Como los bombazos en el DF. Como si todo esto fuera igual y pudiera ponerse al mismo nivel.

3. Ya sé: el argumento es que, a diferencia de cualquier otra adicción, el tabaco afecta a los que están a lado de uno. Incluso, si se ven las cifras, el argumento resulta lógico: cada año, hay sólo 100 mil muertes por alcohol, que, comparadas con las 5.4 millones de defunciones relacionadas con el tabaco parecen nimias. Ajá. La cosa es que el alcohol (a diferencia del tabaco) provoca accidentes; provoca enfermedades mentales; provoca traumas de por vida a hijos golpeados por borrachotes; provoca la pérdida de la conciencia y, en determinado momento, hasta de la razón.

4. Sin embargo, el alcoholismo está considerado una enfermedad, como el SIDA o la drogadicción o el cáncer. Por eso igual hay AA que CRIT’s. El tabaquismo no; el tabaquismo, en este mundo, es una lacra. Eso a pesar de las campañas de Phillip Morris, a pesar de Alberto Vázquez, y los Beatles, y Cantinflas. De un día para otro, los fumadores nos hemos convertido en un peligro para la sociedad… como los secuestradores y los asaltantes.

5. ¿Cuál es el problema? Concretamente uno, que es el mismo del maltrato familiar y del narco. Las adicciones en este país son tratadas como problema de seguridad, cuando en realidad son problemas de salud. No habría narcos si no hubiese adictos; no habría padres golpeadores si hubiera buenos tratamientos psicológicos y buenas medidas contra el abuso del alcohol. No habría necesidad de aislar a los fumadores si esto e convirtiera en un problema de salud y no de guerrilla urbana.

Supongo que lo peor de todo es que cada vez se nos ve peor. La señora ya no se acuerda del día que me percaté de que el humo le incomodaba y apagué mi cigarrillo; ahora sólo se fija en que estoy encendiendo uno en un lugar donde no debería. No soy un ciudadano de segunda, ni siquiera un adicto (aunque esto último sí lo sea). Pero eso no importa: la tele (y la otra ciudadanía, la ceguetas) ya me dictó sentencia.

one night standers

Febrero 14th, 2008

No diré más:

onenightstanders.jpg

Bueno, sí. Me parece que todo comenzó hace ya una buena cantidad de años. La idea: hacer una banda para una sola tocada. El nombre (obvio): los One Night Standers. La alineación nunca tuvo un rumbo fijo, salvo porque yo estaría haciendo algo en esa banda. Guitarra o voz, pero yo. Finalmente salió la fiesta y tocamos, no sin un montón de peripecias que bien pudieron haber convertido el evento en un de estas películas de superación personal. Enumero:

1. El bajero estaba oxidado.
2. A mí (vocalista, oh) me dio gripa tres días antes de la tocada.
3. El bataco sufrió un accidente que le jodió el cuello una semana antes del toquín.
4. El guitarro estaba demasiado jarioso.
5. El mero día, nos faltaba darle vueltas a la mitad de las canciones.
6. A tres horas de la tocada, comenzó a llover. Y la onda era jardinera.
7. El equipo de sonido era incompatible con nuestros instrumentos. Terror generalizado.

Así que, a dos horas de la tocada, el escenario era desastroso. Ideal para hacer de ello una peli que no voy a contar. Sólo diré que los cuchillos enterrados funcionaron, y que el cielo abrió un atardecer delicioso. Que tocamos y mi voz se apagó faltando poco para acabar. Que fuimos aclamados y que tocamos por segunda vez (ya borrachos: lo hicimos mucho mejor). El setlist fue bueno, a saber:

Persiana americana, de Soda
No me arrepiento de este amor, de Ataque 77
Tornasol, de la Gusana
Ella es azul, de Volován
High and dry, de Radiohead
Plush, de los Stone Temple Pilots
Disco 2000, de Pulp
Aquí no es así, de los Caifanes
Bolero falaz, de los Aterciopelados
Just like heaven, de The Cure

Y nuestras favoritas:

Un cover metalero de hit me baby one more time, ajá, de Britney (me faltó terminarla con “It’s Britney, bitch” o “Leave Britney alone! And I mean it…” Hubiera sido demasiado.
Un cover pseudo metalero de Si una vez, de Selena. Nadie entendió de qué se trataba sino hasta el final.
El diablo de Fobia. Empezamos mandando a Xun al diablo. Fue muy divertido.
Mr. Brightside de los Killers. Sí, llegué a los tonos (aunque medio rasposón, bueno).
I believe in a thing called love, de The Darkness. También fue muy divertido.

Queríamos tocar Billy Jean. No nos salió nunca.

El status final: el bajero salió hasta las manitas, con rumbo al Bull (sospecho que iba a buscar un toquín por allá. Espero que no haya hecho improperios). El guitarro, igual de jarioso. El bataco se fue temprano. Y yo nunca dejé de parecer el Tío Lucas viviendo al estilo Scott Weiland:

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En fin. Eso es un paso más cerca al Rockstar™… o al apodo “el Coco Fester”.

reflexiones mañaneras

Febrero 13th, 2008

1. Para mí, el día (emocional- mental- racionalmente hablando) empieza a las 11. Nunca antes. Eso aunque llegue a trabajar a las 9, madrugue para cachar un avión a las 5, o me la siga en vivo desde la noche anterior. Es como tener jet lag siempre (emocional- mental- racionalmente hablando).

2. Desde ayer se echó a andar un pacto en la oficina: todos aquí a las 8:30. Ayer lo hice muy mal; pero hoy llegué a las 8:20. Como inglés. Además de congratularme por ir a tiempo, durante mi trayecto me venía preguntando si los ingleses de verdad serán tan puntuales. Dos conclusiones: uno, no, no son puntuales, sino tempraneros: por eso los piratas y los Arctic Monkeys y la muerte de Lennon; dos, me cae que sí somos re malinchistas. Sobre todo para con los ingleses.

3. Quisiera saber cuál es la aceleración real de una manzana cayendo desde el segundo piso del Periférico, a la altura de Av. Toluca, hasta la lateral del Periférico (primer piso), a la altura de donde se paran los peseros que van a Canal de Chalco – Unidad Independencia – súbale. Más allá, quisiera saber cuál es la fuerza real del impacto producido por tal manzana estrellándose contra, digamos, una cabeza de señor malhumorado o viejita recién cobrada su pensión. En caso de que el momento del impacto influya, me gustaría saber cuál es la fuerza del impacto a las 21:30 del 12 de febrero del presente. O quisiera saber las posibilidades de impacto: ¿una manzana, en tales circunstancias, golpearía primero a una persona, a un pesero, a un auto nice, generaría pánico generalizado, búsqueda de sospechosos, o simplemente caería contra el suelo sin que nadie lo notara? ¿El golpe está trazado por una inteligencia superior que busca el humor a toda costa, o por un dios maligno y aburrido o por una ley de gravedad desidiosa? Mi delirio de culpa (y la ocurrencia de Roomie Ro de andar aventando su basura por la ventana) me lo exige. Si el amable transeúnte que fue golpeado por tal manzana está leyendo esto, le ofrezco disculpas. No tengo seguro ni nada. Si lo que se golpeó fue su auto (en tremenda explosión otoñal), o si el golpe causó la risa de los mirones, me abstengo: tu recompensa es la risa de los mirones y lectores de este blog.

4. Me acabo de percatar de que lo que ahora llamo “El Misterio de la Manzana belicosa cayendo del Segundo Piso” es la versión postmoderna del árbol- que- cae- en- medio- del- bosque- sin- nadie- cerca- para- escucharlo- ¿hace- ruido?

5. Gary Coleman se casó. Repito: Gary Coleman contrajo nupcias (imaginar al pequeño negrito bonachón respondiendo al sacerdote: “¿de qué estás hablando, padre?”). Esta sola noticia podría ser pretexto de todo un libro de disertaciones filosóficas sobre el buen vivir, la felicidad, la superación personal. La tesis principal del libro: si Gary pudo casarse, debe existir un dios. Tómala, Tomás. Y el libro se llamaría: “Don’t do it: GARY COLEMAN it!“. (post-it mental: ¿por qué en los ochenta todos los afroamericanos se apellidaban “Jackson”?). Uf, acabo de recordar que Gary C. es una de las cosas (ojo: COSAS) más cool del mundo. Hasta es amigo de Kit y su perro.

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6. Hoy llegaron discos nuevos a la oficina. Wahoo. Lo cual me recuerda que he de escribir sobre el toquín del sábado. Lo haré, pronto (hoy mismo, lo prometo).

7. En mi próxima vida quiero ser Gary Coleman. No vaca ni tigre ni planeta ni David Hasselhoff. Quiero ser Gary Coleman.

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gimmicks

Febrero 6th, 2008

Quizá la parte más difícil de tener (vivir en) un sitcom sea definir los gimmicks. O sea: “That 70’s show” tiene la mesa pacheca y el lanchón en el que esos hippies viajan por todos lados; “Friends” tiene el café, las canciones de Phoeby y un montón más. Para nosotros, en “Los Rodrigos”, los chistes repetidos y los lugares que anticipan una situación precisa son cada vez más claros. Pongamos ejemplos:

- Por la mañana, cuando Roomie Ro y yo viajamos en su Pointer amarillo (que de por sí es un gimmick) siempre contamos los chistes más cagados del día, y siempre, invariablemente, terminamos diciendo: “¿Ya viste a la vieja de al lado? Parece que está rica”. Eso, en nuestro mundo de celuloide, sería como la línea de bajo de Seinfeld.

- Roomie Ro posee un gimmick sin comparación: es sonámbulo. No de los que sale a caminar y eso, no: es de los que adquiere, literal, otra personalidad en sus momentos alpha. Por ejemplo: si uno se está preparando un sándwich a la mitad de la noche y el olor lo despierta, Ro correrá a la cocina y se volverá tremendamente agresivo. Dirá cosas como “ya, cabrón… total si ceno dos veces es mi pedo, hazme un sándwich”. Luego yo le replicaré que no, que si te hago un sándwich mañana vas a estar encabronado porque cenaste dos veces. No, me vale madre si ceno dos veces y a ti debería valerte madres. Bueno ya, cénatelo. En efecto: al día siguiente, está encabronado porque cenó dos veces. Esas cosas.

- Yo tengo otro gimmick muy particular. Somatizo. Todo. Siempre. ¿Tendré una importante entrevista para un artículo? Asegurado, tendré diarrea. ¿Voy a tener una cita con una chica que me gusta mucho? Me saldrán barros, o un fuego. No nos vayamos más lejos: en mi imaginario, la palabra “estrés” significa dermatitis… en las manos.

Así que, bueno, ya se ve: los gimmicks trazados. Creo que tendría que poner un ejemplo más claro en un capítulo concreto. El capítulo se llama “Picnic vs. Woodstock”, y la trama es ésta:

- Vania, la novia de Roomie Ro, cumple años y decide organizar una fiesta. La fiesta será un picnic en su casa.
- Ruy, aventurado muchachón, le propone poner la música. Entre chistín y no, le dice que, además de la música, puede tocar en vivo con su banda. Vania acepta la idea.
- Obvio, Ruy, a esas alturas no tiene banda. Así que se hace de los mejores hueseros que puede encontrar, teniendo sólo un mes para ensayar y eso.
- Se hace la selección musical de manera expresa para que la gente cante. En el fondo, todos los integrantes de la banda odian casi todas las canciones. Su única intención (de los cuatro) es ligonear. Avisan a todos sus conocidos, y anuncian el toquín como LA presentación de su vida.
- A dos semanas del toquín, descubren que no es que el bajista sea malo. Sólo está, digamos, oxidado. Además, sí, le cuesta trabajito. El punto es que Wallace, el guitarrista, pierde el quicio con eso. Tensión.
- A una semana del toquín, el baterista choca. Y se lastima el cuello. Lo más probable es que termine tocando con collarín. Quite a picture.
- A tres (TRES) días del toquín, Ruy, vocalista, hace lo que sabe hacer… y somatiza. ¿Dónde? Sí: en la garganta y vías respiratorias. Pánico general. Corte comercial (y regresamos a tercer bloque: la conclusión).

Así que imaginen la escena. Ayer comencé a sentirme mal; hasta hoy (unas 17 horas después) ya he tomado: miel con limón, el té milagroso de la abuela (que incluye tequila y aspirinas antes de dormir), harto Redoxon, una Tabcín 500 y mucha mucha agua. En la tarde voy por Isodine Bucofaríngeo y descanso.

Si alguien sabe de más remedios para curar un ataque de nervios somatizado en garganta, lo agradeceré mucho. Tanto, que hasta le daré un papel en la serie: el del curandero con el gimmick de salvar la tarde (como Wilson, ajá).